37 atletas españoles en el mundial junior

Ana Peleteiro, la opción española más segura en la pista mágica de Hayward Field

Treintaisiete jóvenes atletas españoles compiten desde este martes en el Campeonato del Mundo Júnior que comienza en Eugene (Estados Unidos)

Foto: Peleteiro ya sabe lo que es ganar un oro en un Mundial Junior (Efe)
Peleteiro ya sabe lo que es ganar un oro en un Mundial Junior (Efe)

Treintaisiete jóvenes atletas españoles compiten desde este martes en el Campeonato del Mundo Júnior de Eugene, en el estado de Oregón, Estados Unidos. 24 chicos y 13 chicas nacidos en 1995 y 1996 intentarán, hasta el próximo domingo, mejorar los resultados conseguidos hace dos años en el Mundial celebrado en Barcelona. En aquella ocasión, una jovencísima Ana Peleteiro se presentó al mundo con un salto prodigioso que tenía más de senior que de junior. La gallega lidera la selección que ha viajado a Estados Unidos y que tiene como objetivo conseguir cuatro o cinco puestos de finalistas, "y si sale alguna medalla, bienvenida", comenta en conversación con El Confidencial Ramón Cid, director técnico de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA).

"Por motivos económicos, hicimos unas mínimas bastante duras. Nuestra estimación inicial es que iban a acudir a Eugene como 30. Quizá la mejor noticia sea que con unas mínimas tan duras, las más duras que hemos puesto en la historia de los mundiales, sin duda, vaya esta cifra de atletas", explica Cid, que destaca las actuaciones que están teniendo durante la temporada los más jóvenes del atletismo nacional. 

Fátima Diame (Efe)
Fátima Diame (Efe)

Dejando a un lado a Peleteiro, los atletas que más opciones tienen de brillar en Eugene son Fátima Diame, en el salto de longitud; Diego García, Pablo Oliva y Laura García-Caro, en los 10 kilómetros marcha; Adrián Vallés en el salto con pértiga; y Carlos Mayo, que doblará en el 5.000 y en el 10.000. "Pero se tiene que enfrentar a kenianos y etíopes que tienen marcas del nivel de final de campeonato del mundo absoluto", puntualiza Ramón Cid. "Tienen gente de muchísima calidad y muy precoz", añade. Los atletas africanos, en pruebas de fondo, y los caribeños, en la velocidad, y por supuesto el potente equipo de Estados Unidos, que además compite en casa, pondrán las medallas muy caras.  "El campeonato para nosotros es un medio. Es un paso en el recorrido al alto nivel", quita presión Cid.

Un icono en período de transición

En las doce ediciones del Campeonato del Mundo Júnior que se han disputado (cada dos años desde 1986), España solo ha conseguido 6 medallas y 23 puestos de finalistas (entre los ocho primeros). Curiosamente, pese a que la participación femenina es habitualmente menos numerosa, las chicas han conseguido cuatro de las cinco medallas. En Sudbury 1988, Fermín Cacho ganó el bronce en 1500 y Mari Cruz Díaz se llevó el oro en el 5000. Seis años más tarde, en Lisboa 1994, Marta Domínguez se llevó la plata en el 1500. Y la última medalla antes de la de Peleteiro en Barcelona 2012 había sido la de Concha Montaner en Santiago de Chile en el año 2000 en salto de longitud.

Hace dos años, el Estadio Olímpico de Montjuic vivió un momento histórico con la victoria de Ana Peleteiro en el triple salto. La atleta gallega, de solo 16 años, saltó 14,17 metros, una marca que no sólo la colocaba como la mejor de su edad, sino que la situaba entre las tres mejores atletas españolas absolutas de la especialidad. Pasó a ser, inmediatamente, la gran esperanza del atletismo español. "Le cayó una tormenta de situaciones anormales para alguien muy joven", afirma Ramón Cid. Desde entonces no ha vuelto a saltar tanto, pero con apenas 18 años las esperanzas despositadas en ella siguen intactas. El año pasado se trasladó a Madrid y cambió de entrenador. Ahora entrena a las órdenes de Juan Carlos Álvarez. "Al principio estaba contenta, pero me costaba confiar y tenía miedo de no volver a saltar los 14,17 del Mundial y que eso hubiera sido solo suerte", contó en febrero a este periódico.

A Eugene llega como la líder del ranking junior con un mejor salto de 14,07 metros. Es la opción más segura que tiene el equipo español para no volverse de vacío de Estados Unidos. El director técnico de la RFEA confía en ella, pero admite que su rendimiento es una incógnita. "No descarto cualquier actuación", dice, a la vez que reconoce que no llega con la solidez que les gustaría, "a ella la primera". "Pero es enormemente competitiva y físicamente está bien", añade.

Vista general del Hayward Field (Cordon Press)
Vista general del Hayward Field (Cordon Press)

Hayward Field: pista mítica y origen de Nike

Peleteiro comenzará a competir el jueves al mediodía (hora local; por la noche en España). Si supera la clasificación, disputará la final el sábado por la tarde. Antes, en la primera jornada, el aragonés Carlos Mayo participará en la primera de sus dos pruebas. Correrá en el 10.000, que tiene final directa. Y lo hará en la cuna del fondo estadounidense. El Hayward Field de Eugene, que acoge el campeonato, es una de las pistas más míticas del atletismo mundial; allí se han batido multitud de récords en su casi siglo de vida. Lleva el nombre de Bill Hayward, entrenador durante 44 años del equipo de atletismo de la Universidad de Oregón, dueña del estadio.

En esas instalaciones entrenan habitualmente algunos de los mejores fondistas del mundo, como el británico Mo Farah o el estadounidense Galen Rupp, a las órdenes de Alberto Salazar, al que los éxitos de sus atletas han convertido en una celebridad entre los entrenadores de atletismo. Pero la consolidación de Hayward Field como epicentro de las pruebas de fondo y mediofondo hay que buscarla 45 años atrás. En 1969 llegó a la Universidad de Oregón Steve Prefontaine, que bajo las órdenes del entrenador Bill Bowerman se convirtió en una estrella: llegó a poseer a la vez todos los récords de Estados Unidos desde los 2.000 a los 10.000 metros. Murió en accidente de tráfico con apenas 24 años y se convitió en leyenda, una especie de James Dean del atletismo del que se han hecho varias películas y escritos unos cuantos libros.

Unos años antes, su entrenador, Bowerman, junto con otro atleta de la universidad, Phil Knight, había fundado lo que acabó siendo 'Nike', en la actualidad una de las empresas de ropa deportiva más grandes del mundo. La multinacional norteamericana tiene su sede cerca de Eugene y no ha dejado de contribuir económicamente al manteniemiento del Hayward Field. En el 2007, por ejemplo, pagó parte de la reforma de la histórica instalación. Y es una de las impulsoras del Prefontaine Classic, una de las citas de la Diamond League. Esta semana, durante seis días, los 37 atletas españoles y los cientos que llegan desde los 212 países representados tendrán la ocasión de correr en una pista con mucha historia.

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