'SUPERMARIO' ANTICIPA QUE "ESTÁ PREPARADO PARA ACTUAR"

Los siete recados capitales de Draghi: el BCE siembra con palabras el terreno para los hechos

Decidir, el Banco Central Europeo (BCE) no decidió nada en la reunión de política monetaria de abril. Pero su presidente, Mario Draghi, confirmó que la política
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Los siete recados capitales de Draghi: el BCE siembra con palabras el terreno para los hechos
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    Decidir, el Banco Central Europeo (BCE) no decidió nada en la reunión de política monetaria de abril. Pero su presidente, Mario Draghi, confirmó que la política monetaria moderna también se dirige desde la oratoria. Recurrió a ella, a los mensajes, para decirle al mercado que, si resulta necesario, el "BCE está preparado para actuar" en contra de la recesión y la crisis del euro. Y también empleó la comunicación para intentar poner orden en la alborotada casa del euro. Todo ello condensado en siete recados capitales.   

    1. "No fue inteligente" y "no es un modelo"

    El tema estrella, Chipre, no tardó en aparecer. Y Draghi no escurrió el bulto; todo lo contrario: se esperaba que sacara el látigo... y lo hizo. Primer latigazo. "El primer rescate de Chipre no fue inteligente", aseguró. Se refirió al alumbrado en la madrugada del 15 al 16 de marzo, cuando el Eurogrupo –los ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona- tuvo la ocurrencia de que los depósitos de menos de 100.000 euros fueran gravados con un impuesto que pagara en parte el rescate chipriota. Aunque, como reconoció ayer Draghi, este error fue "corregido rápidamente", el daño, en forma de incertidumbre y polémica, ya estaba hecho.

    Pero hubo un segundo latigazo, este con un destinatario claro: el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. En contra de Mr. Euro –sobrenombre que recibe este último-, que dijo en su momento que el rescate de Chipre debía ser tomado como "un modelo" para el futuro, Draghi replicó ayer que de eso nada. "Chipre no es un modelo", dijo con una sonrisa que delató que, por ahora, Mr. BCE tiene la última palabra y la más influyente. En descargo del holandés, eso sí, Draghi concedió que estaba "absolutamente seguro" de que aquella afirmación de Dijsselbloem fue un "malentendido".

    Para que no hubiera dudas, el presidente del BCE también envió otro recado a Chipre: "Dentro o fuera del euro, debe hacer reformas". En todo caso, advirtió de que "salir del euro contiene grandes riesgos". ¿Y si eso ocurriera, qué haría el BCE? "No hay plan B", respondió. Coincidencia o no, justo ayer el Gobierno chipriota anunció que la contracción de su economía podría llegar al 13% en 2013.

    2. Reformas estructurales y unión bancaria

    Pero no sólo Dijsselbloen y Chipre merecieron la atención de Draghi. Ya puestos, tuvo para otros. Como los que establecen las reglas en Europa, desde la Comisión Europa hasta los líderes políticos. "Es esencial que los Gobiernos intensifiquen la implementación de reformas estructurales nacionales para fortalecer la gobernanza de la Eurozona, incluyendo la ejecución de la unión bancaria", reclamó.

    Draghi enfatizó que el BCE “no puede compensar la falta de acción de los Gobiernos ni reemplazar la carencia de capital de los bancos”. De ese modo, demandó más decisiones a los gobernantes nacionales y europeos. Sobre todo, en lo que respecta a la definición del Mecanismo Único de Supervisión (SSM, en sus siglas en inglés), una pieza clave para la unión bancaria. A su juicio, es "absolutamente esencial" porque constituye el mejor escudo para "prevenir las crisis" y los retrasos en su aplicación son "extremadamente decepcionantes", ya que será un paso fundamental para conseguir "la reintegración del sistema bancario".

    3. “Recuperación gradual… sujeta a riesgos bajistas”

    En lo referente a la situación económica, Draghi intentó seguir en sus trece. "Se espera una recuperación gradual en la segunda mitad del año", insistió para mantener el mensaje que lleva enarbolando desde que arrancó el año. Pero en esta ocasión sí introdujo un matiz: esa posibilidad "está sujeta a riesgos bajistas". No es para menos, porque también admitió que la debilidad de finales de 2012 se "ha extendido a la primera parte de 2013". Así lo recogen las últimas estadísticas públicas, como los índices de actividad manufacturera y del sector servicios, que aún reflejan una contracción de la economía, y la tasa de paro, que en enero y febrero ha escalado hasta el 12%, el nivel más alto desde el nacimiento del euro. El BCE, por tanto, rebajó su tono con respecto a las anteriores citas. 

