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Cinco expedientes académicos 'top' recetan cómo mejorar la educación en Andalucía

Debate con la alumna con mejores notas de Selectividad, una opositora a registradora de la propiedad y tres estudiantes de los mejores MBA de prestigiosas escuelas de negocio

Foto: María Ayuso, Marta Hernández, Angélica Malavé, Pilar Mérida-Nicolich y Rocío López. (Santiago Vinagrero)
María Ayuso, Marta Hernández, Angélica Malavé, Pilar Mérida-Nicolich y Rocío López. (Santiago Vinagrero)

Íntimas amigas de los sobresalientes y las matrículas de honor. El 9,5 y el 10 son sus números favoritos. Tienen entre 18 y 45 años. Estas cinco mujeres residentes en Málaga (cuatro nacidas en esta ciudad y otra, en Venezuela) son de los más brillantes expedientes académicos de Andalucía, una de las comunidades autónomas que peores registros sufre en el informe PISA de Educación.

Rocío, Angélica, Pilar, María y Marta se reunieron la semana pasada en la sede de la Escuela Superior de Estudios de Empresa (ESESA-IMF), dirigida por Belén Jurado. La cita organizada por El Confidencial estaba prevista de 19 a 20 horas. Se empezó puntual y no acabaron de hablar hasta las 20.30 horas. No se conocían de nada y se han formado en sitios diferentes. Congeniaron desde el principio en una complicidad emocional e intelectual que ayudó a profundizar en el debate. Así se presentan:

Rocío López (45 años)

Estudié el Executive MBA de la escuela de negocios ESESA en 2015 (número uno de mi promoción). Soy la directora de Picking Málaga. Soy ingeniera industrial, he trabajado un año como profesora asociada en la Universidad de Málaga.

Rocío López, tras el debate. (Santiago Vinagrero)
Rocío López, tras el debate. (Santiago Vinagrero)

Tengo un doctorado en Química Avanzada y ahora estudio el segundo Máster en ESESA-IMF, esta vez en Finanzas. Siempre he tenido muy claro, y eso inculco a mis dos hijos, que nunca hay que dejar de aprender.

Angélica Malavé (32 años)

Angélica Malavé, durante el debate. (Santiago Vinagrero)
Angélica Malavé, durante el debate. (Santiago Vinagrero)

Soy venezolana. Llevo tres años viviendo en Málaga. En mi país, me formé como ingeniera de Telecomunicaciones. También hice un Máster en gerencia de Telecomunicaciones. Cursé un Executive MBA en ESIC en el curso 2015/2016. Desde junio de 2017 soy 'account manager' en Oracle y profesora en ESIC desde septiembre de 2018.

Para mí fue muy importante la educación en el hogar. Mi madre me impulsó a ser cada vez mejor. Tenía un hermano 4 años mayor que yo y eso me motivaba a aprender a leer y escribir mucho antes porque quería estar a la par con mi hermano.

Pilar Mérida-Nicolich (31 años)

Pilar Mérida-Nicolich, durante el debate. (Santiago Vinagrero)
Pilar Mérida-Nicolich, durante el debate. (Santiago Vinagrero)

Acabo de terminar el Executive Master del Instituto Internacional San Telmo. En enero de 2017 me incorporé en la empresa familiar Microcad Informática como directora de negocio. Soy licenciada en Administración y Dirección de Empresas. Trabajé en Deloitte y L’Occitane.

En primaria y secundaria, me inculcaron el amor por aprender. Acabo de terminar el Máster y ha sido como darle la vuelta a todo lo que tenía aprendido anteriormente, reforzarlo y ponerlo en práctica en la vida de las empresas.

María Ayuso (22 años)

María Ayuso, tras el debate. (Santiago Vinagrero)
María Ayuso, tras el debate. (Santiago Vinagrero)

He estado cuatro años estudiando en Madrid la carrera en Derecho y Business Law en la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE). No tenía claro qué quería hacer. Al final, me decidí por Derecho e irme a Madrid.

Llevo un mes y medio opositando al cuerpo de Registradores de la Propiedad, Mercantil y de Bienes Muebles. La media para conseguir la plaza oscila entre los cuatro y ocho años. Estudio siete horas y media diarias, seis días a la semana. Tengo que llegar a un ritmo de nueve horas estudiando y dos o tres meses antes del examen 14 horas.

