POCOS SE MARCHAN POR SU PROPIA VOLUNTAD

Juan Carlos no fue el primero: los reyes españoles que abdicaron antes que él

El Rey Juan Carlos I ha sido el primer monarca español en renunciar a su soberanía desde Alfonso XIII, pero no son los únicos en nuestra historia

Foto: Alfonso XIII abdicó en favor de su hijo Juan en 1941, después de hacer renunciar a Alfonso y Jaime.
Alfonso XIII abdicó en favor de su hijo Juan en 1941, después de hacer renunciar a Alfonso y Jaime.

Tras años de rumores y progresiva decadencia de la Casa Real, el Rey Juan Carlos I abdicó el 2 de junio de 2014. Se trata del primer monarca español en renunciar a su soberanía desde que su abuelo, Alfonso XIII, abandonase el trono tras la proclamación de la Segunda República. Sin embargo, pocas veces en la historia de España la abdicación ha sido producto de la reflexión del interfecto o de una decisión completamente voluntaria. Más bien al contrario, la mayor parte de renuncias al trono se han producido como consecuencia de agentes y movimientos externos que obligaron a los monarcas a ceder el testigo.

En ese sentido, la abdicación de Juan Carlos I tiene poco parangón en la historia de nuestro país. Su abuelo renunció a la jefatura del Estado tras los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril y la proclamación de la Segunda República, pero no abdicó formalmente. Pero viajemos de vuelta a 1555, cuando se produce la primera renuncia de la España moderna.

Carlos I de España y V de Alemania

Corre el año 1555 cuando, a la edad de 55 años, Carlos I comienza a reflexionar sobre su papel al frente de España, consciente de que le quedaba poco tiempo. Desde los 19 se había mantenido al frente del Sacro Imperio romano-germánico, pero Europa comenzaba a ser muy diferente a la que había conocido a comienzos de siglo. La doctrina luterana había avanzado por el continente y el emperador consideraba que había fracasado al intentar construir el gran Imperio de Habsburgo, su “monarquía universal”. Sin embargo, había conseguido mantener a España como una potencia hegemónica. Con el nombre de las abdicaciones de Bruselas se conoce el proceso por el cual Carlos I cedió el gobierno imperial a su hermano Fernando I y la administración de las Indias a su hijo, Felipe II. Con el objetivo de curar su enfermedad de gota, Carlos viajó a Jarandilla de la Vega, y más tarde, al monasterio de Yuste. Acompañado de los Jerónimos, falleció apenas tres años después de paludismo. Su testamento guardó una última sorpresa: el reconocimiento de Juan de Austria como hijo suyo.

Felipe V, inmortalizado por Louis-Michel van Loo.
Felipe V, inmortalizado por Louis-Michel van Loo.

Felipe V

El primer borbón, tanto en reinar como en abdicar. Su reinado, de 45 años y tres días, es el más prolongado en la historia de España –supera en al menos un lustro a Juan Carlos I–, pero los números tienen truco. Felipe V abdicó de manera voluntaria el 16 de enero de 1724 en favor de su hijo Luis I, pero los historiadores aún se muestran desacuerdo sobre la razón que movió al monarca a tomar esta decisión. Hay quien afirma que se trataba de una decisión que tenía como objetivo aspirar al trono de Francia como sucesor de Luis XV, algo incompatible con el trono español, según el Tratado de Utrecht. Otras versiones apuntan a que pudo deberse a una fuerte depresión, tesis mantenidas por historiadores como Pedro Voltes. Sea como fuere, poco le duró la alegría a Luis I, cuyo reinado de 229 días es el más breve de la historia de España. Murió el 31 de agosto de ese mismo año y volvió a ser sucedido por su padre apenas una semana después. Su reinado duraría 20 años más.

Carlos IV

Según como se considere o a quién se consulte, puede tratarse del monarca con el récord de abdicaciones (dos) o uno que nunca rechazó el trono de manera voluntaria. Nos explicamos. Ante la violencia del motín de Aranjuez de marzo de 1808, se vio obligado a abdicar en su hijo Fernando VII. Sin embargo, se trata de una renuncia informal, que provoca que en mayo de ese año se produzcan las conocidas como abdicaciones de Bayona. Es decir, el proceso por el cual Fernando VII renunció en favor de su padre y, más tarde y por segunda vez, este en favor de Napoleón, que designaría a José Bonaparte como monarca español.

Isabel II

La Revolución conocida como La Gloriosa provocó que la borbona hija de Fernando VII abandonase España y recalase en Francia, donde fue acogida por Napoleón III y Eugenia de Montijo. No obstante, tardó dos años más en abdicar en el exilio a favor de su hijo, Alfonso XII. “Azaroso y triste ha sido el largo período de mi reinado”, escribía a los españoles en su documento de renuncia. “Sabed que he abdicado de mi Real autoridad y de todos mis derechos políticos solo por mi voluntad. Alfonso XII habrá de ser desde hoy vuestro verdadero Rey”. Sin embargo, este no ocuparía el trono hasta 1874, después de la brevísima Primera República.

Amadeo I de Saboya, por Carlos Luis de Ribera y Fieve.
Amadeo I de Saboya, por Carlos Luis de Ribera y Fieve.

Amadeo I de Saboya

Cuenta la historia que el 10 de febrero de 1873, Amadeo de la Casa de Saboya comía en el Café de Fornos (en el local actualmente ocupado por un Starbucks) cuando recibió la noticia de que había sido forzado a abandonar el trono. En su mensaje enviado a las Cortes, reconocía que “dos años largos ha que ciño la Corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada vez más lejana la era de paz y ventura que tan ardientemente anhelo”. El 11 de febrero se proclamaba la primera República Española y, para entonces, Amadeo ya se encontraba camino a Turín, pasando antes por Lisboa.

Alfonso XIII

Aunque como ya hemos señalado Alfonso XIII abandonase el trono en abril de 1931, no fue hasta diez años más tarde, un mes antes de su muerte, que abdicó en favor de su hijo don Juan de Borbón, padre de Juan Carlos I. En su manifiesto de 1931, Alfonso no abdicaba formalmente; por el contrario, señalaba que “no renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un día cuenta rigurosa”. No abdicó hasta 1941, en favor de su hijo Juan; Alfonso, hemofílico, había renunciado a la sucesión en 1933, al igual que el sordo Jaime. Se trata de la última abdicación en la Historia de España, al menos hasta el 2 de junio de 2014.

Alma, Corazón, Vida

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