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HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

Robert Picard: "Imparcialidad y objetividad no son buenas bases del buen periodismo"

Robert Picard (EEUU, 1951) es uno de los investigadores y académicos más reconocidos en el área de economía y gestión de medios y en el desarrollo de políticas públicas de comunicación. Con más de una treintena de libros y más de un centenar de artículos científicos engrosando su prestigioso currículo, numerosos gobiernos, compañías y asociaciones profesionales de países de todo el mundo han requerido los servicios de este gurú en el ámbito de la gestión de medios para responder a los nuevos desafíos a los que se enfrenta la industria de los medios.

Ahora, el fundador de la European Media Management Association, que ha ocupado los cargos de director de Investigación del Reuters Institute for the Study of Journalism en la Universidad de Oxford o presidente hasta el pasado año de la World Media Economics and Management Conference, ha sumado a su extensa lista de premios y reconocimientos el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Navarra. “Es un premio a una trayectoria”, agradece, orgulloso, ante la distinción que le ha concedido este viernes en Pamplona la institución académica, en la que ha sido profesor visitante.

PREGUNTA. Está considerado un referente en la implantación de políticas para la libertad de prensa. ¿Se puede decir que existe libertad de prensa a día de hoy?

RESPUESTA. Sí, efectivamente, sigue habiendo libertad de prensa, pero la palabra libertad tiene varios grados, niveles. Siempre que una sociedad se siente amenazada puede ir reduciendo estos grados de libertad. De hecho, estamos en una época en la que hay fuertes cambios a nivel político y social y, en consecuencia, ocurren estas restricciones de libertad. Los que somos democráticos tenemos que estar al tanto, mirar de cerca, vigilar para poder conservar siempre esta libertad de prensa. No puede haber una democracia sin tener cierto grado de libertad de prensa para poder expresar distintos puntos de vista, ideas y poder comentar sobre quienes están en esos momentos en la política.

P. ¿Conoce la realidad de los medios españoles?

R. (Asiente con la cabeza)

P. ¿Cuál es su opinión?

R. La prensa en España vive hoy bajo la misma presión que la prensa en otros muchos países. Sin embargo, en España la cosa es un poco distinta porque obviamente la libertad de expresión y de prensa es una cosa más reciente que en otros muchos países. Por lo consiguiente, la gente está muy alerta porque en cuanto percibe la mínima restricción tiene miedo a que se vuelva hacia atrás, como ya ocurrió. Desde este punto de vista hay motivo para preocuparse.

P. Usted alude a la era posterior a la verdad. ¿Ya no solo vale con contar la verdad?

R. El problema es que nadie sabe realmente cuál es la verdad. Porque según la persona que lo cuente, el sitio de dónde viene, de dónde se observa, tiene una realidad distinta para dicha persona. Entonces, al final nadie puede realmente sentarse y decir ‘esto es la verdad’, porque luego puedes dudar y pensar que la verdad es lo que viene por el otro lado. Obviamente, la diferencia de perspectiva es buena. El problema es cuando empezamos a tener miles de perspectivas distintas. Entonces la sociedad no puede discernir ya con tanta claridad lo que realmente es verdad o no. La sociedad es capaz de discernir lo que realmente es falso, pero no el resto.

P. ¿Qué es noticia a día de hoy? ¿Se tiene claro?

R. Lo más interesante hoy en día es el tema de las redes sociales porque es algo que nunca ha existido antes en la historia de la humanidad. Antes, la gente se reunía en un parque o un bar para debatir y ahora una persona normal y corriente puede transmitir sus ideas, enseñar algo que está pasando en directo, para que millones de personas puedan seguirlo. Esto es algo sumamente importante en el desarrollo de la sociedad de ahora en adelante porque vamos a tener que ajustarnos a esta realidad. Hace años la gente que quería ser oída o expresar sus ideas tenía que pasar por los medios tradicionales, los periódicos o las televisiones, y hoy en día puede hacerlo de manera inmediata a través de las redes sociales. Esto nunca ha pasado antes y lo importante es ver cómo vamos a ser capaces de adaptarnos a ello y de poder discernir sobre toda la cantidad de información existente.