Marta Hernández (18 años)

Marta Hernández, tras el debate. (Santiago Vinagrero)
Marta Hernández, tras el debate. (Santiago Vinagrero)

El curso pasado fui la mejor nota en Andalucía de la Prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad y pruebas de Admisión (PEvAU), la antigua Selectividad. Obtuve un 13,935 (sobre una puntuación de 14) tras una media de 10 en el Bachillerato. Supuso la mejor nota de Selectividad en toda la serie histórica desde 2010. Estudié en el instituto público Torre Atalaya de Málaga. Ahora curso primero de Medicina en la Universidad de Málaga. También estudio piano.

Me considero una persona polifacética, me gustan más las letras que las ciencias. De hecho, de Ciencias solo me gustaba la Medicina. Tengo altas capacidades intelectuales.

Hasta aquí la presentación de estas cinco mujeres sobradamente preparadas. A partir de ahora, la radiografía del sistema educativo en Andalucía, basado en sus experiencias académicas y profesionales (en Málaga y Madrid), y las recetas que aportan para mejorar la educación en Andalucía, agrupadas por los temas que surgían durante la conversación.

¿Pública, concertada o privada?

María Ayuso estudió en Hijas de Jesús (Gamarra), un colegio concertado de Málaga situado al lado de su casa. Para estudiar en la universidad eligió una privada por lo que le podría aportar "en fama, tipo de profesorado y salidas laborales", también por la experiencia de vivir fuera de casa, en su caso, en Madrid. La Pontificia de Comillas ICAI-ICADE le garantizaba unas prácticas en un gran despacho de abogados. Las hizo en el prestigioso bufete Cuatrecasas, el número 2 de España en facturación.

Cuando acabó el periodo de practicas, se desencantó. Ya no quería ser abogada. Paradoja: tras estudiar en una universidad privada, se dio cuenta de que quería dedicarse a la función pública y ser registradora de la propiedad. "La vida no es como tú lo piensas y planeas. Yo pensaba así: estudio en una universidad privada, me garantizan las prácticas, trabajo allí y vida solucionada. Pues no, porque no me gustó el trabajo normal de abogado". No observa diferencias educativas importantes entre los tres tipos de enseñanza. "Sí las veo en el tipo de espíritu con el que se inculca ciertas materias, pero en calidad educativa no las encuentro", apunta Ayuso.

Rocío López ha pasado por todas las experiencias educativas posibles: colegio concertado, instituto público, universidad pública y luego máster privado

Rocío López ha pasado por todas las experiencias educativas posibles: colegio concertado, instituto público, universidad pública y luego máster privado. Madre de dos hijos de 10 y 7 años que estudian en un colegio público, dice que aunque "los contenidos son los mismos, porque todos los centros se tienen que ceñir a unos contenidos, los medios con los que cuentan para que al alumnado reciba esos conceptos fundamentales no son iguales. Y eso marca una diferencia. Lo público tiene menos recursos".

La estabilidad del profesorado de la universidad pública, en su mayor parte funcionario (además de interinos o asociados), también dificulta, a su juicio, el reciclaje del personal. La rotación del profesorado en la universidad privada incentiva la actualización permanente de la plantilla, además de contar con más medios económicos y tecnológicos.

Los alumnos de Angélica Malavé en ESIC (el de menos edad tiene 17 y el mayor, 23) desarrollaron en su clase los retos a los que se enfrenta el sistema educativo. Se quedó sorprendida del razonamiento crítico de sus estudiantes. Algunas conclusiones a modo de pregunta: ¿Por qué todos tenemos que ser evaluados de la misma forma? ¿Por qué todos tenemos que cursar las mismas materias? ¿Por qué nos han enseñado a aprenderlo todo de memoria? ¿Dónde está la aplicación práctica de lo que aprendemos?

Marta Hernández, en un transcurso del debate
Marta Hernández, en un transcurso del debate

Hernández no conoce lo que es la enseñanza privada. Es una gran defensora de la enseñanza pública, la que siempre ha cursado. Ella es el vivo ejemplo de excelentes resultados académicos en el sistema público. "Un privado o concertado no te prepara mejor que uno público. Muchos profesores me decían que le había pegado una patada a la educación privada al haber conseguido la mejor nota con la educación pública y otros centros como Los Olivos (Agustinos) o Maristas deseaban lograr la mejor nota. Yo conozco personalmente el caso de varias personas que estaban en mi instituto público que dijeron: 'Me voy a un colegio privado que si es necesario me subirán la nota para entrar en Medicina'. Hay notas que se inflan". Su instituto, el Torre Atalaya de Teatinos (Málaga), está muy masificado (38 alumnos por clase). Ha estudiado en un barracón del patio. "Aún así, es de los mejores de la ciudad y el profesorado es maravilloso", remarca con orgullo.

