No acudió ninguna empresaria de relumbrón - las Ana Patricia Botín, Esther Koplowitz, Amparo Moraleda...-, pero sí decenas de directivas, ejecutivas y emprendedoras, la mayoría de ellas profesionales anónimas que han logrado abrirse paso en los machistas consejos de administración de grandes y medianas compañías. Y ante todas ellas, la Princesa de Asturias se lamentó ayer, primero en público y más tarde en la confidencialidad de los corrillos, de la difícil tarea que tienen las mujeres, incluida ella misma, para subir peldaños en la escala laboral sin descuidar su vida familiar y personal.

Letizia Ortiz, periodista de soltera y ahora aspirante a reina, presidió ayer en Madrid la entrega de los premios que otorga anualmente la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE). Entre las galardonadas, una antigua compañera de TVE: Pepa Bueno, ahora codirectora, junto a Gemma Nierga -también premiada-, del exitoso programa radiofónico de la Cadena Ser Hoy por Hoy. Con la dicción y entonación casi perfectas de quien ha relatado la actualidad a millones de telespectadores, teleprompter mediante, la Princesa de Asturias leyó un discurso con el que trató de romper el estrecho corsé de los actos institucionales.

"Estoy segura de que todas deseamos que ninguna mujer tenga que elegir entre el éxito profesional y la realización personal, y que esa pausa que necesariamente hay que tomarse en la mayoría de las ocasiones para poder tener hijos, no signifique una merma para aquellas mujeres que aspiren a llegar donde ellas decidan según su formación, sus méritos y su esfuerzo", dijo la esposa de Felipe de Borbón ante un auditorio pendiente de cada gesto, cada palabra, cada movimiento de la futura Reina de España. Un discurso que no se salió del guión previsto -todos los que pronuncian los miembros de la familia real son visados por el Gobierno-, pero al que la princesa Letizia quiso dar su toque personal.

"Para que haya más mujeres en posiciones directivas tiene que haber más mujeres en posiciones directivas, y disculpen la obviedad", prosiguió. "Es una simpleza, pero que encierra la complejidad del día a día de muchas mujeres inteligentes, capaces, madres las que quieren y pueden, y que cada mañana hacen malabares para que todo en su pequeño universo salga bien", añadió, unas palabras en las que algunas -también había una minoría de hombres entre el público, como el empresario y ex ministro Juan Miguel Villar Mir- intuyeron una velada alusión a sus habilidades como princesa y madre.

Confesiones de una princesa

Tras la entrega de una escultura de la artista Olga Copado a las galardonadas -Susan L. Solomont, consultora filantrópica y esposa de Alan D. Solomont, ex embajador de EEUU en España; María Teresa Rodríguez, presidenta de Galletas Gullón; Helena Herrero, presidenta de Hewlett Packard España; Anna Ferrer, viuda del ex jesuita Vicente Ferrer y presidenta de la fundación que lleva su nombre, y la empresa farmacéutica Novartis, además de las periodistas Bueno y Nierga-, la princesa Letizia abandonó el salón de actos del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para, ya en el hall del edificio, hacerse la foto de rigor con las premiadas, en la que se coló la ministra de Sanidad e Igualdad, Ana Mato.

Concluido el photocall, y mientras una tupida red de guardaespaldas formaba a su alrededor un cordón sanitario para impedir el asedio de periodistas y curiosos, o el inoportuno tropezón de alguno de los camareros que acarreaba canapés y bebidas, la princesa se salió lo justo del protocolo para confesar a unas cuantas, entre ellas la presidenta de FEDEPE, Ana Bujaldón, que, por muy esposa que sea del heredero de la Corona, ella también hace piruetas para compaginar el despacho y el hogar, aunque en su caso ambos estén en el mismo sitio: el complejo de La Zarzuela. "¡Qué complicado resulta conciliar el trabajo y la familia!", se quejó Doña Letizia.

La Princesa de Asturias libra este martes. Mañana acompañará a su marido a Alcalá de Henares para presidir, en el palacio arzobispal, los actos del Día de la Policía; el jueves, mesa de cuestación por el Día de la Banderita en el centro de Madrid, a las 12 del mediodía; y por la noche, también con Don Felipe, cena en un conocido restaurante de la Casa de Campo con los organizadores de la Feria Internacional del Libro Liber 2013. Viernes, sábado y domingo, ningún acto en su agenda. Y el lunes, vuelta al trabajo. Y a la conciliación.

Vea las imágenes de la entrega de los premios anuales de la FEDEPE. Fotos: Enrique Villarino.