EL SEXO ESTÁ EN LA MENTE

Las ocho cualidades que te hacen irresistible a los ojos de las mujeres

Hasta Einstein, uno de los científicos más eminentes del siglo XX, estaba obsesionado por las mujeres. El genio habría sabido cómo aprovechar estos consejos

Si se le hubiese comunicado en su día a Albert Einstein que gran parte del esfuerzo científico realizado durante el siglo XXI se dedicaría a la investigación sobre las herramientas más útiles para el apareamiento humano (también conocido popularmente como ligoteo), quizá le habría dado un infarto. O quizá no, dada la condición de mujeriego del genio de Ulm, tal y como ha recordado en alguna ocasión su nieta Evelyn, y por su predilección por las “mujeres vulgares, sudorosas y malolientes”, en palabras de Peter Plesch, colaborador del científico. En todas partes cuecen habas.

Quizá por eso el autor de la teoría de la relatividad habría encontrado útil uno de los últimos volúmenes en salir al mercado respecto a esta temática, Mating Intelligence Unleashed: the Role of the Mind in Sex, Dating and Love (Oxford University Press), así como las últimas investigaciones realizadas para descubrir qué vuelve locas a las mujeres. El volumen, escrito por los psicólogos Glenn Geher y Scott Barry Kauffman, defiende que debido a que, como se suele decir, el sexo está en la mente, conocer los entresijos mentales de cada persona puede ayudarnos a ganar mucho terreno en su potencial conquista.

Dichas preferencias se originan a partir de nuestra propia inteligencia que, como recuerdan los autores, forma parte de nuestra naturaleza con el objetivo de conseguir encontrar la mejor pareja posible y, de esa manera, preservar mejor nuestro linaje. Así pues, ¿cuáles son las cualidades ante las que salta el sentido arácnido del sexo femenino, al menos, según la ciencia?

  • Ten sentido del humor

Recordemos, una vez más, que tener un buen sentido del humor no equivale a ser un payaso, sino más bien, a mirar la realidad de una manera diferente (más positiva) que la habitual, y a no hacer un drama de cada aspecto de la existencia humana. Un estudio puso de manifiesto que los hombres más exitosos respecto a este aspecto tenían hasta el triple de posibilidades de conseguir un número de teléfono de una mujer que aquellos que parecían malhumorados. Además, como recuerdan muchos expertos, un buen sentido del humor suele equivaler a una gran inteligencia. ¿El consejo? Intenta hacerlas reír, pero si no lo consigues, déjalo estar, pues sólo puedes empeorar tu situación.

  • Presta atención de la manera correcta

A todo el mundo le gusta sentirse el centro de atención, pero si lo único que recibe son frases hechas, quizá sea mejor callarnos. Cuando se dice que hay que hacer sentirse especiales a los demás no es una frase hecha: si nos interesa alguien, nos interesa por lo que lo distingue de los demás, no por ser “la más guapa del universo”. Por ello tiene tanta importancia un buen regalo: no se trata de que las mujeres sean materialistas empedernidas a las que se pueda comprar con dinero, sino que acertar en un presente indica que nos preocupamos por la otra persona y que la conocemos lo suficiente como para cubrir sus necesidades.

  • Ten clase y sé creativo

La elegancia es un valor positivo en la sociedad Occidental, así como el saber vestir o cómo comportarse en sociedad. Ello no quiere decir que la clase competa únicamente a la apariencia, sino también a la forma en que nos expresamos o cómo nos dirigimos a los que nos rodean. En ese sentido, la creatividad puede ser un factor clave en la ecuación, puesto que las personas más creativas suelen ser percibidas como más atractivas (ya que, como en el caso del humor, demuestran su inteligencia).

  • Sé romántico

Uno de los problemas que tiene el romanticismo es que cae con facilidad en el cliché: seguro que al leer el término, la mayor parte de personas han pensado en flores, velas y vino. Tres elementos que pueden agradar en un momento determinado, pero que no nos diferencian de ningún otro pretendiente. El verdadero romanticismo es ese sorprendente comentario que nuestra pareja quizá no espera o el plan que toca su punto sensible en el momento adecuado, no volver a repetir la célebre cita de Love Story “amar significa no tener que decir nunca ‘lo siento’” mientras entregamos una caja de bombones a nuestra amada.

  • Lo importante es cómo la hagas sentir

Recordemos el célebre experimento del perro de Iván Pavlov, que consiguió que uno de los perros más famosos de la historia de la ciencia salivase cada vez que oía el sonido de una campana, al relacionarlo con la comida que, en teoría, estaba a punto de llegar. Algo semejante ocurre con las relaciones humanas: si conseguimos que las personas que nos rodean se sientan felices, se diviertan o refuercen su autoestima, buscarán tu compañía. Si por el contrario somos aburridos, pelmazos, ratas e inaguantables, por muy guapos que seamos, huirán de nosotros.

  • Comparte un hobby

Aunque poder llevar a cabo juntos algunas de las aficiones que más disfrutamos suele tratarse de algo que suele mejorar nuestras relaciones a largo plazo, especialmente cuando la pasión inicial ha desaparecido, también puede acercarnos a los objetos de nuestro deseo. Compartir aficiones nos reúne en los mismos lugares (cines, salas de conciertos, gimnasios) y nos proporciona temas que den pie a esas conversaciones en las que podamos demostrar lo inteligentes, creativos y divertidos que somos.

  • Viste de rojo

Los cálidos y pasionales tonos rojos suelen estar asociados con la elegancia femenina, y no con la masculinidad, a la que generalmente se le ha exigido una mayor sobriedad, razón por la cual todos los trajes se diseñan en tonos apagados. Sin embargo, un curioso estudio realizado por la Universidad de Rochester puso de manifiesto que las mujeres se sienten más atraídas por aquellos hombres que visten ropas de dicho tono.

  • Ten una voz monótona

Quizá un hombre vestido con una camiseta roja y una voz aburrida no parezca el colmo de lo sexy, pero según la ciencia, así es: no hay nada que se perciba como más varonil que una voz cuyo registro no cambie, descubrió una investigación realizada por las universidades de California y Pensilvania. Dos ejemplos de este registro vocal son los de Clint Eastwood y George Clooney, en sus versiones originales, claro. Aunque no sabemos cómo le quedaría un jersey rojo al bueno de Harry el Sucio

Alma, Corazón, Vida
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