Mérida-Nicolich considera que el sistema de Selectividad es "demasiado genérico y global" como para evaluar las competencias de alumnos diferentes. Sí cree que cuentan con más recursos los centros concertados y privados y rechaza que por este motivo la educación atraiga más calidad. Lo que sí tiene claro es que en el colegio que estudió (Academia Santa Teresa, las Teresianas de Málaga) se valoraba mucho la capacidad de trabajo, "la búsqueda de lo mejor que tú puedas hacer, de la excelencia, y que eso se premia y tiene recompensa".

"La ventaja es que al ser más pequeño el centro donde estudié todo va en una misma línea y se comparten valores. En la enseñanza pública seguro que hay profesores fenomenales, pero depende de la persona o del docente que te toque. La línea estratégica no está tan definida en colegio público, pero eso no quiere decir que salgan peores alumnos, ni mucho menos", abunda esta profesional MBA en el Instituto San Telmo.

Familia, profesorado, disciplina… y FP

¿Qué es más importante para que el estudiante sea brillante? Para Ayuso, el entorno cultural influye mucho. "Cada niño tiene su propia circunstancia. El mayor problema que tendrá un niño con carencias familiares será si le apoyan o no en casa. Profesores buenos y malos los hemos tenido todos y lo hemos notado". Andalucía presenta malos datos en abandono escolar, de los peores de España. También en el número de repetidores. Mérida-Nicolich aporta: "Hay países con un nivel socioeconómico no muy grande en los que el nivel educativo es enorme. Es más cuestión del modelo que quieres seguir. Entonces, ¿qué ocurre cuando hay una crisis? ¿Que vamos a salir peor preparados? No debería ser así".

Pilar Mérida-Nicolich, tras el debate. (Santiago Vinagrero)
Pilar Mérida-Nicolich, tras el debate. (Santiago Vinagrero)

Subraya que el ambiente familiar es "muy importante e influye mucho" y cree que está "mal planteado" el sistema educativo en España. Y pone el ejemplo de Reino Unido o Alemania con la Formación Profesional (FP). En estos países se puede compaginar que el niño/adolescente pueda aportar ingresos familiares en su casa y seguir formándose. Hay solución para esos entornos. Desde hace décadas existe una tendencia errónea a considerar la FP como algo inferior. Quien vale, tiene que ir a la Universidad. Buenos profesionales se han perdido en la masa universitaria, alumnos desmotivados que servían para un oficio, pero que por la presión social y de familiares no estudiaron FP para no ser menos que otros.

Para los profesores, el último de los caminos para salvar al alumno, ya casi a la desesperada cuando no debería ser así, es una FP básica

"Ahora se intenta cambiar el concepto, otorgándole mucha más práctica e interiorizándolo al final de la secundaria", apunta la estudiante de Medicina. López es la directora de Picking Pack Málaga. Los hermanos de esta directiva malagueña son profesores en Secundaria. Los docentes, con tal de que no llegue el fracaso de un estudiante, se plantean distintas vías para que el alumno no abandone. El último de los caminos, la tabla de salvación, ya casi a la desesperada, cuando no debería ser así, es una FP básica. "Necesitamos profesionales con perfil medio/bajo". Su esencia debería ser aprender un oficio y que de forma rápida se pueda encontrar una salida profesional. "Hay gente que llega a la Formación Profesional ya tan desgastada y 'quemada' que no tiene ni ánimo. Han perdido hasta la ilusión", narra López.

El problema radica en que en FP o en la Universidad hasta que un estudiante no empieza a hacer prácticas reales y no aplica todos los conocimientos que tiene, realmente no está entendiendo la materia. "En la educación hay que ofrecer soluciones más que el cómo se hace, el para qué sirve. Si entendemos el para qué nos ilusiona saber el cómo", radiografía María Ayuso. En algunas facultades las prácticas no empiezan hasta tercero o incluso hasta el último cuatrimestre de cuarto curso, en el epílogo de la carrera. El caso de Hernández, en primero de Medicina, no tiene nada que ver. Desde el primer momento su clase está aprendiendo a diseccionar cadáveres.

