Esta práctica acumula tantos defensores como detractores. Se trata de enseñar a nadar a los bebés de una manera poco sutil: se 'engaña' al menor para que se lance al agua y, después, se espera a que por su propia cuenta y riesgo realice los movimientos necesarios para mantenerse a flote. El vídeo que acompaña a este texto se ha convertido en viral después de haber sido publicado por el perfil de Facebook Dov. ¿Método innovador o pequeña tortura? Juzguen ustedes mismos.
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