patrimonio en peligro

Muralla árabe: la ruina más vieja de Madrid es el cuarto de basuras de la casa de Rouco

Parte del vestigio más antiguo de la ciudad está en el garaje privado de un edificio. El Ayuntamiento estudia cómo recuperarlo para la ciudad, aunque resulta "complicado"

Foto: El garaje de Bailén 12: muralla árabe con cubo de basura al fondo. (Carmen Castellón)
El garaje de Bailén 12: muralla árabe con cubo de basura al fondo. (Carmen Castellón)

He aquí un atropello al patrimonio histórico digno de una antología del disparate: parte de la muralla árabe, vestigio más antiguo de Madrid (siglo IX), está encerrada en el garaje de un edificio privado en la calle Bailén 12. Garaje que los vecinos del inmueble utilizan como trastero: una tarde cualquiera se puede ver desde la verja un cubo de basura, una bolsa con cartones y un mueble para tirar… pegados a los restos arqueológicos de la fundación de la ciudad. En efecto, en cuestiones de protección del patrimonio histórico, ‘spain is different’.

[Álbum: las fotos del 'secuestro' de la muralla árabe en un garaje de Madrid]

El caso viene de lejos, aunque en los últimos tiempos se han producido novedades jugosas. En 1953, se descubrió por casualidad la muralla árabe durante unas obras en la Cuesta de la Vega y la calle Mayor. El arabista Jaime Oliver Asín presionó con éxito para lograr la protección del vestigio: en 1954, Franco declaró la muralla monumento histórico-artístico por ser “un documento arqueológico de extraordinario valor para la historia de esta villa”, “pues Madrid no está sobrado de recuerdos de su historia”, según el BOE (29/01/1954), que extendió la protección de la muralla “tanto a las zonas descubiertas como a todos los fragmentos que en lo sucesivo puedan aparecer”.

Pues bien: en 1958, la administración dio luz verde a la construcción de un edificio encima (literalmente) de una parte de la muralla: Bailén 12. La Dirección General de Bellas Artes exigió que se construyera para que “fuera posible el acceso, visita e inspección de dichos restos”, según explicaron los arquitectos del edificio (Fernando Moreno Barberá, Juan Gómez y G de la Buelga y Julio Cano Lasso) en un artículo (1962) de la revista -‘Arquitectura’- del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM). “En consecuencia, la planta baja se dejó diáfana, permitiendo así que el talud ajardinado que desciende hacia la calle de Segovia penetre sin solución de continuidad por debajo del edificio hasta el pie de la muralla”, señalaron.

Pero los arquitectos olvidaron mencionar en dicho artículo un evento no precisamente menor: durante la construcción de Bailén 12 se derribó una parte de la muralla para facilitar el acceso al garaje. O sea, que se saltaron la normativa a la torera; hasta hoy. “La licencia de obras se otorgó a condición “de mantener el lienzo original de 25 metros y permitir el acceso público al mismo. Sin embargo, la obra ejecutada incumplió ese requerimiento edificando un sótano/aparcamiento con acceso directo por encima de los restos arqueológicos; en consecuencia, un par de tramos de muralla y quizá una torre fueron destruidos”, cuenta María Isabel Muñoz Parrilla en una investigación de 2016 del Máster en Conservación del Patrimonio de la Universidad Politécnica de Valencia.

A vueltas con la expropiación

La dirección de Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid, que en 2015 llevó a cabo tareas de conservación y rehabilitación de la muralla, incluida la parte de Bailén 12, ha estudiado recuperar para la ciudad el vestigio ‘perdido’; no obstante, el proyecto ha chocado contra, ejem, un muro: el de la propiedad privada. “Hemos barajado adquirir el garaje, con la complicidad de la comunidad de vecinos, pero de momento se ha descartado por su complicación jurídica. La solución es muy compleja”, en palabras de la Dirección General de Patrimonio del Ayuntamiento de Madrid.

La muralla está escondida, abandonada y deshaciéndose

Se da la circunstancia de que el edificio de Bailén 12 tiene un vecino ilustre: Antonio María Rouco Varela, exarzobispo de Madrid y expresidente de la Conferencia Episcopal. El religioso vive en un ático de 359 metros del Arzobispado de Madrid (el edificio de Bailén 12 tiene varios propietarios). El traslado de Rouco al ático en 2015 provocó una agria polémica debido al precio de la reforma: medio millón de euros pagados por la iglesia. El ático, en el que además de Rouco viven dos monjas (servicio) y un secretario sacerdote, está valorado en más de un millón de euros. La sede del Arzobispado de Madrid está en Bailén 8 y la Catedral de la Almudena en Bailén 10.

Rouco Varela salía del portal de Bailén 12 hace unas semanas cuando fue abordado por un transeúnte. “Le dije que lo que estaban haciendo con la muralla árabe era un sacrilegio histórico”. Lo cuenta Emilio Guerra -ingeniero jubilado y experto en historia antigua de Madrid- que se ha convertido en la mosca cojonera de Bailén 12. Rouco salió como pudo del trance: “Me dijo que él no era el propietario, sino el arzobispado”, recuerda Guerra, autor de libros como ‘Los viajes de agua y fuentes de Madrid’.

Guerra denuncia que los propietarios de Bailén 12 se habrían “cargado” una parte de la muralla para dejar espacio a “un armario metálico”Guerra califica la construcción del edificio de “ilegal”, recuerda que la Real Academia de Bellas Artes pidió la “expropiación” en tiempos de Franco y denuncia algo todavía más grave: los propietarios de Bailén 12 se habrían “cargado” una parte de la muralla para dejar espacio a “un armario metálico” dentro del garaje (se ve a la derecha en la foto que abre este artículo).

A Manuel Retuerce, profesor de la Universidad Complutense y responsable de varias intervenciones arqueológicas en la muralla árabe, también le quita el sueño la precariedad del vestigio. “Algo de la muralla árabe tiraron al construir el edificio de Bailén, sí, pero dados los antecedentes casi que habría que darse con un canto en los dientes”, cuenta Retuerce evocando las muchas veces en las que las obras se han llevado por delante vestigios históricos en Madrid.

“Me asombra más la situación actual de la muralla -en Bailén y alrededores- que la de hace medio siglo: está escondida, abandonada y deshaciéndose. Es lamentable. Cuando enseño la muralla árabe a estudiantes, les muestro esa parte para que entiendan las dificultades para proteger el patrimonio en España, pero cuando voy con turistas extranjeros, me la salto, porque me da vergüenza”, zanja Retuerce.

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