Vocación o motivación

Medicina o Periodismo son carreras en las que el componente vocacional ha formado parte de manera clarísima del ADN del futuro médico o periodista. Malavé ve importante la vocación, pero mucho más la motivación para llegar al objetivo que cada uno se propone. Cuando esta ingeniera venezolana era niña siempre pensó que sería doctora. Recetaba y hacía como que auscultaba a los amigos que llegaban a la casa de sus padres. Finalizó Secundaria y se dio cuenta que quería estudiar Telecomunicaciones. "Mi vocación era ayudar a otros y volcarme en la Medicina, una profesión apasionante, pero en ese momento ganaron las ganas de innovar con la tecnología, lo que desvió mi atención hacia una carrera totalmente diferente".

Marta Hernández, como alumna con altas capacidades intelectuales que es, plantea que se reduzca el número de alumnos por clase. También adoptar el modelo de Estados Unidos con una clase normal y otra más avanzada (con 8 o 10 alumnos que tengan el mismo nivel intelectual). "Se nota mucho el paso de Bachillerato a la Universidad y ya no me aburro como me pasaba antes en algunas clases. El ritmo es mucho más rápido".

Rocío López, durante el debate. (Santiago Vinagrero)
Rocío López, durante el debate. (Santiago Vinagrero)

Cuando Rocío López regresó a la Universidad para impartir la asignatura Ingeniería de Procesos de Fabricación y Metrología y Calidad como profesora asociada en la Escuela de Ingeniería Industrial de la UMA comprobó junto a sus compañeros de carrera que eran docentes que el nivel era "mucho más bajo" que el de su época de estudiante. Lo mismo ocurre con sus hijos, en Primaria, que poseen un nivel "ligeramente inferior" al de ella cuando estudiaba EGB.

Pues sí, hay una explicación: cuando el número de alumnos por clase es tan elevado no se pueden dedicar tiempo a esa variedad de capacidades de los alumnos. "No es algo planificado, simplemente se reduce el listón para que nadie se quede atrás y se tiende a ir bajando, de manera paulatina, el nivel de exigencia; al final eso se nota". "En los posgrados en San Telmo hay una alta exigencia; si quieres llegar al nivel más alto le tienes que dedicar más esfuerzo", apostilla Mérida-Nicolich.

'Ser profesional'

Malavé imparte en ESIC la asignatura 'Ser profesional' dentro del programa de dirección de 'marketing' global. No queda otra que adaptarse a la competitividad del mercado, romper la barrera de las bondades del aparato teórico (que existen) y aplicar en el último año de prácticas todo lo aprendido durante la carrera. Ahora, aparte de las materias clásicas inherentes al 'marketing', cuentan con un conjunto de asignaturas denominadas 'building skills' como la que enseña o 'Pensamiento crítico' o 'Huella digital'. "Robustecemos la preparación de cara a la salida laboral, potenciamos el trabajo en equipo, la inteligencia emocional, la proactividad y la comunicación interpersonal. Es un reto increíble aprender de 36 jóvenes".

"¿36 jóvenes?", pregunta Hernández. "En mi clase de Medicina somos 200". Acaba Malavé: "Compaginar la docencia con mi trabajo en la multinacional ha supuesto un esfuerzo personal al preparar clases los fines de semana y por las noches". Y subraya: "No me cabe en la cabeza como un profesor puede atender a 200 personas". "Es difícil, porque el profesor no puede dividirse", admite la estudiante de Medicina. Para María Ayuso, el problema de la masificación en el aula (en la Pontificia de Comillas eran 80 alumnos) lo ve más problemático cuando el alumno tiene menos edad. "Ahí es cuando el docente tiene que saber la capacidad de cada alumno. Yo veo razonables clases con 32 alumnos".

Angélica Malavé, tras el debate. (Santiago Vinagrero)
Angélica Malavé, tras el debate. (Santiago Vinagrero)

En los últimos años de la década de los ochenta, cuenta López, las clases en su instituto contaban entre 40 y 42 alumnos. "Eso era una barbaridad. Pertenezco al final de la generación del 'baby-boom'. Yo veía que marcaba la diferencia en primer lugar la familia que está por detrás, la que está pendiente de los deberes y los exámenes. En segundo lugar, la capacidad de cada alumno más que los profesores. Cuando un docente tiene tantos alumnos no puede dedicar el tiempo necesario específico para cada estudiante". "Una buena solución sería una cobertura con profesores de apoyo y planes curriculares específicos para alumnos con altas capacidades. Todo eso parte de la formación del profesorado, cómo se tratan a los niños de una forma o de otra. La empatía también es clave y en ningún caso la solución sería bajar el nivel", recalca Mérida-Nicolich.

