Operación Bikini: crioterapia y otros nuevos tratamientos para afrontar bien el verano
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Operación Bikini: crioterapia y otros nuevos tratamientos para afrontar bien el verano

Ya está aquí, como todos los años, la tan pronunciada ‘operación biquini’.  Mujeres y algún varón que otro que despiertan a la primavera preocupados de repente

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Operación Bikini: crioterapia y otros nuevos tratamientos para afrontar bien el verano

Ya está aquí, como todos los años, la tan pronunciada ‘operación biquini’.  Mujeres y algún varón que otro que despiertan a la primavera preocupados de repente por la forma y el volumen que ha adquirido su cuerpo tras meses de permanecer oculto bajo varias capas de ropa. Y les entran las prisas.

Tras la época invernal, en la que se ha abusado de comidas poco saludables y la pereza ha instaurado el sedentarismo como estilo de vida, millones de personas hacen propósito de enmienda para intentar así poder lucir ‘palmito’ en verano. Pero los milagros no existen. No hay dietas eficaces que reduzcan rápidamente el peso si a ellas no se les suma la práctica de ejercicio. Y no todos los tratamientos tienen, por todo ello, los resultados deseados.  

Cuando se deciden finalmente a realizarse una intervención ya no es el momento, porque estamos en pleno veranoMiguel Chamosa, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SECPRE), reconoce que los ciudadanos cometen “todos los años el mismo error de querer ponerse a punto unos meses antes de estrenar el bañador. La ‘operación biquini’ debería durar todo el año. Hay que seguir una dieta saludable y practicar ejercicio durante todos los meses”. Este especialista admite que es a partir de marzo cuando “los pacientes empiezan a preguntar por los tratamientos que pueden ayudarles a reducir grasa y volumen, pero en ocasiones, cuando se deciden finalmente a realizarse una intervención, ya no es el momento porque estamos en pleno verano y van a tener que llevar vendajes o no van a poder bañarse”.

Antonio Morano, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) defiende los mismos argumentos que el doctor Chamosa. “Desde nuestra institución abogamos por olvidarse precisamente de la operación biquini. Este concepto puntual empuja a las personas a llevar dietas que pueden hacer perder peso, pero no de la forma adecuada, ya que también les hacen perder masa muscular y favorecen la flacidez y el deterioro de la piel. Además, suele provocar el llamado efecto ‘yo-yo’ con la consecuente recuperación del peso perdido o, incluso, más”.

Defiende por ello que “la excelencia para el bienestar y la salud debe ser el objetivo de todos los días del año mediante una dieta sana y equilibrada y no bajo el concepto de dieta como modelo de restricción. Y sobre todo hay que recurrir a los alimentos de temporada y lo que conocemos por kilómetro cero, es decir las verduras y hortalizas que tenemos en nuestra zona geográfica. Y por supuesto hay que hacer ejercicio”.

Mejor prevenir que curar

Clara tiene 44 años es agente comercial y ha sido previsora. Hace ya dos meses que se puso en manos de una especialista en estética y se siente satisfecha con los resultados. “La verdad es que yo soy delgada, pero tengo un problema de cintura para abajo por lo que empecé a acudir a varios centros en años anteriores. En todos ellos me decían que tenía celulitis pero los tratamientos no me resultaron eficaces. Acudí a por recomendación de una amiga y la verdad es que estoy muy contenta. He pasado de una talla 42 a una 38 gracias a un tratamiento que combina varias técnicas, pero sobre todo, gracias a que antes me hicieron un estudio personalizado y me diagnosticaron cuál era realmente mi problema: más que celulitis, lo que tengo es una exagerada retención de líquidos, aunque también algo de grasa”.

La especialista Linda Mathe aclara cómo se individualiza el tratamiento. “El primer paso es llevar a la paciente a la sala de diagnóstico donde se le pregunta sobre sus hábitos de vida: qué tipo de alimentación sigue, si realiza o no ejercicio o cuántas horas duerme. Acto seguido le realizamos un estudio antropométrico que va a determinar su morfotipo, la composición coporal, los niveles de grasa, entre otros valores”.

