LA GRASA, EN EL PUNTO DE MIRA

Diez cosas que hemos aprendido sobre lo que nos hace engordar

Había una bestia negra para todos los dietistas, la grasa. Pero los últimos estudios apuntanen nuevas direcciones, y no siempre negativas

Foto: El bacón es uno de los alimentos que más nos atraen, pese a su alto contenido en grasa. (Corbis)
El bacón es uno de los alimentos que más nos atraen, pese a su alto contenido en grasa. (Corbis)
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    Aunque la nutrición siempre ha sido un campo científico de gran interés, no siempre se ha investigado como debiera. Como reconocía a El Confidencial uno de nuestros más grandes nutricionistas, el doctor José María Ordovás, la ciencia de la alimentación se ha construido sobre cimientos poco sólidos pero, por suerte, las cosas están empezando a cambiar.

    Las investigaciones han ido poco a poco corrigiendo nuestras suposiciones, mostrando, en ocasiones, que lo que se había recomendado era peor que lo que había antes. Es por esto que tenemos la impresión de que los consejos sobre lo que debemos comer no dejan de dar bandazos: cada vez que conocemos un dato nuevo es muy difícil que éste se abra camino entre lo que todos damos por supuesto.

    Uno de los nutrientes que más se han estudiado en el último año es la grasa, otrora bestia negra de nuestra alimentación que está empezando a verse con otros ojos. Cada vez parece más claro que no tiene sentido meter en el mismo saco a los distintos tipos de grasa y que, por mucho que nos dediquemos a contar calorías, no todas acaban convirtiéndose por igual en grasa abdominal, que es en definitiva lo que distingue a una persona gorda de una que no lo está.

    Estas son 10 diez investigaciones realizadas en 2013 sobre la grasa, que nos ayudarán a comprender qué alimentos son de verdad los que nos hacen engordar.

    1. Los gordos tienen peor memoria

    Las personas de mediana edad con una gran masa abdominal tienen tres veces más posibilidades de tener problemas de memoria o sufrir demencia cuando envejecen. Es la principal conclusión de un estudio del Rush Medical Center de Chicago, que apunta a que el problema es causado por una proteína que se utiliza en el hígado y el hipocampo (la zona del cerebro responsable de la memoria). Cuanto más necesita la proteína el hígado para quemar grasa abdominal, menos puede usarla el cerebro, lo que a la larga provoca problemas en el hipocampo y, por ende, en nuestra memoria.

    2. El chocolate aparece asociado a la reducción de la grasa abdominal

    Aunque para muchas personas el chocolate es un auténtico vicio, todos sabemos que se trata de un alimento entre cuyas cualidades no está ayudarnos a adelgazar. Sin embargo, según un estudio europeo publicado en la revista Nutrition y dirigido por investigadores de la Universidad de Granada, los adolescentes que comen mucho chocolate tienden a tener un abdomen más estilizado y un menor Índice de Masa Corporal.

    3. Pasar frío y comer picante ayuda a quemar grasa

    Un equipo de científicos japoneses ha llegado a la conclusión de que el frío y los chiles pueden ayudar a quemar grasas. Ambos parecen incrementar la presencia y la actividad de las células del tejido adiposo “marrón”, que queman grasa en vez de almacenarla, como hacen las células del tejido adiposo “blanco”. El estudio ha sido el primero en mostrar que la actividad de estas células propias de la grasa “marrón” puede acelerarse en personas que apenas tienen este tipo de tejido.

    4. La grasa llama a la grasa

    Según una investigación realizada con ratones por la Universidad de California, una de las razones por las que más nos cuesta cambiar de dieta y abrazar una alimentación saludable es que los regímenes en los que se come mucha grasa interfieren en las conexiones entre el intestino y el cerebro. Esto hace que las personas que consumen muchos alimentos grasos tengan que comer más para sentirse satisfechos, lo que hace que les cueste más tener una alimentación saludable.

    5. La grasa saturada afecta a la fertilidad masculina

    Según un estudio del Rigshospitalet de Copenhage, los jóvenes que comen muchas grasas saturadas tienen un recuento de espermatozoides significativamente menor que aquellos que mantienen una dieta saludable. Según los investigadores, esto podría explicar, además, por qué los niveles de espermatozoides están disminuyendo en todo el mundo.  

    6. El yogur desnatado engorda más de lo que crees

    Muchos de los productos etiquetados como light sustituyen un nutriente que supuestamente engorda mucho por otro que, en teoría, engorda menos. Pero la ecuación no es satisfactoria para todas las personas, ni en todos los productos. Es lo que, según la organización Nutrition Science Initiative, dirigida por el periodista y científico Gary Taubesocurre con el yogur desnatado. En este producto la grasa es sustituida por hidratos de carbono y azúcares básicos, de fácil digestión, que acaban haciendo que engordemos debido a que provocan una mayor resistencia a la insulina. Al final, dejamos de comer grasa para acabar comiendo azúcares que nos hacen acumular más grasa.

    7. La grasa es mala, pero el azúcar es peor

    Esta es una de las afirmaciones que más se están extendiendo en círculos científicos en los últimos años. La demonización de la grasa ha hecho que la gente consuma más carbohidratos y azúcares, lo que podría acabar siendo contraproducente. En un número reciente del British Medical Journal, el cardiólogo británico Aseem Malhotra aseguraba que “es el momento de romper el mito del papel de las grasas saturadas en las enfermedades del corazón”, pues, en su opinión, esta afirmación ha contribuido a que crezca la obesidad.

    8. Los impuestos sobre el azúcar funcionarían (o quizás no)

    La posibilidad de crear un impuesto sobre los azúcares, o limitar el tamaño de los refrescos, ha sido uno de los debates del año. Según un estudio británico, un impuesto de un 20% sobre las bebidas azucaradas reduciría la obesidad en ese país en 180.000 personas. El impuesto haría que la venta de refrescos bajara en un 15%. En cualquier caso, los nutricionistas no se aclaran en este asunto: hay estudios que aseguran que el gravamen no serviría para nada.

    9. Si tu equipo pierde, comerás peor

    A cualquier fanático del deporte le afecta psicológica e, incluso, físicamente, las victorias y derrotas de su equipo; y en lo que respecta a la comida esto puede ser importante. Según un estudio publicado recientemente en la revista Psychological Science, el consumo de grasas saturadas de los aficionados al futbol crece un 28% cuando pierde su equipo y disminuye un 16% cuando gana. Eso sí, como reconocía al New York Times uno de los investigadores, “ninguno come brócoli después del partido”.

    10. El bacón no será saludable, pero nos pirra

    Un equipo de la revista Wired analizó todas las recetas de la web Food Network (un conocido sitio estadounidense que reúne miles de preparaciones de distintos chefs), y los comentarios y puntuaciones que los usuarios dejaron en éstas, y llegó a la conclusión de que las comidas con bacón son las que más nos gustan.  Menos los postres y la pasta, el resto de recetas recibían mejor puntuación sólo por llevar bacón.

    Alma, Corazón, Vida
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