Finlandia y Corea del Sur

Pagar a los profesores con buenos sueldos, como ocurre en Finlandia, el país con mejor educación del mundo [aquí las 10 claves del éxito de su sistema], o destinar más del 7% del PIB a educación, como en Corea del Sur. Son medidas que se podrían aplicar y darían sus frutos. Y, claro, que la antigua Magisterio (Ciencias de la Educación) se pueda convertir en la carrera universitaria más importante; "Son las personas que se dedican a que las futuras generaciones puedan ser educadas y puedan ser abogado, médico, fontanero o autónomo", explica Ayuso.

Ciencias de la Educación es una carrera comodín que se puede combinar sin problema con estudios superiores de música. "Tengo a amigas que han estudiado Magisterio o Psicología porque no les da la nota para estudiar lo que quieren y entonces han ido a lo fácil. Y claro allí los profesores están desmotivados porque no consiguen transmitir bien el conocimiento a sus alumnos y entones pasa lo que pasa en las aulas. Magisterio debería ser la carrera más importante de todas, la que exigiera más nota de media para entrar en la Universidad".

En Andalucía hay que enseñar a razonar, no a te pongo este problema y si le das vuelta, no lo sabes hacer. Hay que fomentar la capacidad crítica

Turno de PISA. "Lo que sabe un niño de diez años en Andalucía lo sabe uno de ocho en Castilla y León". Este fue el titular de la precampaña de las andaluzas de la vicesecretaria de Acción Sectorial del Partido Popular, Isabel García Tejerina. ¿Está tan mal la situación en Andalucía? El argumento de Mérida-Nicolich: "Los profesores tienen que ser las mejores personas formadas de nuestra sociedad, con un nivel de exigencia muy alto. También se les tiene que evaluar. En Andalucía, la educación tiene una parte de capacidades; esto te lo estudias y te lo sabes o no. PISA lo que hace es evaluar la capacidad de pensamiento, cómo solucionar problemas y los recursos mentales. En eso no nos estamos enfocando bien por falta de tiempo o por el modelo que llevamos a cabo en Andalucía. Hay que enseñar a pensar, a razonar, no a sota, caballo y rey, te pongo este problema y si le das vuelta ya no lo sabes hacer. Hay que fomentar la capacidad critica".

Para Malavé, "existe una brecha en inversión, presupuesto, innovación y la digitalización, lo que se empieza a hablar de 'Internet of skills'. Las destrezas las puedes ofrecer de forma remota desde donde estés conectado. Cuando a una persona la conectas a la red le cambia la vida, pero si las personas y los objetos se conectan ya es el mundo el que se está transformando. Esta brecha puede causar la diferencia".

María Ayuso, durante el debate. (Santiago Vinagrero)
María Ayuso, durante el debate. (Santiago Vinagrero)

Profesores que se sientan en la mesa y dictan frase por frase. "Eso es facilitar el trabajo a los alumnos, pero al final te perjudica", dice Ayuso. Profesores que se limitan en la hora de clase a leer un Power Point sin aportar ni una idea, ni un ejemplo. Nada. Profesores que imponen que la asistencia a clase cuente como dos puntos de una asignatura. Profesores que creen que la excelencia se fundamenta en leer algo complementario. Todo esto existe y lo denuncian las participantes en esta mesa de la educación.

El plan Bolonia planteaba unos objetivos de calidad que para Rocío López no se están consiguiendo. "Bolonia no es una mejora para enseñar mejor, sino que no suspenda un tanto por ciento de alumnos de una asignatura. La contradicción que hay es que con los recursos disponibles de aulas virtuales (antes estaba todo en apuntes de clase y tenías toneladas de apuntes de la fotocopiadora) realmente hay que motivar y enganchar al alumno de otra manera".

Debates y memoria

Entrar en un club de debate en primero fue una de las mejores decisiones que tomó durante la carrera. Aprender los argumentos de dos posturas, a hablar en público y luego participando en torneos. Alguno incluso ganando. "Lo que se debería es enseñar a hacerlo desde pequeño. Se ganaría mucho", apunta Ayuso sobre su experiencia. En el colegio concertado donde estudió Mérida-Nicolich también preparaban debates, como mínimo cada 15 días. Se documentaban y les enseñaban a saber argumentar y pensar. Un entrenamiento con la clase dividida la mitad a favor y la mitad en contra sobre un tema.

