Muere Valéry Giscard d’Estaing: la "tortuga" francesa de la integración europea
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Fallece a los 94 años de edad

Muere Valéry Giscard d’Estaing: la "tortuga" francesa de la integración europea

Giscard fue el presidente francés más joven y, hasta su muerte, una de las voces más escuchadas de la vida política francesa

placeholder Foto: El expresidente francés Valery Giscard d'Estaing. (Reuters)
El expresidente francés Valery Giscard d'Estaing. (Reuters)

El expresidente francés Valéry Giscard d'Estaing, (2 de febrero de 1924 - 2 de diciembre de 2020) presidente de la República francesa entre 1974 y 1981 y una de las grandes figuras de la construcción europea, ha fallecido este miércoles a los 94 años de edad. Los principales mandatarios de la Unión Europea han despedido este jueves a "un gran europeo". Fue miembro del Consejo Constitucional hasta su muerte, aunque prácticamente desapareció de la vida pública tras el funeral de otro antiguo presidente galo, Jacques Chirac, el 30 de septiembre de 2019.

Giscard d'Estaing, se convirtió una figura clave en la historia de la quinta república francesa, que lanzó todo su capital político en el intento por modernizar el país, a pesar de haber sido elegido para el cargo demasiado joven según el mismo admitió cuando perdió las elecciones en 1981: alcanzó la cima con solo 48 años, siendo el segundo presidente más jóven de la quinta república, solo por detrás del propio Macron. En su primer año en el Elíseo, había cumplido buena parte de sus promesas: la reducción de la mayoría de edad a los 18 años, la reforma del Parlamento y la legalización del aborto. Muchas de las medidas que adoptó eran impopulares entre su propio electorado.

Participó en la resistencia y también en los compases finales de la Segunda Guerra Mundial, tras la que completó su formación en el École Nationale d'Administration, del que ha salido la élite francesa, también el actual presidente Macron. Fue ministro de Finanzas entre 1962 y 1966 y entre 1969 y 1974 y aunque Charles De Gaulle le respetaba, algo que no hacía con muchos personajes políticos de su entorno, desconfiaba del ministro y acabó defenestrándolo. Ya como presidente, Giscard d'Estaing intentó dejar atrás el estilo monárquico de De Gaulle, que muchos creen que vive ahora un renacimiento con el estilo de Macron.

El por entonces joven conservador rompió por primera vez el molde gaullidista de la derecha francesa, abriendo un nuevo camino para las fuerzas de derecha y centroderecha galas. Las dos crisis del petróleo marcaron su tiempo en el poder: una al inicio, y otra al final. Fueron en gran parte las culpables de su derrota en 1981 frente a François Mitterrand junto a un caso de corrupción destapado en 1979, cuando se descubrió que el emperador centroafricano Bokassa le había regalado unos diamantes. Intentó volver al poder en varias ocasiones, pero sin éxito. Giscard d'Estaing estaba hecho para el Elíseo, y le costó adaptarse a esa vida fuera del centro del poder, aunque decidió empezar de vuelta desde abajo: presentándose por Puy-de-Dôme a la Asamblea Nacional en 1984, presidiendo la región de Auvergne en 1986, y volviendo a la Asamblea Nacional en 1993 tras un paso por la política europea.

placeholder Giscard d'Estaing, expresidente de la república francesa. (Reuters)
Giscard d'Estaing, expresidente de la república francesa. (Reuters)

Un personaje europeo

La vocación europea, y especialmente su predilección por el eje franco-alemán, parecía venir prácticamente de cuna: nacido en 1926 en la ciudad alemana de Coblenza, a la sazón bajo control francés tras la Primera Guerra Mundial, Giscard d'Estaing acabó siendo una figura clave para la construcción de la actual Unión Europea. En diciembre de 1974, recién elegido presidente y con el bloque comunitario necesitado de una mayor agilidad política al más alto nivel, el mandatario francés convocó una reunión de líderes en París. Uno de esos muchos encuentros desorganizados y sin jerarquía en las que se fumaba y bebía mucho, pero en el que había poca disciplina y estructura. Giscard d'Estaing propuso a su futuro amigo y canciller alemán Helmut Schmidt dar más organización a esos encuentros, y luego lo consultó con los demás. Todos acordaron que era una buena idea, con cierta resistencia británica, aunque no decidieron renombrar la reunión, que hasta en esos momentos se denominaba sencillamente "cumbre europea".