A este chequeo se suma el diagnóstico por placas termográficas que “a través de la temperatura del tejido nos ayuda a definir el problema de cada persona (edema y grado de celulitis) lo que nos permite establecer un protocolo adecuado de tratamiento para cada problema y demostrar a la persona con objetividad la necesidad o no de someterse a él”, insiste Linda Mathe.

Así es como Clara inició su tratamiento en el que combinó distintas técnicas (radiofrecuencia, dermoplastia y presoterapia, además de pasar por la criosauna). “Creemos que la combinación de distintos tratamientos es la que ofrece mejores resultados. También hacemos evaluaciones de las pacientes durante los mismos para ver su efectividad y ajustar las indicaciones dependiendo de la evolución en cada caso”, comenta Linda Mathe.

Crioterapia, la nueva moda

La criosauna por la que ha pasado Clara, también conocida como crioterapia, está empezando a causar furor en EEUU y Europa. Practicada durante siglos de diversas formas (compresas frías, hielo…), en los últimos años y gracias a la tecnología, se han desarrollado cabinas que permiten el enfriamiento simultáneo de todo el cuerpo a temperaturas extremadamente bajas.

La crioterapia persigue que el cerebro active la alarma del organismo ante la elevada bajada de temperatura corporalJusto lo contrario que una sauna convencional, la criosauna expone al cuerpo durante un espacio muy corto de tiempo (de uno a tres minutos) a temperaturas de entre -120 grados centígrados y -180. A pesar de ello, la sensación de frío no es tan elevada ni resulta incómoda. Como dice Clara que la ha probado, “es menos desagradable que darse una ducha fría”.

Los usuarios se introducen en una cámara cilíndrica a través de una puerta y la altura de la base se ajusta para que la cabeza asome por la parte superior de la cámara. El choque térmico en breve espacio de tiempo produce una reacción en el organismo que se traduce en distintos efectos beneficiosos para la salud, pero también estéticos. Además de poder perder hasta 1.000 calorías en cada sesión, “noté como reafirmaba mi piel y cómo se mantenía suave y tersa durante semanas. También me resultó beneficioso en mi batalla contra las cefaleas, mejoró mi estado de ánimo y aumentaba mi bienestar general”.

La crioterapia persigue que el cerebro active la alarma del organismo ante la elevada bajada de temperatura corporal (37 grados). “Ante el descenso brusco, el cerebro cree que el cuerpo se está muriendo y como respuesta innata de supervivencia se inician los mecanismos de defensa. Así, él es el que ordena a todas las partes periféricas del cuerpo contraer los músculos y tejidos para enviar la sangre al centro del cuerpo y comenzar un ciclo interno de circulación con el fin de proteger a los órganos vitales. La sangre que viaja entonces por el sistema circulatorio está enriquecida y el organismo se beneficia de los nutrientes que transporta”, argumenta Mathe.

Los estudios científicos sobre sus efectos beneficiosos en la salud están empezando a salir a la luz: mejora el sistema inmune, la circulación, recupera la musculatura y la capacidad aeróbica y anaeróbica de los deportistas, tiene efectos beneficios en la ansiedad y en la depresión y mejora a los pacientes con dermatitis atópica o con celulitis. También es eficaz en el alivio de los dolores musculares y de cabeza, en trastornos del sueño como la apnea e, incluso, se ha establecido su utilidad en los varones con problemas de disfunción eréctil.

En el ámbito deportivo ya está siendo utilizada por muchos atletas de élite como el futbolista Franck Ribéry, del Bayern Munich, las estrellas de la NBA y de Liga Profesional de Beisbol Americana. En España, por ejemplo, el Gaztedi Rugby Taldea se ha convertido en el primer equipo de rugby nacional en contar con la crioterapia para la recuperación de sus jugadores gracias a un acuerdo con firmado con la empresa Sauna Criogénica. Igualmente, el equipo Movistar de ciclismo recurrió durante la vuelta ciclista a Andalucía a este sistema. Lo que buscaban, según manifestó Mikel Zabala, preparador físico del equipo, era “ayudar a la recuperación del organismo de los atletas tras los esfuerzos de cada etapa”.