La memoria es necesaria en carreras como Derecho, pero Ayuso no entiende para qué puede servir en 2018 retener miles de datos históricos, cuando esa lección se podría resolver muy bien viendo un documental en clase y, lo más importante, esa información figura al teclear el dato en el buscador de Google. Y en matemáticas no es cuestión de volverse 'loco' 'ensuciando' toda la pizarra con fichas de problemas uno detrás de otro, sino explicar bien el 'making of' de los números.

Con la exposición de un tema ante toda la clase se logra una mayor fluidez verbal y el alumno se enfrenta al miedo y a sus propias frustraciones

He aquí un gran avance de los últimos años: la exposición de un tema ante toda la clase. Así se logra una mayor fluidez verbal y el alumno se enfrenta al miedo y a sus propias frustraciones de una manera solvente ante un auditorio. Al profesor le sirve para comprobar si los alumnos han entendido la lección y para los compañeros es mucho más fácil que un igual les explique a que sea un profesor con la distancia de edad y conocimiento. "Es muy importante porque luego tendrán que aprender lenguas, salir al extranjero y les puede dar vergüenza", subraya Rocío López.

En primero de Medicina, Marta Hernández tiene horario de teoría de 9 a 12 horas y a las 8 de la mañana muchas veces ya han tomado asiento en el aula para ver a sus compañeros en el rol de profesor. "Es una hora optativa, pero al final aparecemos todos y vemos cómo dan los temas y te toca ponerte delante de los 200 compañeros". María Ayuso todavía recuerda que en una asignatura representaron un juicio. A ella le tocó ser juez. "Es de las pocas clases que me acuerdo toda entera. No pasó desapercibida".

Comprensión lectora y faltas de ortografía

¿Cómo es posible que un universitario siga sufriendo problemas de compresión lectora y cometa faltas de ortografía? Pues eso ha ocurrido en las pruebas para profesorado. Hay que suspender en la universidad con faltas de ortografía, coinciden las cinco. "El problema es que si no está regulado ni existe una normativa que se pueda suspender por la ortografía, el profesor no se arriesga muchas veces a que le puedan abrir un expediente. Los docentes se centran en los contenidos". Hay estudiantes universitarios que sufren graves problemas de expresión escrita en la redacción de un correo electrónico, no digamos nada si se trata de elaborar un informe.

Ya es hora de reconocer el problema de lectura. Cuestión de atención, más que de soportes. Las opiniones divergen. "Yo de pequeña leía muchísimo más de lo que leo ahora. Me regalaban libros desde siempre. Esto es muy importante. Hay que leer mucho y de todo. Mi madre me inculcó la lectura y antes de dormir me ponía el libro en la cama. Y eso ayuda, porque el profesor no puede estar pendiente de las lecturas extraescolares", cuenta Ayuso. Ella y Hernández, siendo las dos nativas digitales, prefieren para leer mejor un libro que un iPhone o iPad, que aportan un nivel de "distracción mayor que el papel".

Un momento del debate. (Santiago Vinagrero)
Un momento del debate. (Santiago Vinagrero)

Malavé admite que no hay nada mejor para la lectura que pasar las páginas de un libro, pero… "¿Cómo haces con alumnos de 20 años para quitarles un móvil de las manos? Usemos la tecnología para llegar al éxito. Ahora más que gestionar el tiempo se trata de gestionar la atención. Con tantos estímulos es muy fácil perdernos en el limbo".

Una de las cosas que más le ha sorprendido a la estudiante de Medicina al empezar la carrera es el rechazo a la tecnología, algo que puede extrañar en estudiantes de 17/18 años. En la asignatura de Bioquímica hacen exámenes cada uno con móvil todos los lunes, martes y miércoles tras la hora de clase. Hay fallos: la aplicación no funciona, no se puede cargar o es incompatible con IOS. Esos exámenes 'on line', que son tipo test, nadie los quiere. Prefieren exámenes en papel. "No nos gusta estar todo el rato conectados. A lo mejor al Instagram, sí; pero no al Campus Virtual de la Facultad".

Idiomas y colegios bilingües

¿Cómo funciona el bilingüismo que impulsa la Junta de Andalucía? A Rocío López, que tiene experiencia profesional en Alemania, le gusta que un segundo idioma penetre poco a poco en el alumno, sobre todo en una comunidad autónoma en la que es tan importante el turismo y hay tantas empresas que exportan sus productos… pero de vueltas a la formación del profesorado: ¿están todos los docentes preparados? ¿Tienen nivel suficiente para que la asignatura sea bilingüe?

