11 alimentos que puedes comer tranquilamente aunque hayan caducado

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Chocolate
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Chocolate

II Al tener tanto azúcar (que es uno de los más potentes conservantes naturales) el chocolate aguanta mucho tiempo sin ponerse malo. Incluso cuando se vuelve blanquecino, por estar en contacto con el aire, puede consumirse, aunque no esté tan bueno. (Foto: Aka/CC)
Patatas fritas
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Patatas fritas

II Este aperitivo, como la mayoría de snacks, se conservan mucho tiempo dado su alto contenido en sal. Con el tiempo pierden su firmeza, y acaban poniéndose rancias, pero su consumo (incluso en ese estado) no supone un peligro. (Foto: Wikicommons)
Huevos
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Huevos

II Este alimento indispensable en nuestra despensa puede aguantar hasta 5 semanas si los mantenemos en el frigorífico a una temperatura menor a 5 grados lo que evita la posible aparición de Salmonella. Su fecha de consumo "oficial" es de 21 días. Si tienes dudas, sumerge el huevo en un vaso de agua, si flota es que está malo. (Foto: Tymothy Titus/CC)
Miel, mermeladas y otras confituras
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Miel, mermeladas y otras confituras

II Cualquier cosa cuyo componente principal sea el azúcar puede aguantar en perfecto estado durante décadas. La miel de abeja, en concreto, no caduca nunca. (Foto: iStock)
Ensalada empaquetada
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Ensalada empaquetada

II La mayoría de ensaladas empaquetadas pasan por un proceso de lavado, con ácidos cítricos, que prolongan mucho su vida útil. Mientras no aparezca moho (algo que ocurre a partir de las dos semanas) puede consumirse sin peligro. Cosa muy distinta es que esté deliciosa. (Foto: Corbis)
Chucrut, kimchi y otras comidas fermentadas
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Chucrut, kimchi y otras comidas fermentadas

II Todas las preparaciones fermentadas, que se realizan mediante un proceso de podredumbre, son conservas naturales que pueden consumirse sin peligro durante mucho tiempo. Ya están podridas cuando las compras. (Foto: Corbis)
Galletas
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Galletas

II Se trata de un producto altamente procesado, y con mucho azúcar, que aguanta muchísimo tiempo sin causar ningún peligro para la salud. El único problema es que se reblandecen, pero si quieres seguir consumiéndolas puedes meterlas en el horno para que recuperen firmeza. (Foto: Wikicommons)
Leche UHT
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Leche UHT

II La leche fresca debe consumirse en menos de 4 días, pero la leche UHT, que es la que tomamos la mayoría de los españoles, aguanta mucho tiempo. Sin abrir, se puede consumir hasta pasados tres meses, y abierta en el frigorífico aguanta sin ponerse rancia una semana. (Foto: Corbis)
Pasta seca
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Pasta seca

II Los productos secos, como la pasta, siempre que se conserven en recipientes herméticos, pueden conservarse de forma indefinida. (Foto:Corbis)
Conservas en lata
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Conservas en lata

II Exceptuando las anchoas (que son una semiconserva), las latas pueden consumirse durante un tiempo casi indefinido, siempre que se mantengan en un lugar fresco y seco. (Foto: Corbis)
Pan
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Pan

II Si quieres conservar fresco el pan que te sobre puedes congelarlo y aguantará años en buen estado. A la intemperie debes dejar de comerlo en cuanto salga moho, pero si lo guardas en un lugar seco, puedes utilizarlo pasado bastante tiempo para hacer pan rallado. (Foto: Corbis)

España es el sexto país de Europa donde más alimentos se desperdician: 7,7 millones de toneladas al año. Se trata de una cantidad escandalosa, máxime teniendo en cuenta que mucha de la comida que tiramos no está en mal estado: son sobras o, lo que es peor, productos que creemos caducados pero que pueden consumirse perfectamente.

Con la intención de reducir la cantidad de comida que tiramos, el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente retiró en 2013 la obligación de que los yogures tuvieran fecha de caducidad, fijada 28 días después de su fabricación. Hoy, si miramos cualquier yougur, encontraremos en su lugar una “fecha de consumo preferente” que indica que, hasta entonces, el producto mantiene todas sus propiedades organolépticas, pero no significa que su consumo sea perjudicial más adelante.

El caso del yogur es el ejemplo más evidente, pero la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lleva advirtiendo mucho tiempo de la conveniencia de utilizar el concepto de “consumo preferente” para muchos productos que consideramos caducados antes de tiempo.

Hay quién asegura incluso que muchas de las fechas de caducidad, que deberían informarnos a partir de qué punto el producto puede sentarnos mal, pueden alargarse más de lo que pensamos. Hay muchos productos con los que se debe respetar la fecha de caducidad a rajatabla (en general, todos los productos frescos), pues se estira al máximo posible para dar salida a todo el stock, pero con otros productos ocurre justo lo contrario. 

La fina línea que separa lo comestible de lo no comestible

El problema de la “fecha de consumo preferente” es que se trata de un concepto ambiguo. ¿Hasta cuándo puede consumirse el producto una vez pasado ese día? En ocasiones, es evidente que el producto no está en buen estado, pues sabe a rancio o huele mal, pero en otras podemos acabar comiendo algo que nos provoque una diarrea casi inmediata.

En general, todas las conservas, ya sean latas, encurtidos o dulces, pueden consumirse bastante tiempo después de su fechad de caducidad y consumo preferente. También los quesos curados, cuya superficie puede estropearse mientras el interior se mantiene en perfecto estado. Pero hay productos que generan más dudas. He aquí nuestra guía.

Alma, Corazón, Vida
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