el aborto: TEMAS TABÚ DE LA LITERATURA ESPAÑOLA:

Las novelas que no gustarán a Gallardón

Una caja negra registra el relato de la catástrofe. La vida de Catalina Hernández, alias Daniela Astor, sufrió en noviembre de 1978 un revés sobrecogedor del

Foto: Rueda de prensa tras la reunión del consejo de ministros
Rueda de prensa tras la reunión del consejo de ministros

Una sociedad que presiona a las mujeres para que tengan hijos, forzándolas a buscarse la vida en caso de que quieran abortar. Parece una descripción perfecta de la España que resurgirá gracias al anteproyecto de Ley presentado ayer por Alberto Ruiz-Gallardón. Sin embargo es la sinopsis de la novela Mujer sin hijo (Jot Down Books), de Jenn Díaz. Una distopía en la que se persigue a las mujeres que no quieren ser madres y cualquier atisbo de libertad de elección es ilusorio. ¿La realidad imita a la ficción?

Así lo entiende su autora, aunque su intención no era realizar una crítica social “No era lo que pretendía, por eso profundizo en los personajes y no en el gobierno. Es una novela intimista, pero tras ver lo ocurrido comprendo que acaba de convertirse en denuncia social”, cuenta Jenn Díaz a El Confidencial.

Todo lo que no entra en el canon de este gobierno puede ser perseguidoPese a plantear una situación ficticia en la que “la mujer es perseguida como si fuera una judía”, la realidad ha terminado colándose en la novela. Sus frases podrían reflejar lo que nos espera. “Todo lo que no entra en el canon de este gobierno puede ser perseguido”, denuncia la autora.

Su novela ha vivido la casualidad de publicarse la misma semana que la reforma de la ley del aborto que devuelve a España a unos supuestos tan restrictivos como en 1985. Aunque no es la primera voz que se ha tratado en 2013 un tema que, hasta hace poco tiempo, estaba prohibido en las letras españolas, la interrupción voluntaria del embarazo. Este drama, aunque ambientado en los años 70, centraba la historia de Daniela Astor y la caja negra (Anagrama), de Marta Sanz, publicado en mayo. Era otra época, en la que se vivía un mundo de misses, Pink Lady y Golden, escotes y destapes. De sueños asediados por una palabra tabú: aborto. Un pasado que hoy resuena con más fuerza que nunca.

Marta Sanz, autora de 'Daniela Astor y la caja negra'
Marta Sanz, autora de 'Daniela Astor y la caja negra'
La intención de Sanz sí que fue desde el comienzo hablar de lo que está ocurriendo “Esta es una novela de la crisis, por la narración de un caso de aborto de hace más de treinta años. No quiero hablar de la Transición desde la nostalgia, quiero que resuene en el presente” comentaba la autora a este periódico.

Hace siete meses que se publicó su obra y Marta Sanz ya preveía por dónde irían los tiros con el gobierno de Rajoy “Gallardón aprovechará la crisis para condenar a montones de mujeres a la clandestinidad. Sobre todo a aquellas que no tienen poder adquisitivo”, explicó a El Confidencial. Su novela supone todo un ajuste de cuentas con aquella España de la caspa y la hipocresía capaz de crear y defender leyes que mandaron a la cárcel a las mujeres que decidieron sobre su cuerpo y su vida y que ahora parece que nunca quedó atrás.

Como Jenn Diaz, Marta Sanz  no ha podido “sacudir la realidad que la empapa”. Ambas configuran una nueva voz femenina tratando un tema ausente en la narrativa contemporánea española: el retrato de la feminidad en los últimos cincuenta años y su perversa construcción a partir del imaginario colectivo que proponen películas como Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe (Drove, 1974), La mujer es cosa de hombres (Yagüe, 1976), Hasta que el matrimonio nos separe (Lazaga, 1977) o Asignatura pendiente (Garci, 1977). O el retrato sucio, salvaje y desagradable que se ha hecho del aborto.

Jenn Díaz, autora de 'Mujer sin hijo'
Jenn Díaz, autora de 'Mujer sin hijo'
Sus novelas sirven ahora como alegato ante una ley que “conseguirá que se busquen otros medios clandestinos y arriesgados, ya que sólo los que tengan dinero podrán permitirse ir a otro país a abortar” asegura Jenn Díaz, que cree que no se evitarán los abortos con medidas como esta. Como no se evitaron en los setenta cuando “las personas más escrachizadas y perseguidas de este país fueron los profesionales de la sanidad, que hicieron las cosas lo mejor que pudieron”, como asegura Marta Sanz.

Dos mujeres que huyen de la etiqueta 'literatura femenina', pero que se han convertido en la voz que denuncia la restricción de sus derechos. Tanto Mujer sin hijo, como Daniela Astor y la caja negra, serán a partir de ahora dos nuevos espejos en los que mirar el conflicto del aborto en España. Se suman así a Nuevas amistades, de Juan García Hortelano y Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos. ¿Un regalo de navidad perfecto para nuestro ministro de Justicia?

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