El profesor se prepara unos contenidos muy específicos, casi siempre coincidentes con la asignatura de Ciencias Naturales que se imparte en inglés. Se corre el riesgo de que haya un cierto vocabulario básico y un poco técnico y científico que en español no manejan con soltura. Tampoco todas las familias saben inglés y por tanto no se encuentran preparadas para ayudar al menor.

Los centros públicos eligen si se incorporan al programa de bilingüismo o no dependiendo si cuentan con un profesorado certificado en un segundo idioma. En el caso de que los docentes tengan un contrato estable o no quieren reciclarse o formarse, no tendrá este colegio bilingüismo. El centro de secundaria al que irán los hijos de López sí es bilingüe por lo que tendrán que ‘ponerse la pilas’ con el inglés en esas asignaturas específicas para no quedarse rezagados.

No hay tiempo para dar tanta asignatura. Yo no percibo en ellos estrés. Para ellos es más natural, es su día a día. El estrés es de los padres

Uno de los niños de López, que está en quinto curso de primaria, lleva dos años con una segunda lengua (inglés) y una tercera (francés) incorporada al programa académico del colegio. "Yo soy de las que piensan que cuanto más sepa, mejor", dice. Los horarios, eso sí, no ayudan. Si las clases son de lunes a vienes de 9 a 14 horas y en esos 45 minutos hay que introducir una primera y una segunda lengua, más valores sociales (antigua Ética, en otros centros, Religión...). "No hay tiempo para dar tanta asignatura. Yo no percibo en ellos estrés. Para ellos es más natural, es su día a día. El estrés es de los padres y muchas veces se lo traspasamos a los niños".

Pilar Mérida-Nicolich se muestra positiva. "Al menos toda esta reflexión demuestra que el inglés es importante". Las cinco protagonistas de esta radiografía de la educación saben inglés a la perfección y lo han practicado en la carrera (Ayuso estudió la mitad de sus estudios universitarios en el idioma internacional de referencia) y/o en sus trabajos en empresas, algunas de ellas multinacionales. Malavé es un buen ejemplo. No tiene publicado su perfil en LinkedIn en castellano. Solo en inglés. Y algunos de sus alumnos ya dominan hasta un cuarto idioma. Poseer un título en inglés por la escuela oficial de idiomas ayuda mucho, pero en realidad no sirve para nada si se trata de dar clases en un bilingüismo real, no artificial. "Lo importante es promover el bilingüismo y despertar el interés por los idiomas", apostilla Mérida-Nicolich.

Pilar Mérida-Nicolich y Marta Hernández, en el debate. (Santiago Vinagrero)
Pilar Mérida-Nicolich y Marta Hernández, en el debate. (Santiago Vinagrero)

La experiencia de Marta Hernández indica el potencial del bilingüismo en la enseñanza pública. "Yo he practicado el bilingüismo desde primero de primaria. En mi clase de Biología estaba siempre un profesor americano. Mi profesora daba la primera media hora de la clase en español y la otra el nativo, aunque ella también podría dar la otra media hora en inglés. Y eso, con los años y la crisis, ha ido empeorando. Antes llegaban profesores auxiliares cada seis meses. Últimamente ya venía solo uno, estaba aquí tres meses, se iba y no volvía más. Y solo daba clase a segundo de ESO y yo que estaba en tercero, no tenía un nativo".

Sin beca

Las becas para estudiar en el extranjero exigen un cierto perfil de alumno. Tiene que haber más apoyo. La estudiante de Medicina ha optado a muchas becas. Una de ellas era para irse a Estados Unidos y no se la han concedido porque no estaba becada el año anterior. Su nota de Selectividad se multiplica por un coeficiente que es más alto si has sido becada el año anterior y si no has sido becada se queda con la calificación de la prueba de acceso de la Universidad. Marta Hernández, con su 13,90, ha perdido con otra persona que tiene un 12 de nota. ¿La razón? Porque la aspirante ya tuvo beca el curso pasado, aunque su nota sea inferior. Hernández se queda, por ahora, sin beca.

Y aquí llega el momento de hablar de la gestión de los recursos educativos que también ofrece enjundia para un debate en sí mismo. Da igual que se invierta un millón de euros si en lugar de gastarlo de modo correcto para que aumente el nivel educativo al final se produce despilfarro. A la estudiante de Medicina y a la futura registradora de la propiedad, siendo alumnas de primaria, la Junta de Andalucía les regaló un ordenador… "y se acabó". "Nunca lo utilicé y ahí sigue guardado". "Yo en mi casa tenía ya un ordenador y no me hacía falta". Las dos tienen la misma experiencia.