Robert Picard es investido doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra. (Manuel Castells/Universidad de Navarra)

P. ¿Usted es de los que ve más ventajas que desventajas en la existencia de tanta información?

R. Bueno, a largo plazo, probablemente sea mejor. Cuantas más formas haya de expresar las verdades es bueno para la sociedad. Pero a corto plazo es complicado. Hay muchos periódicos, y esto es un problema muy importante, que todavía funcionan como si fueran los años 90 y se creen que todo el mundo lee de todo, cuando la realidad es que hoy en día solo entre el 20% y 30% del público lee el periódico todos los días y no todas las secciones. El periódico está todavía hecho como si fuese para todo el mundo, cuando el que está interesado solo en el deporte va a la tele o compra un diario deportivo, mientras que a quien le gusta el mundo del espectáculo tiene un montón de fuentes para obtener información. Ya no que hay que recurrir a los periódicos para esto. La pregunta que se deben hacer es: '¿por qué seguir gastando tanto dinero en cubrir un montón de noticias que están ya bastante cubiertas en otras partes?' En breve va a haber que replantearse totalmente cómo se hacen los periódicos. Es cierto que ya han cambiado porque el periódico de hoy no es el mismo que el de hace unos 50 años, cuando se dedicaban casi exclusivamente a noticias. Hoy hay mucho más que noticias dentro del periódico, solo un 10-15% se dedica realmente a las noticias.

P. ¿Que hoy en día la mayoría de los medios sean prisioneros de la audiencia es algo positivo o negativo?

R.- Bueno, es nuevo. Ante todo, es nuevo. La gente se ha tirado los últimos 200 años analizando los periódicos para decidir cuál se acerca más a su interpretación de lo que le gusta o cree que es verdad. Pero hoy, con todas las fuentes de información, todavía nos estamos adaptando, no sabemos exactamente cómo hacerlo. Antes todavía existían ciertas autoridades que podían decir 'ésta es una fuente válida de verdad', pero hoy en día eso ha desaparecido.

"Cualquiera puede hoy publicar noticias para atraer ‘clicks’, pero hacer buen periodismo es muy difícil: ¿Se quiere influir en la sociedad o entretenerla?"

P. ¿Están perdiendo los medios el enfoque por la búsqueda del ‘click’?

R.- No tiene porqué ser así. Es una decisión de empresa, que debe elegir qué quiere hacer con las noticias, si captar la atención del lector o impactar en el lector. En general, lo que realmente importa en cuanto a noticia es lo que suele recibir pocos ‘clicks’ y, en cambio, con las informaciones sobre actores o salsa rosa se disparan los 'clicks'. Las pequeñas historias que muchas veces son muy importantes no atraen tanto la atención y, al final, el editor de un medio debe preguntarse si quiere influir sobre la sociedad, quiere informar e incidir en la sociedad con lo que le da o unicamente quiere entretenerla. El problema es que hoy en día cada vez hay más de las últimas decisiones y es una mala dirección porque este tipo de noticias para entretener van a provocar la propia caída de las grandes empresas de noticias por la sencilla razón de que cualquiera puede hoy publicar noticias para atraer ‘clicks’, pero en cambio hacer buen periodismo es mucho más difícil.

P. ¿Y cómo se consigue la calidad periodística?

R. La calidad periodística es un desafío enorme. No hay realmente unos indicadores de referencia, si bien algún periódico u organización que difunde noticias tienen algún tipo de certificado de calidad. Además, hay miles de personas que presentan su forma de ver la realidad. El problema es que con tanta gente exponiendo supuestas verdades no podemos saber si lo hacen acorde con las reglas del periodismo, con el objetivo periodístico, o si lo exponen y lo presentan como participantes-observadores.

