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Un remero de Urdaibai asegura que el club les inyectaba cada día ocho sustancias
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JUICIO POR UN SUPUESTO CASO DE DOPAJE EN REMO

Un remero de Urdaibai asegura que el club les inyectaba cada día ocho sustancias

Un remero de Urdaibai en 2010, cuando supuestamente el club administraba sustancias prohibidas a sus deportistas, afirmó que ganaron la Liga ACT gracias a las sustancias que se les inyectaba

Foto: José Manuel Francisco (i), entrenador gallego de la trainera de Urdaibai en el año 2010 (Efe).
José Manuel Francisco (i), entrenador gallego de la trainera de Urdaibai en el año 2010 (Efe).

Un remero de Urdaibai en 2010, cuando supuestamente el club administraba sustancias prohibidas a sus deportistas, afirmó que se les inyectaba diariamente más de ocho sustancias, gracias a lo cual remontaron su malos resultados y ganaron la Liga ACT, además de la Bandera de La Concha.

En el juicio que este lunes se inició contra la presunta red de dopaje organizada por ese club de remo de Bermeo, declararon los diez acusados, entre los que se encuentran el presidente, el entrenador, el médico y la enfermera de Urdaibai cuando ocurrieron los hechos, junto a otras seis personas, y también compareció como testigo protegido un remero de esa embarcación.

"Nos pinchaban en la vena, en el hombro, en la tripa, en el culo...", y preparaban "más de ocho jeringuillas, mucho más" para cada remero que se administraban después de los entrenamientos, así como también antes y después de cada prueba, indicó el testigo. Era el propio entrenador y la enfermera del club quienes solían administrarles ese cóctel de sustancias asegurando a los deportistas que eran vitaminas y hierro, aunque los miembros del equipo sospechaban que no era así.

Relató que un día, después de recibir esas inyecciones, comenzó a sentirse "muy mal, con vómitos, mareos y temblores" y comunicó al club su decisión de no volver a aceptar que se le administrara nada más, tras lo cual el deportista fue apartado del grupo. Los diez acusados se enfrentan a una petición de pena de la Fiscalía de dos años y seis meses de prisión por la comisión de un delito continuado contra la salud pública, y se pide un año más para el que fuera médico del club en ese momento, por falsificación de documento.

Esas prácticas comenzaron cuando ese año llegó la nueva directiva con un nuevo entrenador que les obligaba a pasar por la enfermería a "comer para poder crecer", según les decía metafóricamente mientras les aseguraba que eran "métodos novedosos" dentro de la medicina deportiva y que tenían suerte de estar en un club que lo podía pagar, denunció el deportista. Tras varias semanas sin inyectarse, en agosto de ese año visitó el club un médico "que se presentó como profesor de la Universidad de Extremadura", Marcos Maynar, quién dijo que "estaba ahí para ayudar a Urdaibai a ganar la Bandera de La Concha y que no cobraría nada si no lo conseguía".

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Petición de dos años y seis meses de prisión

El mismo Maynar, según el testigo protegido, procedió a pinchar a todos los deportistas ayudado por el entrenador, y él mismo accedió a "poner el brazo otra vez", porque confió en la profesionalidad del médico. Sin embargo, se repitieron sus mareos y vómitos, y decidió no volver a acceder a que le inyectaran porque "se sintió como una víctima" y que se estaban "aprovechando" de él. Señaló que hasta la llegada de Maynar el club tuvo resultados "malos" en la primera parte de la temporada de regatas pero que, cuando comenzaron a multiplicarse los pinchazos, Urdaibai remontó hasta conquistar la liga y que ganaron "sobrados" la Bandera de La Concha.

En la prueba de San Sebastián, como en otras competiciones, el club llevaba dos furgonetas, una de ellas con cristales blindados, donde se les inyectaba antes y después de remar. En su declaración, Maynar aseguró que fue a Bermeo en viaje familiar, que sólo asesoró al entrenador sobre la posibilidad de que sus remeros estuvieran recibiendo un entrenamiento demasiado duro y que prestó al club una máquina para hacer análisis específicos. Negó que enviara paquetes con sustancias dopantes al club y que recibiera por ello varias transferencias bancarias, al tiempo que aseguró que en realidad él había prescrito esas sustancias para otros fines como un medicamento para la alergia de su hija, otro para la atrofia de testículos que él mismo consumía porque su mujer quería tener un hijo, y otro más para un caballo que había comprado.

El médico del club esa temporada, Borja Garay, reconoció que inyectó algunas sustancias como efedrina y carnicor, que había dejado pautadas un anterior facultativo de Urdaibai sin hacer ningún tipo de comprobación de las analíticas de los deportistas y que las compró en la farmacia de su cuñada sin receta médica. Otra de las acusadas, la esposa de un agente del Cuerpo Nacional de Policía que anteriormente había sido ciclista, reconoció que aquel mes de agostó envió tres paquetes con EPO (Eritropoyetina) y Darbepoetina a una entidad bancaria de Bermeo en la que trabajaba el presidente de Urdaibai, Josu Zabalondo, y que por ello recibió 2.400 euros del club. Los diez acusados se enfrentan a una petición de pena de la Fiscalía de dos años y seis meses de prisión por la comisión de un delito continuado contra la salud pública, y se pide un año más para el que fuera médico del club en ese momento, por falsificación de documento.

La Fiscalía sostiene que administraron a los remeros eritropoyetina (EPO), dexametasona, nandrolona, hormona luteinizante y tetracosactina, entre otras sustancias estimulantes y hormonas, algunas de las cuales pueden ocasionar graves trastornos de salud e incluso pueden llegar a provocar la muerte. El Ministerio Fiscal inició una investigación de oficio sobre el supuesto dopaje en Urdaibai tras unas acusaciones del preparador de la sociedad de remo Kaiku de Sestao, José Luis Korta, al término de la celebración hace cinco años de la Bandera de la Concha de San Sebastián, y el propio Korta se personó en este juicio como acusación popular, con una petición de penas superior a la del ministerio público.

Un remero de Urdaibai en 2010, cuando supuestamente el club administraba sustancias prohibidas a sus deportistas, afirmó que se les inyectaba diariamente más de ocho sustancias, gracias a lo cual remontaron su malos resultados y ganaron la Liga ACT, además de la Bandera de La Concha.

En el juicio que este lunes se inició contra la presunta red de dopaje organizada por ese club de remo de Bermeo, declararon los diez acusados, entre los que se encuentran el presidente, el entrenador, el médico y la enfermera de Urdaibai cuando ocurrieron los hechos, junto a otras seis personas, y también compareció como testigo protegido un remero de esa embarcación.