    4. "Preparado para actuar"

    Observando el panorama actual, con la crisis del euro aún viva y la recesión amenazando con perpetuarse, Draghi fue claro. "La política monetaria seguirá siendo expansiva tanto tiempo como haga falta", se esforzó en recordar. Y para reforzar este mensaje, ya habitual en los últimos tiempos, fue un poco más allá al anticipar que “el BCE está preparado para actuar si es necesario”.

    La inflación, desde luego, no le cierra el paso. El banquero italiano confirmó ayer que "las expectativas sobre los precios continúan estando firmemente ancladas". No es para menos, después de que el dato provisional de marzo arrojara una tasa de inflación del 1,7% en los doce últimos meses, el nivel más bajo desde 2010. 

    Valiéndose de esta perspectiva, Draghi envió una de esas pistas entrelíneas que suelen ofrecer los banqueros centrales cuando quieren sugerir lo que están pensando en hacer en futuras citas: "En las siguientes semanas, controlaremos muy de cerca toda la información sobre la evolución de las condiciones económicas y monetarias y valoraremos cualquier impacto en la perspectiva sobre la estabilidad de los precios". La pista reside en ese control "muy de cerca", que en otras ocasiones ha actuado como paso previo a la adopción de medidas monetarias.

    5. Estimular o no los préstamos a las pymes

    Es más, el banquero italiano confesó que los integrantes del Consejo de Gobierno del BCE mantuvieron ayer "una extensa discusión", y no sólo acerca de qué hacer con los tipos de interés, sino sobre otras alternativas menos convencionales. De entre ellas sobresale una: la posibilidad de aceptar nuevos préstamos como garantías que los bancos puedan dejar en prenda cuando acudan al BCE en busca de financiación.

    El mecanismo de estímulos funcionaría del siguiente modo: la institución monetaria pasaría a aceptar los préstamos a las empresas como colateral para dar financiación a los bancos, con lo que estos recibirían el incentivo de dar más préstamos a las compañías con los que acceder a más financiación del BCE. Por el momento, sin embargo, esta iniciativa está en la incubadora. Draghi admitió que es una opción que se "está estudiando", pero que la entidad debe “pensar profundamente”. "Claramente, el BCE está analizando el potencial de nuevas medidas para mejorar así las condiciones financieras en la Eurozona", afirma Marie Diron, Senior Economist Adviser del Ernst & Young.

    6. La rebaja de los tipos cobra forma

    ¿Y bajar los tipos de interés? Pues se trata de una alternativa que ayer ganó enteros después de que Draghi admitiera que hubo "discusión" al respecto y de conocer las dudas sobre el crecimiento que ahora alberga la entidad. "Dentro de la entidad hay un grupo de presión que se opone al recorte, pero una acción de política monetaria convencional, en forma de una rebaja de los tipos, está más cerca tras la reunión de ayer", apunta Joaquín González-Llamazares, director de renta fija de Deutsche Asset & Wealth Management. "En mi opinión, el BCE bajará probablemente los tipos de interés en mayo o junio", anticipa José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.

    Por el momento, y como se esperaba, el BCE mantuvo los tipos de interés en el mínimo histórico del 0,75%, nivel en el que se encuentran desde julio de 2012. También dejó sin cambios los intereses de la facilidad de depósito –los que paga a los bancos por el dinero que depositan durante 24 horas en el BCE-, que permanecen en el 0%.

    7. El "éxito" de la OMT

    Además, Draghi no dejó escapar la ocasión para defender, una vez más, el "éxito" del programa de compras de deuda (OMT) que lanzó en septiembre. Aunque aún no ha sido utilizado, el presidente del BCE subrayó que su carácter intimidatorio –la OMT supone que el BCE podría empezar a comprar la deuda pública del país que lo solicite en cuanto este lo pida- ha servido para reducir las primas de riesgo, abaratar los costes de financiación de los estados periféricos y de las empresas de estos países, e impulsar a las bolsas. "La OMT ha demostrado que el BCE puede contener la crisis", proclamó. Palabra de Draghi.