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Los peligros de la ola de calor, enemiga de la salud y de la calidad de los medicamentos
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EL GOLPE DE CALOR PUEDE LLEGAR A SER MORTAL

Los peligros de la ola de calor, enemiga de la salud y de la calidad de los medicamentos

En pleno agosto media España sufre la célebre ola de calor que suele acompañar la Virgen de la Paloma y ante la que hay que ser

Foto: Los peligros de la ola de calor, enemiga de la salud y de la calidad de los medicamentos
Los peligros de la ola de calor, enemiga de la salud y de la calidad de los medicamentos

En pleno agosto media España sufre la célebre ola de calor que suele acompañar la Virgen de la Paloma y ante la que hay que ser extremadamente precavidos y cuidadosos, ya que las altas temperaturas son una grave amenaza para la salud, en especial para la de  bebés y ancianos.

Por eso, y aunque la mayoría de la población ya conoce las recomendaciones oficiales para evitar problemas de salud, no está de más recordar la importancia de hidratarse y huir de las horas más agobiantes para preservar el bienestar, porque protegerse del calor es proteger la salud.

La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, insiste mucho estos días en las recomendaciones más básicas de actuación ante la ola de calor. Es fundamental hidratarse y beber al menos dos litros de agua diarios, aunque no se sienta sed, evitando al mismo tiempo las bebidas alcohólicas y azucaradas, el café y el té, porque todas ellas favorecen la deshidratación.

Además, durante el verano conviene aumentar el consumo de frutas y verduras (gazpachos ligeros y ensaladas frías) para recargar el organismo de sales minerales.

Aún así es posible que se sufra un golpe de calor, que puede causar secuelas importantes si no hay un tratamiento inmediato o incluso llevar a la muerte. El golpe de calor se debe a un fracaso multiorgánico desencadenado por una elevación incontrolada de la temperatura corporal debido al colapso de los mecanismos termorreguladores ante una sobrecarga térmica.

Cuando eso ocurre, el cuerpo puede llegar a alcanzar los 40 grados, la piel se enrojece y se seca, pero sin sudar, aparecen dolores de cabeza, nauseas y somnolencia, o incluso convulsiones, y el afectado experimenta una intensísima sed.

Ante estos síntomas quienes estén cerca deben ser muy conscientes de la gravedad del asunto y atender inmediatamente al afectado, ofreciéndole agua, y manteniendo a la persona tumbada y continuamente refrescada. Y, por supuesto, avisando enseguida a los servicios médicos de emergencia que correspondan.

Las medicinas también ‘sufren’ el calor

Más allá de los cuidados planteados en épocas de mucho calor hay que poner especial atención en los medicamentos que consumimos. El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad acaba de actualizar las recomendaciones de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios clasificando en tres grupos los medicamentos cuyos mecanismos de acción pueden interaccionar con las altas temperaturas:

En un primer grupo estarían los que son susceptibles de agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor, que pueden hacerlo por distintos mecanismos: facilitando la pérdida de líquidos (diuréticos), alterando el funcionamiento del riñón (medicamentos para la hipertensión y la insuficiencia cardiaca), incrementando el efecto del fármaco al reducirse su eliminación a causa de la deshidratación (digoxinas,  sales de litio, antidiabéticos orales) o impidiendo la pérdida del calor por el organismo (neurolépticos, antimigrañosos, betabloqueantes y hormonas tiroideas).

En un segundo grupo se incluyen los medicamentos que pueden inducir un aumento de la temperatura corporal, al actuar sobre el sistema nervioso central, tales como los neurolépticos (indicados para la psicosis y otros problemas psiquiátricos) y los antidepresivos.

Por último, el tercer grupo lo formarían los medicamentos que agravan indirectamente los efectos del calor por disminuir la capacidad de reacción ante situaciones problemáticas, en el que estarían incluidos los medicamentos para dormir, para la ansiedad y los que bajan la tensión arterial (hipotensores).

Además el ministerio recuerda que el calor también puede afectar a la calidad de los medicamentos que los ciudadanos guardan en casa. Una mala conservación puede provocar problemas de salud, que podrían evitarse si los medicamentos se conservan en lugares no expuestos directamente al sol, ni a temperaturas altas. En cualquier caso, es importante que antes de tomar un medicamento se consulte al médico y se evite la automedicación. Y cuando se adquiera por primera vez, se recomienda leer el envase y el prospecto para conocer la temperatura a la que deben conservarse. 

En pleno agosto media España sufre la célebre ola de calor que suele acompañar la Virgen de la Paloma y ante la que hay que ser extremadamente precavidos y cuidadosos, ya que las altas temperaturas son una grave amenaza para la salud, en especial para la de  bebés y ancianos.