Música: Los barbudos unidos jamás serán vencidos
Medio siglo de Quilapayún

Los barbudos unidos jamás serán vencidos

El legendario grupo folk chileno toca en el festival La Mar de Músicas

Foto: Foto interior del disco 'Adelante', de Quilapayún
Foto interior del disco 'Adelante', de Quilapayún
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“Ah, sí, esto me lo puso una vez mi suegro en su casa”. Esta frase, escuchada durante la elaboración de este artículo, resume bien el impacto de Quilapayún y otros grupos de folk latinoamericano en la España de la Transición.

Haga la prueba: visite usted la casa de un viejo progre de la época y le garantizamos que se encontrará algún vinilo de Quilapayún o Atahualpa Yupanqui. Mientras tanto, puede ver usted la siguiente entrevista de Ramón Trecet a Quilapayún en la TVE de 1977:

 

En efecto, Quilapayún pegaron muy duro, y hubo motivos para ello. El grupo chileno, iconos del folk político, celebran ahora su medio siglo en la brecha con un concierto (mañana) en el festival La Mar de Músicas.

Si les decimos a ustedes la expresión “El pueblo unido jamás será vencido”, pensarán inmediatamente en protestas y manifestaciones. Menos recordado es que la consigna se popularizo gracias a una canción de Quilapayún, quizá la canción protesta más célebre de todos los tiempos, compuesta en un momento en el que ser músico/cantautor protesta era una profesión de (mucho) riesgo.

El grupo surgió en una época en la que ser cantautor protesta era una profesión de (mucho) riesgo

En efecto, pocos meses después de que el grupo grabara El pueblo unido jamás será vencido, se produjo el golpe de Estado de Pinochet (1973), que pilló a Quilapayún tocando en Francia, lo que quizá les salvó la vida, dada su condición de militantes culturales de la Unidad Popular de Salvador Allende. Y en Francia se quedaron, en el exilio, del que volverían a finales de los ochenta al calor de la transición chilena.

Máximo rigor

Uno de los puntos fuertes de Quilapayún es su puesta en escena, extremadamente sobria y austera. Siete miembros en formación de coro, con barbas, ponchos negros y gesto de gravedad. Un crescendo multivocal, un par de acordes rasgados de guitarra, un tambor y poco más, he aquí los elementos de El pueblo unido jamás será vencido, aunque otras canciones introducen elementos como las flautas andinas.

Hablamos de la que quizá sea la puesta en escena más hierática de la historia de la música popular (en dura competencia con Kraftwerk).

 

La clásica puesta en escena que permite tocar hasta los 100 años si a uno le respeta la voz. Pero claro, ahora no es exactamente lo mismo, porque el contexto político es crucial para que Quilapayún cobre todo su sentido: uno observa sus actuaciones durante la época de Allende y ve en sus rostros la urgencia de la historia, músicos en trance político y musical, la catarsis y el dramatismo político en toda su intensidad. En una palabra: Épica.

Quilapayún, por cierto, significa “tres barbas” en el idioma de los mapuches. Que lo sepan.  

Para rematar la función en lo más alto, ahí va otra muestra de hieratismo épico del grupo; dirigidos para la ocasión por un desaforado Mikis Theodorakis. De nada.

 

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