HAY QUE RECUPERAR LA EMPATÍA

La mente patriarcal, causa de nuestros problemas

Ya sabemos sobradamente que no sólo atravesamos por una crisis multifacética que se va agravando y que parece estar llevándonos al colapso de nuestro sistema sociopolítico

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    Ya sabemos sobradamente que no sólo atravesamos por una crisis multifacética que se va agravando y que parece estar llevándonos al colapso de nuestro sistema sociopolítico y económico, sino que coincidirá, además, este desastre social con un empobrecimiento de recursos, con un medioambiente empobrecido por el daño ecológico y con el calentamiento de la tierra.

    En mi libro El Ego Patriarcal he comparado nuestra crisis con aquella de la que surgió lo que llamamos el mundo civilizado hace unos 6.000 años, cuando el calentamiento de la tierra llevó al establecimiento de la sociedad patriarcal, con su característica violencia depredadora encubierta por altos ideales.

    Pero no es necesario interesarse en la Prehistoria y en los orígenes del mundo civilizado para considerar el diagnóstico que allí planteo respecto a la naturaleza del 'meta problema' del mundo. Basta con considerar el mundo que nos rodea para percibir la naturaleza represiva de la civilización (por lo demás de sobra analizada desde Freud a Foucault), y comprender que tras nuestros múltiples problemas se hacen presentes una degradación de la conciencia y un proceso de deshumanización que ha acompañado nuestro proceso civilizatorio.

    Al proponer que el meollo de la crisis de la civilización por la que atravesamos consiste en una “mente patriarcal” que coexiste con la sociedad patriarcal, simplemente aludo a un patrón de violencia, insensibilidad y codicia que se asocia a la postergación de la empatía maternal y de la sabiduría orgánica animal.

    He propuesto en mis libros (Sanar la civilización y La mente Patriarcal) que así como en la sociedad patriarcal la institución del páter-familias establece una apropiación de la mujer y los hijos por parte del padre, así también en nuestro mundo cultural y en el mundo interno de las mayorías se ha establecido una prioridad del intelecto (paterno) sobre el amor (materno) y la instintividad (filial); de modo que, adoptando el punto de vista de una antropología trinitaria que nos define como tri-cerebrados, propongo que el cambio de paradigma que nos libere de la obsolescencia destructiva de la mente patriarcal deberá ser uno que nos oriente hacia la condición de seres completos o tri-unificados.

    Y tampoco se necesita estar de acuerdo con mi análisis de los humanos como tricerebrados desintegrados para estar de acuerdo con que, siendo nuestro problema fundamental el de la consciencia (es decir, el de nuestra escasa benevolencia, nuestra pobre sabiduría y nuestra falta de libertad), basta con el reconocimiento de ello para comprender que sólo un proceso de desarrollo psicoespiritual masivo podría salvarnos de nuestra crisis planetaria.

    ¿Y no urge, entonces, que el mundo universitario, inmerso en sus rutinas de instrucción e investigación, despierte a la urgencia del desarrollo humano?

    Parafraseando la opinión que se atribuye a Einstein de que sólo podrá resolver nuestros problemas una mente diferente de aquella que los ha creado, diría que sólo podríamos trascender  la mente patriarcal a través de una transformación que nos permitiera recuperar nuestra sabiduría animal instintiva, nuestra capacidad amorosa y una lucidez que nos rescate de la presente ceguera colectiva que, en la arrogancia de saber tantas cosas, ni siquiera tenemos suficiente conciencia para reconocer y lamentar.

    Por ello me parece que nuestra mayor esperanza colectiva es la de una transformación de la educación, y que deberíamos encaminarnos sin dilación al propósito de formar una generación más sabia, solidaria y sana que aquella a la que pertenecemos y que tan arrogantemente hemos pretendido reproducir a través de nuestra instituciones educativas.

    *Claudio Naranjo es psiquiatra, experto en Gestalt y en psicología transpersonal. http://www.claudionaranjo.net/  http://fundacionclaudionaranjo.com

     

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