Una demanda estacional

Elena Jiménez, cirujano plástico y miembro de la SECPRE, admite que en esta época del año es cuando “la demanda de tratamientos se dispara, aunque lo racional sería empezar mucho antes, en febrero. En países como Brasil, donde en cualquier momento te puedes poner el bañador, la gente se realiza tratamientos todo el año”. En su opinión, la crisis no parece haber “hecho mella en la demanda de estas técnicas en parte porque se están ajustando mucho los precios”.

La cirugía juega un papel fundamental en la operación biquini, pero ha disminuido su demandaLa doctora Jiménez cree que para las pacientes que han llegado tarde a la ‘operación biquini’ y no quieren pasar por quirófano una de las opciones es la mesoterapia que consiste en “introducir sustancias bajo la piel según el tipo de celulitis. Lo cierto es que ofrece buenos resultados pero no es un tratamiento definitivo. Se deben realizar al menos entre cinco a seis sesiones y una cada quince días de mantenimiento”.

Otras técnicas efectivas no invasivas para acabar con la maldita piel de naranja son:

- Endermología (LPG). Trata los tejidos conjuntivos cutáneos y subcutáneos y mejora la textura de la piel. La terapia de radiofrecuencia, que puede cambiar la forma de las células grasas y retraer y remodelar el tejido conjuntivo que produce este problema.

- Presoterapia, un masaje por estimulación mecánica que favorece la circulación sanguínea y linfática y que es útil fundamentalmente en la celulitis de causa predominantemente circulatoria.

- Criolipólisis que consiste en la aplicación de frío controlada lo que permite la destrucción de las células grasas en área específicas del cuerpo.

- Dermolisis 3D, se trata de una de las últimas técnicas que han llegado al mercado para eliminar la grasa localizada de zonas amplias y generalizadas. Su eficacia reside en la estimulación biológica de la célula desde su interior, lo que no afecta a sus tejidos adyacentes. Su efecto lipolítico es progresivo. Penetra en las capas más profundas de la grasa, actuando como un quemagrasas que la deshace desde el interior de la célula. Sus efectos permanecen hasta 72 horas después de realizar la sesión.

- Dermoplastia A.W.T es un tratamiento por ondas acústicas que alisa la piel, reduce los depósitos de grasa y permite que el tejido conjuntivo se vuelva más tenso y elástico.

Cirugía, ¿la última opción?

La cirugía también juega un papel fundamental en la ‘operación biquini’, aunque todos los expertos consultados por El Confidencial reconocen que la demanda ha disminuido en comparación con otros años. El dermatólogo Pedro Jaén lo confirma: “El mercado en general está más bajo, las personas se hacen menos intervenciones y priorizan. De cara al verano lo que más preocupa son los depósitos de grasa y en este sentido la liposucción por láser está siendo más solicitada además de obtener mejores resultados que la clásica. Utiliza el haz de luz del láser para destruir la célula de grasa y tiene la ventaja de que es menos invasiva que la tradicional y la recuperación es más rápida”.

Según Chamosa también es frecuente que en esta época se soliciten “más reducciones de mama y abdominoplastias”. Y la doctora Elena Jiménez añade la cirugía de los labios vaginales. Conocida como labioplastia reductora, su demanda ha aumentado en los últimos años. Son mujeres que por razones congénitas u otras causas presentan labios vaginales mayores o menores, de un tamaño anormal, asimétrico o colgante y que les resulta incómodo y antiestético a la hora de llevar prendas ajustadas como un biquini.

Los especialistas consultados recuerdan no obstante que ninguna técnica funciona sin llevar a cabo una dieta sana y equilibrada y practicar ejercicio y recomiendan incansablemente que esperan que para el verano del 2014 la población haya aprendido a cuidarse durante todo el año y no recurrir a nuevas ‘operaciones biquini’.