La obsesión por los ingenieros en Silicon Valley

Uno de los tópicos más extendidos sobre Silicon Valley dice que el sector tecnológico aquí está orientado y dirigido por ingenieros, y que son ellos los
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La obsesión por los ingenieros en Silicon Valley
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Uno de los tópicos más extendidos sobre Silicon Valley dice que el sector tecnológico aquí está orientado y dirigido por ingenieros, y que son ellos los que cortan el bacalao en las empresas del Valle. En Europa, por el contrario, las startups normalmente las crean y dirigen emprendedores con perfiles más orientados al marketing y ventas o producto y contenidos. Curiosamente, a diferencia del resto de mitos que hemos ido desmontando semana a semana en estos #SiliconValleyFacts, éste sí es cierto: aquí el mercado gira en gran medida en torno a los ingenieros y programadores, a los que se trata como si fueran estrellas del rock. 

Al poco de llegar a San Francisco ya me di cuenta de por dónde iban los tiros: el encargado de mantenimiento del edificio donde tenía alquilado mi apartamento se presentó como el "Building Engineer", dejándome con la boca abierta y una media sonrisa cínica en los labios. Que un chapuzas de toda la vida se presente a sí mismo como el "ingeniero del edificio" indica con bastante claridad la importancia que aquí se da a los títulos profesionales, y más concretamente al hecho de ser ingeniero (aunque no lo seas, como era el caso, y siempre con todo mi respeto para los que se dedican a las "ñapas" :)). 

Aquí ser ingeniero mola. Es el perfil profesional más demandado y el que más cobra, con diferencia: unos 80.000 dólares anuales los recién licenciados sin experiencia y unos US$ 120.000 si ya llevas dos años trabajando en el sector. No es raro ver enormes carteles publicitarios en la ciudad, o en la famosa Route 101 entre San Francisco y San José, ofreciendo trabajo para "techies" en las empresas más conocidas. Compañías como Google, Facebook, Ebay o Yahoo! tienen programas de captación por el cual pagan a sus trabajadores jugosas primas de entre 3.000 y 6.000 dólares por presentar a un programador a la empresa,  si éste acaba siendo contratado. Si presentas a potenciales trabajadores con otros perfiles, o bien no hay prima o la misma se reduce de forma considerable. 

También es muy habitual que muchos emprendedores con una idea busquen de mil formas posibles a algún ingeniero que se quiera sumar al proyecto como co-fundador: ponen anuncios en webs especializadas, y hasta se hacen eventos de presentación al más puro estilo de los eventos de "dating" para buscar pareja. Esto quizá suene raro en Europa, donde si un emprendedor de perfil no tecnológico tiene una idea, puede recurrir a una empresa externa para el desarrollo, o puede contratar a un programador para llevarla a cabo. También, por supuesto, se puede optar por un co-fundador técnico, pero digamos que hay más opciones y no pasa nada por seguir otros caminos. 


En Silicon Valley, por el contrario, NECESITAS tener a un co-fundador ingeniero que esté al mismo nivel que el creador de la idea. Lo necesitas porque aporta peso específico y seriedad al proyecto, ya sea como CTO o incluso como CEO, porque eso es lo que esperan los inversores. En un entorno donde los programadores tienen tanto peso específico y son tan respetados (y donde te los pueden robar con enorme facilidad ofreciendo más dinero y mejores condiciones que tú), muchos VCs no conciben invertir en una startup donde el mago de la programación no sea socio fundador y tenga una gran aportación que hacer en el proyecto. De hecho, muchos inversores analizan a fondo los perfiles técnicos de la empresa, y pueden dejar de invertir si el "techie" que da la cara no les convence, o si no está bien "atado" con un porcentaje de acciones muy relevante. 

No es de extrañar, por tanto, que los ingenieros y programadores se sientan aquí los reyes del mambo. Porque lo son. 

Probablemente esto sea así por razones históricas. No olvidemos que Silicon Valley surge alrededor de empresas fundamentalmente de hardware, donde la ingeniería es la pieza clave para el éxito del producto. Posteriormente el sector viró hacia una importancia mayor de los sistemas operativos y grandes programas, donde también los desarrolladores y su virtuosismo eran una pieza central. 

No es de extrañar, por tanto, que los ingenieros y programadores se sientan aquí los reyes del mambo. Porque lo son.Incluso después, en los inicios de la era digital dominada por Internet, la creatividad y capacidad del equipo técnico era vital para diferenciarse, porque había que tirar millones de líneas de código, con lenguajes menos desarrollados y menos estándar que hoy en día. Todo estaba por hacer, y ahí los ingenieros seguían reinando. 

Pero hoy en día ya no hay tantas diferencias. Hoy una aplicación para iPhone para hacer y compartir fotos, que se puede copiar en cuestión de semanas por un equipo pequeño, vale mil millones de dólares. O una web de cupones, a la que le surgen centenares de clones en cuestión de días, recibe inversiones multimillonarias. O una web de mensajes de texto que se caía casi cada día por deficiencias técnicas se convierte en uno de los mayores fenómenos del sector en muchos años. Así que algo más que ingeniería y tecnología hay detrás. 

Hoy sigue habiendo programadores buenos y malos, rápidos y lentos, tontos y genios... pero las diferencias en el resultado obtenido por unos y otros cada vez son menores gracias al uso masivo de los estándares, a los servicios en la nube, y a los millones de elementos de programación pre-existentes, de módulos con los que crear casi cualquier cosa, que están a disposición de todos por el enorme desarrollo del software libre. Hoy para ser un buen programador casi es más importante saber buscar bien y elegir los componentes idóneos para tu proyecto que ser un verdadero genio de la programación. 

Digamos que hoy en día, la parte técnica, siendo imprescindible, se da por supuesta, casi como si fuera un "commodity". La programación no es lo que realmente aporta un valor diferencial si analizamos muchos de los proyectos online que triunfan hoy. Aunque hay excepciones, casi todo se puede copiar con relativa facilidad y sin inversiones demasiado grandes. Hoy son otros los elementos que confluyen en el triunfo o el fracaso de un proyecto digital. Ya hablamos en su momento de la cada vez mayor importancia del diseño en Silicon Valley, o de la relevancia central de los contenidos

Estoy convencido de que en este momento la diferencia entre ganar y perder está en una mezcla de ideas, buena ejecución técnica, buen diseño, buena marca, buen posicionamiento, saber acertar con el momento oportuno, tener los inversores adecuados, generar presencia en medios de forma masiva o saber innovar en marketing o en precios... En resumen, que hoy en día lo realmente importante es tener un equipo multidisciplinar potente. Un equipo que debe incluir buenos programadores y ingenieros, claro, pero éstos ya no serán los únicos en aportar valor a la empresa

Por eso creo, y hay señales que así lo evidencian, que la era de la ingeniería en Silicon Valley tiene los días contados, y cada vez más se valorarán más otros perfiles como elementos clave en el futuro de las empresas digitales. Pero mientras, si quieres conseguir inversión, necesitarás a tu co-fundador técnico para convencer a los VCs. La mentalidad y una cultura arraigada durante tantos años no se cambian en dos días. 

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