P. ¿La gente debe pagar por leer las noticias en los medios digitales?

R. Es una pregunta muy interesante y, de hecho, está relacionada con muchísimos estudios importantes que se están realizando en el mundo. Lo que se puede extraer de estos estudios es que más o menos entre un 9% y un 15% de la población pagaría por noticias, lo que en sí no es un porcentaje malo, pero la realidad al final es que no todo el mundo paga. Si miramos históricamente a la vida de los periódicos, entre el 20% y el 30% pagaba de verdad por el periódico, ya que el resto lo conseguía gratis en un bar, en la calle... Es verdad que sí empezamos poco a poco a ver gente que paga por noticias pero, para tener un sistema que funcione realmente bien, queda mucho por hacer todavía.

Robert Picard, durante su alocución. (Manuel Castells/Universidad de Navarra)

P. Pero, a día de hoy, la gente paga mayoritariamente por entretenimiento y no por noticias. ¿Cómo se puede revertir esta situación?

R. Es así porque la noticias e Internet son gratis. El público no siente la necesidad de pagar; la mayoría de la gente está contenta con la poca información que recibe sobre las noticias. Aunque también hay otro sector que quiere noticias más profundas y detalladas. Lo importante para los periodistas es hacerse a la idea de que no todo el mundo quiere la misma calidad de periodismo. En todo caso, lo bueno es que al final hay un núcleo activo a nivel social, política, cultural o comercial en la vida de su entorno que necesita de noticias que se pueden encontrar online o en el periódico. Esto representa más o menos un 20-25% total de la sociedad en general y probablemente esto en el futuro sea la base financiera para el mundo de las noticias.

"La mayoría de la gente está contenta con la poca información que recibe sobre las noticias. Los periodistas deben hacerse a la idea de que no todo el mundo quiere la misma calidad de periodismo"

P. En este escenario, ¿cómo se puede conseguir financiación?

R. En los años 20 la publicidad financiaba más o menos el 60% de los periódicos y los lectores el resto, entre el 25 y el 40%. Hoy en día, los lectores tienen que pagar ante la ausencia de anuncios. De hecho, el precio se ha disparado un 25% en los últimos 20 años. Esto hace que los lectores aporten más financiación y seguramente siga así. Hace unos 120 años, antes de la aparición de la prensa para las masas, el periódico costaba el equivalente a cuatro o cinco euros de hoy cuando ahora el precio es de 1 o 1,50 euros. Siempre habrá gente que pague por las noticias. Además, algunos medios serán comprados por ricos que quieren hacer algo por la comunidad o por asociaciones sin ánimo de lucro. Habrá cambios, pero seguirá habiendo dinero para los medios.

P. Hay quien dice que hay que estar muy loco para invertir en comunicación con la actual crisis que atraviesan algunos medios...

R. Mira, Jezz Bezos ha comprado el 'Washington Post'. No tiene aspiraciones políticas y antes se dedicaba a comprar equipos de fútbol. En Estados Unidos y ciertas partes de Europa vemos que están comprando medios. ¿Qué pasa? Que te invitan a fiestas, donde hay gente con mucho poder: políticos, empresarios, personalidades que aprueban leyes…. Comprar un medio puede tener siempre un resultado interesante, si bien para el periodista le puede parecer mal. Aunque la realidad es que así estábamos hace cien años. No es nada nuevo. De hecho, es como un regreso al pasado.

P. ¿El formato papel desaparecerá en un futuro a corto plazo?

R. Puede ser. Hoy en día estamos acostumbrados a que los periódicos se publiquen siete días a la semana, pero hay que tener en cuenta que en los 70 se solían editar cuatro o cinco veces por semana. De hecho, la definición legal de periódico a nivel internacional, totalmente reconocida en muchos países, es algo que se publica cuatro días a la semana. Puede ser que volvamos atrás, que haya una publicación menor, tal vez una, dos o tres veces a la semana o que sea un formato compartido entre digital y físico. Es bastante posible que el formato del periódico en papel tal y como lo conocemos pueda desaparecer y es algo que hay que tener en cuenta porque tiene una importancia a nivel de objeto para la gente, pero la función del periódico no va a desaparecer. Solamente se va a transmitir de forma digital porque es más barato. Habrá que buscar el equilibrio entre el medio digital y el físico. De hecho, es interesante fijarse en que hay una buena cantidad de operadores digitales de varios ámbitos que han empezado a publicar en formato papel también una vez a la semana o al mes, y esto demuestra que el formato impreso en papel tiene todavía un valor.