En uno de esos golpes maestros necesarios a lo largo de la historia de la construcción europea, Giscard d'Estaing salió a hablar con los medios de comunicación: "Hemos asistido a la última cumbre europea y el primer Consejo Europeo", el nombre que sigue recibiendo el foro de líderes europeos y el núcleo de poder de la Unión a día de hoy. Especialmente popular es Giscard d'Estaing en el Parlamento Europeo, que le debe la iniciativa de la elección directa de sus miembros, que se celebraron por primera vez entre el 7 y 10 de junio de 1979 tras un acuerdo alcanzado en Bruselas en 1976. El propio expresidente fue eurodiputado entre 1989 y 1991. Además, presidió la Convención europea encargada de redactar la Constitución europea que saltó por los aires cuando su propio país, Francia, votó en contra en el referéndum sobre el texto en 2005. También votó en contra Países Bajos. Hicieron falta cuatro años más para recoger el testigo de ese texto en el Tratado de Lisboa, aunque muchos creen que la derrota de la Constitución Europea fue el fin de la euforia federalista.

Su rol en Europa va más allá de poner los fundamentos de la institucionalización de parte de la cúpula de la Unión o del rol del Parlamento Europeo. Junto con Schmidt, Giscard d'Estaing diseñó el Sistema Monetario Europeo entre 1978 y 1979 para impulsar una mayor cooperación en política monetaria con el objetivo de caminar hacia la unión monetaria en 1999, de la que el presidente francés se consideraba padre.

El fracaso de la Constitución Europea empañó la visión de la Unión Europea para Giscard d'Estaing, que insistía en que el último gran paso se había dado con el Tratado de Maastricht, y que la Unión se había quedado parada en tierra de nadie. "Cuando se firmó el Tratado, China no era importante como hoy y Estados Unidos estaba muy conectado a Europa. Todo eso ha cambiado. El mundo ha cambiado pero Europa no se ha movido", se quejaba en 2018. En 2014 Giscard d'Estaing propuso que el proyecto europeo se centrara en 12 países (Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, España, Portugal, Irlanda, Austria, Finlandia y Polonia) para avanzar de forma más rápida, con un presupuesto común y un sistema fiscal conjunto.

Los trabajos de la Convención europea que redactó la fallida constitución estuvieron siempre presididos por una tortuga de cerámica que el presidente francés situaba al inicio de la sesión. Era una "tortuga china" con cabeza de dragón, que para Giscard d'Estaing representaba lo que era necesario para el proyecto europeo: la tenacidad de la tortuga, que avanza lenta pero impasible, y la fuerza del dragón.

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Giscard d'Estaing presentando la constitución europea ante la Eurocámara. (Reuters)

Guiscard d'Espagne

Si hay un país europeo en el que el presidente galo ha contado con una especial baja popularidad, ese ha sido España. Charles Powell, director del Real Instituto Elcano, cuenta en un documento sobre la dimensión exterior de la transición española que al presidente francés se le apodaba Guiscard "d'Espagne" por su particular afición a inmiscuirse en los asuntos internos españoles. De hecho, vetó la entrada de la joven democracia en el bloque europeo al mismo tiempo que presumía de apadrinar los primeros pasos de la democracia española, como él mismo admitió en sus memorias de 1988.

Pero la mala relación va más allá del veto para la entrada en la Comunidad Económica Europea. Giscard d'Estaing personificó la falta de cooperación francesa en la lucha contra el grupo terrorista ETA, que ponía en jaque la misma floreciente democracia que el presidente francés parecía querer apadrinar y al mismo tiempo esquinar fuera de la familia europea. Hasta el asesinato de Miguel Ángel Blanco, ETA contó con un campo bastante ancho en Francia, no solamente a nivel político, como demostró la falta de cooperación del Gobierno de Giscard d'Estaing, sino también a nivel de la prensa gala, que no fue hasta entonces cuando empezó a hablar de la banda como un grupo terrorista.

Con un estado de salud muy delicado, Giscard d'Estaing prácticamente desapareció de la vida pública durante los últimos años. En mayo de 2020 fue denunciado por una periodista alemana de agresión sexual, acusándole de haberle tocado las nalgas durante una fotografía tras una entrevista realizada en el 2018 sobre su relación con el canciller alemán Schmidt.

La despedida de líderes europeos, desde Macron hasta la líder alemana Angela Merkel, que dice haber perdido a un "amigo", muestra hasta qué punto la figura ha sido relevante para la construcción europea y especialmente para las relaciones franco-alemanas. Por el momento no ha habido ningún comunicado por parte del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

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