Yelena Isinbayeva, flamante campeona del mundo en salto con pértiga, condenó la homosexualidad y apoyó la cuestionada ley 'anti-gay' que existe en su país. "Si permitimos que (los gays) promuevan y hagan todo eso en la calle estaríamos muy preocupados por nuestro país, porque nos consideramos gente normal", dijo la saltadora en Moscú.

"Simplemente vivimos hombres con mujeres y mujeres con hombres", añadió la doble campeona olímpica durante una conferencia de prensa en inglés. "Viene de la historia. Nunca hemos tenido ningún problema ni queremos tenerlo en el futuro", añadió. "Estamos profundamente en contra (de la homosexualidad). Estamos en contra de la publicidad en nuestro país. Apoyo a nuestro gobierno", sostuvo Isinbayeva, que el martes encandiló a su país con su tercer oro mundial.

Estas declaraciones suponen la respuesta a la protesta de dos atletas suecas en contra de la ley que rige en Rusia. Emma Green Tregaro se pintó las uñas con los colores del arco iris en la clasificación de salto de altura. Luego subió la foto de sus uñas en la red social Instagram y colocó el hashtag #pride (orgullo).

"Deporte es respetarse unos a los otros, así pensé que éste era un buen gesto", fue citada la sueca por el diario sueco 'Aftonbladed'. Su compatriota Moa Hjelmer, eliminada en las series de 200 metros, realizó una protesta similar.

"Fue irrespetuoso hacia nuestra gente y nuestros atletas", dijo Isinbayeva. "Tal vez somos diferentes a los europeos. Tenemos nuestro país y todos deben respetarlo. Cuando vamos al extranjero, intentamos seguir sus reglas", comentó. La cuestionada norma, que entró en vigor el 30 de junio pasado, sanciona la promoción de orientaciones sexuales "no tradicionales" frente a menores.

La ley generó fuertes críticas internacionales y algunas organizaciones no gubernamentales llamaron a boicotear los Juegos de Invierno de Sochi, que se disputarán entre el 7 y el 23 de febrero de 2014. La homosexualidad no está prohibida en Rusia, pero es considerada un fuerte tabú. Recientemente, el subdirector de la televisión estatal, Dimitri Kisselyov, declaró al periódico 'Izvestia' que el corazón de homosexuales fallecidos no debería ser empleado para transplantes.