proyecto de Chrysallis Euskal Herria

Boicot a las "niñas con pene" y "niños con vulva": atacan los carteles de la campaña

Los ataques se dan especialmente en Pamplona, donde partidarios de la campaña han mostrado su disposición a montar grupos para borrar las pintadas y hacer visibles de nuevo los carteles

Foto: Una de las marquesinas boicoteadas
Una de las marquesinas boicoteadas

"Niñas con pene" y "niños con vulva". La controversia era en cierto modo esperada, pero lo que la asociación de familias de menores transexuales Chrysallis Euskal Herria no sospechaba era que la reacción a su impactante campaña de publicidad para concienciar la realidad que viven estos niños llegara a esos extremos, con ataques a los carteles y a las marquesinas y la petición a la Fiscalía de Menores para que acuse a esta asociación de “un delito de corrupción de menores”.

Desde el pasado martes, un total de 150 marquesinas de autobuses de las tres capitales vascas y Pamplona y estaciones del metro de Bilbao muestran una ilustración con dos niños con genitales femeninos y dos niñas con órganos masculinos, todos ellos desnudos y sonrientes, bajo el lema “hay niñas con pene y niños con vulva, así de sencillo”. Los carteles incitan a que “hablemos de ello” porque “su felicidad también depende de ti”. Para ello, advierte en letras bien visibles de que “la tasa de intento de suicidio entre los adultos transexuales a quienes se les negó su identidad en la infancia es del 41% (el índice general se sitúa en el 1,2%)”.

Una marquesina atacada
Una marquesina atacada

La polémica ha traspasado la frontera verbal de las redes sociales, escenario de enfrentamientos entre partidarios y detractores de la campaña, y ha alcanzado el terreno físico con ataques a los carteles y las marquesinas y rotura de vallas publicitarias. Además, la controversia podía adentrarse en el camino judicial de la mano de la asociación católica Centro Jurídico Tomás Moro, que ha remitido un escrito al fiscal de menores del País Vasco para exigir que emprenda acciones contra esta asociación por este “acto criminal contra la inocencia” de los niños que, además, “atenta a la ciencia”.

Ha habido pintadas contra las imágenes y destrozos en soportes publicitarios en Vitoria y, especialmente, en Pamplona, localidad donde es mayoría la base social de UPN, que perdió la alcaldía en las últimas elecciones generales en beneficio de EH Bildu a raíz de un pacto entre diferentes fuerzas. En la capital navarra, los ataques contra los carteles parecen haber sido organizados porque el 'modus operandi' ha sido similar: una gran equis con cinta de señalización rechaza la ilustración acompañada de diferentes mensajes escritos a mano en folios en blanco. En algunos de ellos se puede leer “¡¡Son niños!! o “Los pollos tienen escamas y las sardinas alas”. En otros casos, han aparecido pintadas con la palabra “kanpora” (“fuera” en euskera) o se han tachado los términos “pene” y “vulva”. Ante estos ataques, partidarios de la campaña han mostrado en las redes sociales su disposición a montar grupos para borrar las pintadas y hacer visibles de nuevo las imágenes.

Una asociación católica pide a la Fiscalía de Menores que acuse a los organizadores de la campaña por “un delito de corrupción de menores”

En Vitoria, el rechazo a esta campaña ha provocado el destrozo del cristal de un soporte publicitario con un cartel de la campaña, que ha aparecido en el suelo, en un ataque que ha sido condenado por el Ayuntamiento y la Diputación alavesa, ambas instituciones en manos de PSE y PNV. El consistorio vitoriano, que asegura "compartir" el lema de la campaña, ha emitido una contundente declaración institucional de condena por esta "agresión directa a los derechos humanos" que "evidencia la necesidad de continuar trabajando para construir una sociedad basada en el respeto a la diversidad y la convivencia".

Ante estos ataques, Chrysallis Euskal Herria se ha reafirmado en la idoneidad de la campaña por considerar “fundamental la visibilización” de la realidad de los menores transexuales “para que la sociedad tenga conocimiento de la misma y así poder respetarla y acompañarla”. “Ese es el objetivo de la campaña que hemos puesto en marcha: hablar, dialogar e ir profundizando en el conocimiento desde el respeto, el estudio y el rigor científico”, expone a través de un comunicado de prensa la asociación, que rehúsa hacer valoraciones más allá de la nota oficial.

