La Tomatina de Buñol, catarsis de tomate y conciencia contra el machismo: así ha sido

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Con el primer petardo se marca el arranque de los camiones cargados de tomates por Buñol. Foto: EFE
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Con el primer petardo se marca el arranque de los camiones cargados de tomates por Buñol. Foto: EFE

Más de 20.000 personas han participado en esta tradicional fiesta.  Foto: EFE
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Más de 20.000 personas han participado en esta tradicional fiesta. Foto: EFE

Para la Tomatina se han utilizado 145.000 kilos de tomates en la localidad valenciana. Foto: EFE
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Para la Tomatina se han utilizado 145.000 kilos de tomates en la localidad valenciana. Foto: EFE

Tras más de una hora, suena un segundo petardo: se acaban los lanzamientos de tomate.  Foto: EFE
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Tras más de una hora, suena un segundo petardo: se acaban los lanzamientos de tomate. Foto: EFE

Miles de personas abarrotaron la calle principal de Buñol a la espera del paso de los camiones.  Foto: EFE
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Miles de personas abarrotaron la calle principal de Buñol a la espera del paso de los camiones. Foto: EFE

Miles de personas, españolas y extranjeras, visitan Buñol para una de las fiestas más famosas del país.  Foto: EFE
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Miles de personas, españolas y extranjeras, visitan Buñol para una de las fiestas más famosas del país. Foto: EFE

La precisión milimétrica, sobre todo para evitar atropellos, con la que avanzan los camiones contrasta con la anarquía imperante de la muchedumbre.  Foto: EFE
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La precisión milimétrica, sobre todo para evitar atropellos, con la que avanzan los camiones contrasta con la anarquía imperante de la muchedumbre. Foto: EFE

Los vecinos de Buñol aportan su granito de arena: arrojando litros de agua desde los balcones.  Foto: EFE
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Los vecinos de Buñol aportan su granito de arena: arrojando litros de agua desde los balcones. Foto: EFE

Una vez que finaliza el lanzamiento de tomates la gente comienza a chapotear en el 'río de tomate'. Foto: EFE
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Una vez que finaliza el lanzamiento de tomates la gente comienza a chapotear en el 'río de tomate'. Foto: EFE

Desde 2012 se regula la entrada a Buñol para la Tomatina: ese año fueron 50.000 personas Foto: EFE
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Desde 2012 se regula la entrada a Buñol para la Tomatina: ese año fueron 50.000 personas Foto: EFE

Los vecinos de Buñol reciben 5.000 entradas gratuitas para la fiesta. Foto: EFE
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Los vecinos de Buñol reciben 5.000 entradas gratuitas para la fiesta. Foto: EFE

El resto de las entradas, 15.000, se ponen a la venta para que pueda ir cualquier persona.Foto: EFE
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El resto de las entradas, 15.000, se ponen a la venta para que pueda ir cualquier persona.Foto: EFE

La Tomatina coincide con la fiesta del patrón de Buñol, san Luis Bertrán. Foto: EFE
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La Tomatina coincide con la fiesta del patrón de Buñol, san Luis Bertrán. Foto: EFE

Y el origen de la Tomatina se remonta a 1945, cuando un grupo de jóvenes comenzó a lanzarse verduras en una trifulca. Foto: EFE
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Y el origen de la Tomatina se remonta a 1945, cuando un grupo de jóvenes comenzó a lanzarse verduras en una trifulca. Foto: EFE

A partir de ese año, se decidió organizar esta peculiar batalla cada año. Foto: EFE
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A partir de ese año, se decidió organizar esta peculiar batalla cada año. Foto: EFE

En 1950 se prohibió la Tomatina, pero siete años después, tras las protestas de Buñol, se reinstauró de forma oficial.Foto: EFE
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En 1950 se prohibió la Tomatina, pero siete años después, tras las protestas de Buñol, se reinstauró de forma oficial.Foto: EFE

Es la batalla hortofrutícola más famosa del verano: la Tomatina, que se celebra cada año a finales de agosto en Buñol (Valencia), es la fiesta de los tomates más conocida del país y una de las más visitadas, tanto por nacionales como por extranjeros. Buñol se convierte durante unas horas en un enorme campo de patalla donde las balas son tomates que tiñen de un rojo festivo las calles de la ciudad. Este año, más de 20.000 personas se han sumado a la batalla, y lo han hecho ondeando la bandera violeta., punto diferencial de la 70.ª edición de la fiesta, debido a la colocación de diferentes puntos de este color contra posibles casos de acoso o agresión sexual

Poco antes de las 11:00 ha sonado el primer petardo, que sirve para marcar el comienzo de la locura y dejar paso a los siete camiones colmados de tomates que han teñido de rojo las calles de Buñol. Entre las autoridades se encontraban la alcaldesa, Juncal Carrascosa, el presidente de la Diputación de Valencia, Toni Gaspar, y el portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví, quien no ha dudado en subirse a uno de estos camiones para vivir la fiesta más intensamente y, según ha confesado después, se le ha pasado el tiempo "volando" entre tanta catarsis festiva.

[Y cuando los tomates son para comer y no para jugar: aprende a elegirlos y sacarles partido]

Tras 63 minutos de pura descarga de adrenalina, ha sonado el petardo que ponía fin a los lanzamientos de tomate, pero que ha sido en balde a la hora de evitar que la gente chapoteara, se restregara por el suelo o continuara con la celebración, con la ropa ya irreconocible, mientras docenas de gafas de buceo y chanclas flotaban desperdigadas por la zona.

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