"En Estados Unidos y ciertas partes de Europa se están comprando medios: Habrá cambios, pero seguirá habiendo dinero para los medios"

P.- Usted ha asesorado a numerosos países sobre políticas públicas informativas. ¿En aquellos países donde existe una fuerte regulación se genera dependencia y se pierde imparcialidad?

R.- La imparcialidad es un concepto interesante para mucha gente. La imparcialidad significa objetividad básicamente, pero yo creo que es un concepto más bien adecuado para los medios comerciales, es decir, para los que quieren ser amados por todo el mundo o los que no quieren ofender, o bien ofender a todo el mundo de la misma manera (risas), y al final acaban siendo medios sin opiniones básicamente. La imparcialidad y la objetividad no creo yo que sean buenas bases para un buen periodismo. Si tú ves algo mal y dices que lo vas a presentar con imparcialidad se trata de tu imparcialidad. Si tú piensas que la democracia es buena no eres imparcial. Si decimos que no está bien comer niños tampoco somos imparciales. Al final, lo que el público quieren oír son valores que son de fiar. Antes, cuando había menos ‘media’, en general se tendía a situarse en el centro, pero hoy, con la explosión de los medios, cada uno puede estar en el lado que quiere y ahí la imparcialidad en el buen periodismo no tiene lugar. Lo que sí tiene que tener lugar es un tratamiento justo, una atención al detalle y presentar las cosas de manera creíble. No tiene que ser objetivo e imparcial.

"Tiene que haber un tratamiento justo, una atención al detalle y presentar las cosas de manera creíble: el medio no tiene que ser objetivo e imparcial"

P.- Y si hablamos de la politización de los medios...

R.- Hoy en día hay muchos problemas sociales, la gente se hace muchísimas preguntas, se plantea el papel del Gobierno, si debe pagar las pensiones, si debe pagar la Salud o no… Son temas importantísimos que hacen que los partidos se posicionen y los 'media' también. Todos, al fin y al cabo, toman parte en ello y no me parece mal. Si todos estamos implicados, los medios también. Pero sea cual sea la implicación política hay que ser claro en lo que es periodismo y opinión, lo que es análisis frente a comentar acontecimientos. Debe haber una separación clara entre esas cosas.

P. ¿Cuál es la clave, el modelo a seguir, para sobrevivir en la jungla de medios?

R.- Hay que estar al tanto de lo que pasa alrededor. Lo que hemos conocido a lo largo de los últimos 150 años no va a seguir siendo así, y si no nos adaptamos, sea quien sea, en 20 años habrá desaparecido. Ahora se están dando muchos cambios, no sabemos qué va a pasar, qué van a significar estos cambios, qué va a preferir la gente de aquí a 10-15 años, y los medios tienen que ser ágiles para navegar en esta aguas porque, al final, en estos dos siglos han ido y venido muchísimos medios de comunicación, de información. Si gustaban a la gente, se quedaban; de lo contrario, desaparecían. Es la regla de la supervivencia y seguirá siendo así. Hoy en día hay periodistas que están enfadados por la desaparición de los puestos de trabajo, pero, a nivel histórico, en los 60 y 70 hubo muchas más desapariciones de periódicos de las que se han producido en los últimos diez años. Los medios han cambiado en momentos claves, por ejemplo, esa oleada de muertes en los 60 y 70 fue por la aparición de la televisión que los hizo obsoletos básicamente. Habrá más cambios y lo importante con respecto al periodista, al periódico, al medio digital o a la agencia de noticias es moverse con la población y no en su contra. El periodismo debe servir a unas necesidades fundamentales, profundas y también sociales. Si el medio no se comporta de esa manera no sobrevivirá.

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