¿Saber código, programación es el nuevo inglés? "No se trata tanto de introducir asignaturas específicas, como mejorar competencias básicas"

¿Saber código, programación, es el nuevo inglés? "No se trata tanto de introducir asignaturas específicas, como mejorar la enseñanza de las competencias básicas y tener más información para las distintas salidas laborales", apunta Ayuso. López valora lo que le enseñó la lógica matemática, aplicable en la resolución de problemas, al igual que la lógica filosófica. "Es una habilidad poder razonar, ser crítico y estructurar tu pensamiento; no se trata tanto de enseñar a sumar, sino saber para qué se suma. Ahí se produce una ruptura y no se avanza. Se enseñan muchos conceptos, pero no para qué sirven. En una asignatura complementaria, extraescolar, sería el hueco para poder ampliar ese conocimiento".

¿Es mejor un profesor que enseña muchos temas en su asignatura, pero profundiza poco o uno que maneje poco material pero explicado con detalle? Angélica Malavé toma la palabra. La profesora de ESIC ve necesario reforzar el concepto de la 'Flipped Classroom' (aula invertida) en la que el alumno toma el protagonismo, despierta interés por la materia, se empodera y tiene capacidad de investigar por él mismo yendo más allá. "Si profundizamos en un único tema se nos va la vida en ese único tema y si diluimos el contenido al final saben de todo y de nada a la vez. La base es despertar en ellos esa curiosidad".

Rocío López y María Ayuso, durante el debate. (Santiago Vinagrero)
Rocío López y María Ayuso, durante el debate. (Santiago Vinagrero)

"Cuando creas un contenido es un aprendizaje utilizar todas las herramientas que tienes a tu alcance. Ahí es donde estás desarrollando otras competencias. Has tenido que leer, efectuar una capacidad de síntesis y exponer, con el control de la oratoria que supone para ti. Esto puede ser más estresante. Lo estás poniendo en práctica, explicando lo mismo, pero haciéndolo de otra manera. Organizas capacidades y formas al alumnado en muchos campos a la vez. La participación en clase es fundamental, pero al final no lo hacen tanto. Están más ausentes. En Secundaria teníamos muchos grupos de trabajo, pero hoy en día no es fácil por la diversidad existente. Mi hermana es profesora en una zona con problemas sociales y encima enseña inglés. Lo que menos le importa a esa familia es el idioma", admite López.

La directiva malagueña también lamenta cómo las salidas de los que se quieren dedicar a la I+D en España son muy limitadas. "Como soy ingeniera, me considero pragmática y realista. La vida al final te va orientando". En la investigación en España hay "magníficos profesionales, pero están muy apartados de la realidad. Si ya la Universidad está apartada, no digamos nada la investigación. Sí, es verdad que hay muchas becas, programas y proyectos de investigación, pero realmente desde el punto de vista del científico no existe conciencia de las necesidades de la empresa".

Casos reales de empresas reales

Cuando Malavé anunció a sus compañeros de Oracle, una multinacional que reúne a 35 nacionalidades distintas, que se incorporaba a ESIC como profesora le preguntaron que cómo era posible si no tenía un Doctorado. En las escuelas de negocio de Italia sí lo exigen. "ESIC intenta subsanar esa gran brecha entre el mundo académico y el profesional", apunta. "Se buscan personas que inspiren, que sean capaces de transmitir y que tengan un recorrido profesional; hay que decirle al alumno lo que realmente le espera cuando acabe su formación universitaria y salga a trabajar".

También en la escuela de negocios San Telmo, vinculada al IESE, Mérida-Nicolich resalta que se trabaja siempre con casos reales, de empresas reales, de lo que te vas a encontrar en la calle. "Te enseñan a razonar y a buscar soluciones. Aplicas en el MBA todo tu bagaje profesional y académico". El mismo bagaje que han aportado aquí Rocío, Angélica, Pilar, María y Marta. Ideas y recetas concretas para mejorar la educación en Andalucía.

La conversación sigue 20 minutos después de que la cámara ya no grabe.

—Vamos a dejarnos los teléfonos —se anima Rocío.

Toman el móvil. Guardan los números en su agenda de contactos. Algunas también se buscan en LinkedIn. Ha sido su primer contacto. No será su última vez.

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