Madoff, el estafador que hizo temblar los cimientos de Santander y los Botín
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Madoff, el estafador que hizo temblar los cimientos de Santander y los Botín

La estafa del financiero norteamericano impactó de lleno en los clientes del Santander y de M&B Capital, la sociedad de Guillermo Morenés y Javier Botín, que rompieron a raíz de ello

placeholder Foto: Bernard Madoff, a la salida de los juzgados de Manhattan en el año 2009. (Reuters)
Bernard Madoff, a la salida de los juzgados de Manhattan en el año 2009. (Reuters)

El 11 de diciembre de 2008, la noticia del arresto de un financiero norteamericano en Nueva York por estafa pasó relativamente desapercibida en España. Tres meses antes había quebrado Lehman Brothers, y desde entonces las noticias catastróficas procedentes de Wall Street eran casi diarias. Aun así, el nombre de Bernard L. Madoff corrió como la pólvora al día siguiente a medida que miles de inversores españoles se dieron cuenta de que acababan de perder parte de su dinero.

Madoff, que falleció este miércoles en prisión, extendió su estafa durante años en España principalmente a través de otros tres nombres: Optimal, una gestora suiza de Santander, que vendió productos por valor de 3.100 millones de dólares (2.300 millones de euros), Fairfield, que fue distribuido entre las grandes fortunas españolas a través del colombiano Andrés Piedrahita, y M&B Capital Advisers, la sociedad de Guillermo Morenés, marido de Ana Botín.

Foto: Una de las sedes del Banco Santander en el mundo. (Reuters)

Los fondos de Madoff se convirtieron en un producto para las élites. Fue durante años uno de los nombres de moda entre los salones de banca privada: un gestor que, año tras año, ofrecía rentabilidades superiores al 10%. Gracias a ello, este financiero captó más de 65.000 millones de dólares, que en realidad estaban engordando su estafa piramidal.

Todo se truncó con la crisis de las hipotecas 'subprime'. Los clientes que se habían estado haciendo de oro con los fondos de Madoff de pronto reclamaron de vuelta su dinero entre necesidades de liquidez y sospechas, y comenzó a desmoronarse el castillo de naipes. Fuentes financieras señalan que la Caixa consiguió recuperar el dinero que tenía "por los pelos". No tuvo tanta suerte Santander, a pesar de un viaje a Nueva York de Rodrigo Echenique para ver al propio Madoff. "El que se va no vuelve", le amenazó el norteamericano. De vuelta en España, el antiguo hombre de confianza de Emilio Botín recomendó deshacer posiciones, pero no hubo tiempo.

Socios de la 'jet set'

Madoff supo combinar varios factores para extenderse entre los clientes vip de muchos países. El primero era una rentabilidad ficticia envidiable. El segundo, hacer de oro a sus comercializadores, al cederles el 100% de las comisiones. Al contrario que otras grandes gestoras, Madoff decía que su negocio era el de bróker, donde hacía dinero, y que por ello dejaba el resto para los que colocaran su producto. Y el tercero es que supo rodearse de vendedores muy bien relacionados. En Francia, por ejemplo, hizo negocio con Madoff el exmarido de Carolina de Mónaco, Philippe Junot.

En España, hubo dos grandes impulsores —inconscientes— de la estafa: Morenés, marido de Ana Botín, y Piedrahita. El primero colocó fondos de Madoff a través de su sociedad M&B Capital Advisers, que compartía con Javier Botín, hermano de la presidenta del Santander. Tras destaparse la estafa, ambos rompieron la sociedad, quedándose Morenés el negocio de asesoramiento —que ya estaba sentenciado— y Botín el de banca de inversión.

Una mansión de Puerta de Hierro dio nombre a uno de los mayores fondos de Madoff

La estafa llegó al propio Santander a través de su gestora de 'hedge fund' Optimal, en la que había 2.300 millones de exposición en el momento en que saltó a la luz la estafa. La entidad española, que siempre ha alegado ser víctima de Madoff como sus clientes, tuvo que pagar 235 millones de dólares (168 millones de euros) al liquidador de la estafa en EEUU y llegó a un acuerdo con sus inversores para cambiar sus participaciones por preferentes, con las que recuperaron 1.367 millones en 2019.

placeholder Andrés Piedrahita, en una fiesta en Nueva York, poco antes del escándalo Madoff. (Dafydd Jones)
Andrés Piedrahita, en una fiesta en Nueva York, poco antes del escándalo Madoff. (Dafydd Jones)

Igual de sonado que el caso de Morenés fue el del colombiano Piedrahita. Este financiero, casado con la hija del fundador de Fairfield, la gestora norteamericana que más invirtió con Madoff, era conocido por sus fiestas con la 'jet set' madrileña en su mansión de Puerta de Hierro, que en su momento fue la casa más cara de España. Esta vivienda dio incluso nombre a uno de los mayores fondos ligados a Madoff, el Fairfield Irongate (Puerto de Hierro en inglés). Lo mismo con el Fairfield Chester, de otra de las mansiones de lujo de Piedrahita, esta en Londres.

Grandes fortunas españolas como Manuel Jove, Alicia Koplowitz, José Lladró, Juan Abelló, los Fernández Somoza, los Hernández Barrera o los Serratosa Caturla contrataron sus fondos. De hecho, España fue el segundo país donde más fuerte impactó la estafa, por detrás de Estados Unidos, a pesar del poco dinero que representa esta plaza a nivel mundial.

Efectos secundarios

Otra de las entidades tocadas en España fue BBVA, a la que la estafa cogió con una exposición de 300 millones de euros a través de estructurados vendidos a inversores institucionales. Al ser productos emitidos por el banco vasco, este asumía el riesgo emisor, por lo que tuvo que afrontar las pérdidas. Estos números rojos provocaron que la entidad entonces presidida por Francisco González decidiera cerrar la recién creada división de 'hedge funds', con buques insignia como Próxima Alfa.

Este fue uno de los efectos indirectos de la estafa en España, junto al coste para Santander y la ruptura entre Morenés y Javier Botín. Aunque ya han pasado 12 años y medio desde que se destapó este caso, sigue muy presente en los salones vip de España.

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