C. GARCÍA, EMPLEADO EN GUINEA, origen dEL BROTE

"Cada vez son más los casos de ébola y más próximos. Quiero salir lo antes posible"

En Guinea, el país donde se originó el brote, la muerte, el ébola, viaja en una ambulancia roja. Lo cuenta Carmelo García, empleado canario en una firma local

Foto: Varios voluntarios trasladan cuerpos en un centro de Médicos Sin Fronteras en Sierra Leona. (Reuters)
Varios voluntarios trasladan cuerpos en un centro de Médicos Sin Fronteras en Sierra Leona. (Reuters)

En Guinea Conakry, la muerte viaja en una ambulancia roja. Cuando los guineanos la ven pasar, saben que allí no viaja un enfermo cualquiera, sino alguien contagiado de ébola. Lo cuenta Carmelo García, trabajador canario empleado en una empresa del país en las cercanías de la ciudad de Dubreka, a unos 50 kilómetros de la capital, Conakry. El primer caso del brote de ébola en África Occidental que ayer mismo la OMS declaraba "emergencia pública sanitaria de alcance internacional" y que esta semana ha traído repatriado a España desde Liberia al sacerdote Miguel Pajares surgió en febrero, precisamente en Guinea Conakry, país que a finales de marzo reconoció oficialmente la existencia del brote. Luego llegaron las noticias de casos y muertes -la letalidad de esta enfermedad puede alcanzar el 90%- en Sierra Leona y Liberia, y ha habido casos en Nigeria. Según el último recuento de la OMS, los enfermos suman 1.711, los fallecidos, 932. 

Hace poco, cerca de Dubreka vieron pasar la ambulancia roja. Un enfermo había llegado desde el interior, donde más ataca la enfermedad, hasta la clínica local, y allí "los doctores ni lo tocaron; se fueron", según relata García. Se limitaron a esperar a que llegara la ambulancia roja y se lo llevara. "Hemos pasado de la calma, porque parecía que la enfermedad estaba aislada en el interior, a la inquietud diaria, porque cada vez son más casos y cada vez más próximos a nosotros. Aquí [en su empresa, Sagra, que procesa materiales para la construcción], ya sólo quedo yo y los trabajadores locales. Quiero salir lo antes posible", narra García, que no tiene en su vocabulario la palabra 'miedo': "Con miedo no se ve la realidad", explica.

El ministerio de Asuntos Exteriores español recomienda no viajar a Guinea Conakry y recuerda que 'pudiera haber próximas restricciones tanto para salir del país como para desplazarse a determinadas áreas'Él tiene billete para la noche del 15 de agosto, a Marruecos, desde donde irá a Canarias, pero le llegan noticias también inquietantes: Sierra Leona ha puesto en cuarentena las zonas afectadas y la OMS ha recomendado reducir el movimiento de la población en las zonas fronterizas de Sierra Leona, Guinea y Liberia. El ministerio de Asuntos Exteriores español recomienda no viajar a Guinea Conakry y recuerda que "pudiera haber próximas restricciones tanto para salir del país como para desplazarse a determinadas áreas. En consecuencia, aquellos españoles cuya presencia no sea estrictamente necesaria deberían valorar la conveniencia de salir temporalmente del país por medios aéreos, terrestres o marítimos regulares".

Alicia Navarro, excónsul de Guinea en Canarias y miembro de Nimba, una ONG que opera en el país -donde sigue enviando antibióticos, guantes, mascarillas-, tiene la última hora de la situación: "La frontera de Liberia se cerró el jueves. En la de Guinea están poniendo ya las cadenas y los cierres. La de Mali y la de Guinea-Bissau siguen abiertas. Y por la de Sierra Leona, a través de la carretera Pamlap, pasó ayer uno de nuestros camiones con leche, batidos... para un hospital de niños", relata. "Aquí, en Guinea Conakry, entiendo que tardarán un tiempo antes de cerrar las fronteras, quizá a la espera de ver qué sucede en otros países. Ese intervalo corre en mi beneficio. Pero si no puedo salir el día 15, sé lo que haré: sacaré a todos los empleados del trabajo, y me quedaré con el mínimo imprescindible, algún militar para el tema de la seguridad", afirma García, que añade que todos los americanos se han ido ya del país: "Un compañero estadounidense me dijo: 'Me acaban de decir que tengo que salir de aquí'. Y se marchó. Ellos están muy bien informados y aleccionados en ese tema".

Carmelo García, en Guinea.
Carmelo García, en Guinea.

García no se ha registrado ante Exteriores. Tampoco el médico español, familiar de Alicia Navarro y miembro de Nimba, que ha viajado hasta Conakry con el propósito de quedarse hasta septiembre, cargado con lo que Navarro califica de cosas "muy caseras": lejías en polvo, desinfectantes, antibióticos, bombas para el agua. "Está en las zonas rurales, insistiendo en la prevención. Cuando sabe que ha habido un muerto, intenta hablar con la gente, concienciarlos. Allí ungen a los muertos con agua, se abrazan a ellos, y también a los enfermos, cuando les aparecen los temblores". Este doctor alberga alguna esperanza en el tratamiento desarrollado en Estados Unidos y probado con dos enfermos de esta nacionalidad. Pero el enemigo no sólo es el ébola. También el desconocimiento en la higiene, en las medidas necesarias para evitar el contagio: "'Yo no me creo que eso exista', me dicen. O que son los americanos, que lo están tirando de un avión. Aquí hay un cóctel letal de ignorancia", dice García. Y Navarro adelanta otra preocupación: "Lo que más temo es que ya está en Nigeria [9 casos, 1 muerte], un país muy grande, muy poblado, con enormes deficiencias sanitarias...".

Alma, Corazón, Vida
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