Los brigadistas internacionales británicos vuelven a casa 70 años después

Fernando Puchol Londres, 9 jun (EFE).- Siete británicos miembros de las Brigadas Internacionales recibieron hoy la nacionalidad española en la embajada de España

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    Fernando Puchol Londres, 9 jun (EFE).- Siete británicos miembros de las Brigadas Internacionales recibieron hoy la nacionalidad española en la embajada de España en Londres, en un acto en el que dijeron sentir que por fin, 70 años después de la Guerra Civil, vuelven a casa.

    Se trata de siete de los ocho brigadistas británicos que aún viven, del total de 2.000 ingleses, escoceses, galeses e irlandeses que fueron como voluntarios a España para combatir del lado del Gobierno de la II República tras el alzamiento militar de Franco.

    Recibieron los pasaportes de mano del embajador español, Carles Casajuana, quien se refirió a la concesión de la nacionalidad a los brigadistas por carta de naturaleza, y sin tener que renunciar a su anterior nacionalidad, como "un acto de gratitud y reconocimiento".

    "Con este acto queremos homenajear a un grupo extraordinario de hombres y mujeres que hace 70 años decidieron dejar la comodidad de sus vidas y a sus familias, e ir a España para luchar por la democracia y por la libertad", manifestó el embajador.

    Casajuana les dijo que "su lucha no fue en vano, porque sus ideales forman parte de los cimientos de nuestra democracia" Sam Lesser, que combatió en la Ciudad Universitaria de Madrid, habló en nombre de los brigadistas y expresó su agradecimiento al Gobierno y al Parlamento español por la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica que les ha permitido recibir el pasaporte español.

    Lesser recordó el discurso de despedida de la Brigadas Internacionales pronunciado por Dolóres Ibárruri en Barcelona en octubre de 1938, cuando "La Pasionaria" les pidió que regresaran a España "cuando florezca el olivo de la paz".

    "Hemos tardado un poco, pero creo que hoy podemos decir que hemos llegado a casa, madre", dijo este brigadista de 94 años, que tuvo un recuerdo especial para los compañeros caídos en España.

    "Pensamos en los que no han llegado, pensamos en los que tienen como sudario tierra de España y que duermen para siempre bajo el sol y la sombra, bajo las nubes, las lluvias y los olivos de esta queridísima España, que será para siempre nuestra patria", dijo.

    Lesser, que dejó sus estudios de Egiptología para luchar contra el fascismo, recordó a Efe que la España a la que llegaron era "un país medieval, en el que la gente vivía en pocilgas", y que "enseguida se convirtió para todos en nuestro segundo amor".

    Combatió en el frente de Madrid, donde se encontró, mientras defendía la facultad de Filosofía y Letras, con la que para él fue la gran contradicción de la guerra: "que los que decían representar a España eran los que decían aquello de ´muerte a la inteligencia´".

    "Éramos nosotros los que representábamos a España", señaló.

    El tiempo evitó que en la embajada estuviera Jack Jones, uno de los principales sindicalistas británicos de las últimas décadas, que también luchó por la República y que murió hace sólo un mes.

    Su hijo Mick recogió el pasaporte en su nombre y aseguró que "la familia lo enmarcará y lo guardará como un tesoro", porque sabe lo mucho que España significó en la vida de su padre.

    "España representaba tanto para él que hubiera estado extremadamente feliz de estar aquí", afirmó Mick Jones, que restó importancia al hecho de que la democracia española haya tardado tanto tiempo en dar este reconocimiento a los brigadistas.

    "Podía haber ocurrido hace algunos años, pero está bien", indicó Jones, quien aseguró que su padre entendió todos estos años "lo difícil que es España, donde durante muchos años hubo una política de olvido para evitar una nueva confrontación".

    Además de los brigadistas, entre los que recibieron el pasaporte estaba Thomas Watters, que vio la guerra con otra perspectiva, ya que no acudió a España a combatir, sino a ayudar a los heridos del lado republicano, como miembro de la Cruz Roja Internacional.

    Este escocés de 96 años se refirió a esta jornada como "uno de los días mas grandes de mi vida, porque yo miro a España y pienso en España desde 1936 como mi otra patria".

    Watters llegó a Madrid antes que las Brigadas Internacionales y pasó buena parte de la guerra transportando heridos, pero también víveres desde Valencia a Madrid, en una experiencia que como a los demás le dejó muchos recuerdos, "la mayoría de ellos tristes".

    "Ha pasado mucho tiempo, pero sobre todo me queda el recuerdo de la gente que conocí y que murió o que desapareció. Cuando compartes momentos tan difíciles y tan peligrosos con gente desconocida hasta ese momento se crea un vínculo que dura toda la vida", explicó.

    Watters restó importancia a la tardanza del reconocimiento -"no es habitual y quizá no se les ocurrió antes"- y recordó que no a todos los españoles les gustó que fueran extranjeros a luchar. EFE fpb/jc

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