El Ayuntamiento de Vitoria asegura "compartir" el lema de la campaña y condena el ataque junto con la Diputación alavesa

En todo caso, en el comunicado Chrysallis Euskal Herria ha querido responder a las acusaciones del Centro Jurídico Tomás Moro, aunque sin citar a esta entidad católica, al denunciar que las reacciones a la campaña “ponen en jaque el respeto a los derechos de todas las personas y a la libertad de expresión”. Además, le deja constancia de que en la asociación “hay familias de todas las sensibilidades políticas y religiosas", pero las une la lucha por la felicidad de sus hijos, atendiendo “una realidad concreta: la de los menores en situación de transexualidad desde el acompañamiento a sus necesidades y desde el amor”.

Un cartel de la campaña pintado
Un cartel de la campaña pintado

La campaña, que ha sido posible gracias a los 30.000 dólares donados por un alto cargo del mundo de las finanzas de Nueva York con ascendencia navarra (su abuela es de esta comunidad), se inició el pasado martes y estará visible en las calles de las capitales y en el metro de Bilbao hasta este lunes día 16. La polémica, prevista, surgió ya antes incluso de que los carteles vieran la luz en los soportes físicos, a través de los rótulos virtuales lanzados el día anterior en las redes sociales, tras la decisión de Facebook de censurar la imagen y la amenaza del cierre de la página de Chrysallis. No obstante, esta red social certificó y permitió utilizar esta ilustración, una medida que esta asociación ha achacado a la “abrumadora” reacción de los usuarios de la compañía de Mark Zuckerberg. Entonces, el cartel había alcanzado a más de 120.000 usuarios. Además, la campaña fue 'trending topic' en el País Vasco y Navarra en Twitter a pesar de no tener 'hashtag' propio.

Con motivo de la puesta en marcha de la campaña, el sexólogo y presidente de Chrysallis Euskal Herria, Aingeru Mayor, defendió en declaraciones a El Confidencial las virtudes de una iniciativa ideada con la vocación de convertirse en un “hito” en el reconocimiento de la realidad de los menores transexuales. “Podemos disfrazar esta realidad o esconderla en un baúl. Hemos querido transmitir el mensaje de la manera más sencilla, clara y directa posible. Hablar con esta claridad contribuye a entender la realidad de nuestros pequeños”, aseveró. Partidario de “comunicar sin tapujos” sobre la transexualidad infantil, defendió que la iniciativa se ha realizado “con mucho mimo, conocimiento y tras mucho reflexionar sobre cómo queríamos transmitir el mensaje”.

Entre los rechazos que ha suscitado la campaña en las redes sociales, un usuario (@anonimo0410) quiso responder al lema “hay niñas con pene y niños con vulva, así de sencillo” con el comentario “Y también hay subnormales que no lo aparentan, y gilipollas que gobiernan, y anormales que adoctrinan…”. Las reacciones en contra han sido respondidas con mensajes de felicitaciones y apoyo a Chrysallis. Incluso, miembros de diferentes colectivos han subido a las redes sociales fotografías junto a los carteles visibles en las marquesinas. “Sí, son niños. Y el 41% de ellos se intenta suicidar al llegar a la edad adulta. ¿Nos vais a dejar visibilizarles?”, pregunta @patriciaguren a quienes se oponen a la campaña.

El Centro Jurídico Tomás Moro denuncia que se trata de una campaña de publicidad “engañosa” que “atenta” contra la ciencia y asegura que más de 5.000 personas han apoyado en menos de un día su petición a la Fiscalía de Menores para que actúe contra la asociación por un delito de “corrupción” a niños. Esta entidad critica que Chrysallis “fomenta entre los menores determinadas conductas sexuales no acordes con su edad” con “total impunidad y pasividad de los poderes públicos”. Pero sus acusaciones no van a ser respondidas por la asociación, que se fundó en marzo de 2015 con ocho familias y que en la actualidad agrupa a 40. “Eso compete a otros agentes sociales y políticos”, argumenta.

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