SE HACE PÚBLICO EL SALARIO DE LOS GRANDES DESPACHOS

Abogado rico, abogado pobre: aumenta la brecha salarial entre letrados

Aunque la abogacía es una de las profesiones que aparentemente está sorteando mejor la crisis económica, la brecha salarial entre los grandes despachos y los profesionales

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Abogado rico, abogado pobre: aumenta la brecha salarial entre letrados
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    Aunque la abogacía es una de las profesiones que aparentemente está sorteando mejor la crisis económica, la brecha salarial entre los grandes despachos y los profesionales autónomos de los pequeños bufetes es cada vez más pronunciada. Los servicios jurídicos relacionados con el mundo de los negocios generan pingües beneficios, mientras los honorarios del resto de letrados –en especial los del turno de oficio– no paran de bajar.

    Un directivo cobra una media de 135.431 euros anualesUn estudio del Instituto de Empresa (IE) y Signium Internacional, presentado ayer en Madrid, revela los salarios que están percibiendo los letrados de los grandes despachos nacionales e internacionales –con más de 50 profesionales en ejercicio– así  como todas las divisiones de las 'Big Four'. El estudio ha analizado la remuneración de más de 6.000 abogados de los más de 8.000 que conforman la nómina de los grandes despachos, unos 25 en toda España. Entre 2010 y 2011 sus salarios aumentaron en torno al 5%, un 7% en el caso de los socios y directivos. Nada más entrar en uno de estos grandes despachos un abogado cobra una media de 30.972 euros anuales. Los salarios van subiendo en función de la categoría profesional, incluyendo una importante remuneración variable. Según el estudio, un abogado junior cobra una media de 40.679, un asociado 62.061, un asociado senior 96.601 y un directivo 135.431 euros anuales.

    Una brecha salarial astronómica

    Este tipo de estudios parecen indicar que los abogados pasan por un buen momento y la profesión está muy bien remunerada. La realidad es muy distinta. Lo cierto es que la gran mayoría de los abogados están pasando por una situación muy delicada y los honorarios están por los suelos. Un pleito de divorcio, por el que un abogado cobraba hasta la llegada de la crisis en torno a 1.500 euros, se está tarifando ahora desde 600. Mariano García, abogado del turno de oficio de Madrid y miembro de la Asociación de Letrados por un Turno de Oficio Digno (ALTODO), cree que la brecha salarial entre los abogados de los grandes despachos y el resto “no es una brecha, es la distancia que hay entre la Tierra y Marte”, y calcula que un abogado de un despacho pequeño puede cobrar entre 15.000 y 20.000 euros anuales, de media. Aunque no hay datos oficiales, García calcula que de los 25.000 letrados colegiados de Madrid 5.000 ejercen en el turno de oficio, un servicio público que pagan las comunidades a través de los colegios de abogados. El letrado denuncia que la Comunidad de Madrid está pagando estos días los honorarios del turno de oficio correspondientes al primer trimestre de 2011; es decir, lleva un año de retraso. ¿Y los Colegios de abogados no toman cartas en el asunto? “El Colegio no te defiende”, contesta rotundo García, “está para cobrar las cuotas y venderte lotería de Navidad”.

    La Comunidad de Madrid lleva un año de retraso en el pago de los honorarios del turno de oficioVanessa González, presidenta de ALTODO en Cataluña, coincide con el análisis de García y es muy crítica con el Colegio de abogados de Barcelona, al que acusa de haber gastado 200.000 euros para preparar la visita que el Rey hará mañana a la institución cuando debe los honorarios a los abogados del turno de oficio desde octubre. La letrada acusa al Colegio de estar al servicio de la Generalitat: “La connivencia es tan fuerte que la Generalitat hace lo que quiere; tenemos al enemigo viviendo en casa”.

    Un boom insostenible en el tiempo

    Carlos de la Pedraja, director de la Escuela de Derecho del IE, reconoce que hay una gran brecha entre los despachos grandes y los pequeños y apunta que apenas hay despachos medianos. “El boom del sector jurídico no va a ser sostenible”, explica De la Pedraja, “si los de arriba no empiezan a repartir el dinero”. El director del IE cree, además, que el sector está pasando por una importante restructuración, que va a continuar este año: “Hay una guerra de precios brutal, hay tensión entre las grandes marcas, hay muchos abogados que están saliendo de los grandes despachos con su propia cartera de clientes, en definitiva, está habiendo mucho movimiento en el sector”. ¿Y los abogados que no se centran en los servicios a empresas? “Es otro mundo”, reconoce De la Pedraja, e invita a todos los abogados jóvenes a subirse al carro de los grandes despachos,  pues “no es una cuestión de dinero, es una cuestión de ambición en el buen sentido de la palabra”.

    Hay que tener un expediente brillante, idiomas y una capacidad de trabajo resolutivaCarolina Banegas, de Signium Internacional –la empresa autora del estudio salarial– cree que la decisión de un abogado de cara a trabajar en un despacho grande, o no, “tiene más que ver con una filosofía” que con la intención de ganar dinero. Banegas justifica los sueldos de los despachos grandes pues “requieren una dedicación exclusiva, una especialización”. “Es un trabajo más duro que el de los despachos pequeños”, explica Banegas, que además incide en los duros requisitos para llegar a estos trabajos: “Hay que tener un expediente brillante, idiomas y una capacidad de trabajo resolutiva”.

    No es oro todo lo que reluce

    Aunque el salario de los grandes despachos es muy elevado, existe una justificación respecto al tiempo de trabajo que se exige a los empleados. Es de sobra conocido que el overtime –trabajar más horas de lo estipulado por sistema– es el pan de cada día en los grandes despachos. Los abogados que se incorporan a estos despachos, cada vez más parecidos a las grandes consultorías, trabajan una media de 11 horas diarias. David Díez Revilla, Presidente de la Confederación Española de Abogados Jóvenes, es muy crítico con esta práctica. “Los mejores años de formación y de acceso a cartera de clientes”, explica Díez, “se pierde en los grandes despachos, de los que es muy difícil salir cuando uno se cansa de hacer 11 horas diarias y no puede conciliar su vida familiar”.

    ¿Cómo se puede acortar la brecha? De la Pedraja reconoce que las dos abogacías –la de los negocios y el resto– son igual de validas, “pero la diferencia no dejará de existir porque el dinero viene de dónde viene”. Una solución para mejorar las condiciones del turno de oficio pasaría porque los grandes despachos “cumplieran turnos de oficio como parte de la Responsabilidad Social Corporativa”. Este trabajo, de hecho, está contemplado en los programas de algunos despachos.

    Los abogados que se dedican principalmente al turno de oficio, sin embargo, no ven con buenos ojos que los grandes despachos entren en el mismo. La presidente de ALTODO en Cataluña explica como algunos grandes despachos están “colocando pasantes en el turno de oficio de penal” porque ha bajado la facturación, algo que no ve con buenos ojos.

    Por suerte la brecha entre abogados no llega a todos los niveles. “Hay una cosa bonita”, concluye García, “con la toga puesta nos igualamos todos”. 
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