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10 trucos para ahorrar energía en casa (y un dineral en facturas)

Si quieres dejar de pagar unos recibos de la luz desorbitados, ten en cuenta algunas recomendaciones sencillas para gastar menos y, de paso, ayudar a frenar el cambio climático

Foto: No desesperes con las facturas y aprende a gastar mucho menos sin cambiar tu modo de vida. (Corbis)
No desesperes con las facturas y aprende a gastar mucho menos sin cambiar tu modo de vida. (Corbis)

Según un informe de la asociación de consumidores Facua, los recibos de la luz de los usuarios han pasado de una media de 66,33 euros mensuales en marzo de 2014 a 74,73 euros el pasado mes. Una diferencia de 8,40 euros que se traduce en una subida interanual de 12,7% en el precio de la luz en nuestro país.

Los ciudadanos tienen que hacer frente a unos costes cada vez más altos de luz y electricidad sin que esto se traduzca en tener iluminados sus salones como si fuesen un campo de fútbol. Pero al margen de las políticas y regulaciones en cuanto a consumo energético, lo cierto es que ahorrar energía no es sólo cuestión de dinero.  

La luz representa el 20% del gasto en energía de la mayoría de los hogares

“¿Sabías que casi la mitad de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en EEUU provienen de la energía que utilizan los ciudadanos para alimentar sus casas y coches?”, plantea Diane Atwood en Catching Health.

Con motivo del Día de la Tierra, que se celebra el próximo 22 de abril, Atwood recoge algunas recomendaciones sencillas para ahorrar energía y dinero y, de paso, poner nuestro granito para luchar contra el cambio climático: “Son cosas muy simples, pero si todos nos planteásemos hacerlas a la vez, nuestras acciones podrían tener un gran impacto no sólo en nuestros bolsillos sino también en el medio ambiente”.

1. Solicita una auditoría energética

Para estar hablando de ahorrar dinero no parece que lo más adecuado sea recomendar pagar a un experto para que analice nuestra casa por si hay fugas de aire y para que compruebe el estado de los calentadores y los aparatos eléctricos. Pero sí. Es un pequeño gasto adicional que apenas nos llevará un par de horas y el auditor señalará las zonas de la casa en las que se podría mejorar el ahorro de energía proponiendo soluciones.

Si no lo has hecho ya, cambia tus bombillas antiguas por las de bajo consumo. (Corbis)
Si no lo has hecho ya, cambia tus bombillas antiguas por las de bajo consumo. (Corbis)

2. Aísla tu casa

Para conseguir un consumo eficiente de la energía es importante que controles las posibles fugas de aire que haya en ventanas, puertas e incluso alrededor de extractores o conductos de ventilación. “Para determinados escapes es mejor dejarlos en manos de profesionales”, comenta Atwood, “pero tú también puedes solucionar algunos y sellarlos con una pistola de silicona o un poco de masilla e impedir que el aire entre o salga”.     

3. Reemplaza las bombillas tradicionales

Las lámparas halógenas utilizan 10 veces más electricidad que las bombillas de bajo consumo o las led. Claro, son más caras, pero se amortizan mucho antes de que termine su vida útil (entre 8.000 y 10.000 horas). Es uno de los cambios más sencillos que puedes hacer.

4. Pon cortinas y alfombras

Tanto el frío como el calor se transmiten a través de las ventanas y suelos. Durante el invierno, utilizar cortinas y alfombras para eliminar los puntos fríos puede suponer un ahorro de hasta un 25% en la factura de la calefacción. No hace falta que compres una alfombra persa, varios estudios han demostrado que el espesor y la amortiguación inferior es más importante que el tipo de material.

Nuestras acciones podrían tener un gran impacto no sólo en nuestros bolsillos sino también en el medio ambiente

Cuando acaba el frío, puedes conseguir un importante ahorro en aire acondicionado y uso de ventiladores manteniendo la casa fresquita y protegida del sol echando cortinas y persianas durante el día y abriéndolas cuando caiga el sol.   

5. Desenchufa siempre que sea posible

Apaga todo aquello que consuma energía cuando no lo estés usando. No vas a desenchufar la nevera, está claro, pero sí puedes hacerlo con la pantalla del ordenador o la televisión cuando te vayas a dormir. En portátiles y otros dispositivos eléctricos, utiliza el modo suspensión y ellos solos se apagarán por completo cuando no los toques durante un rato.

6. Date duchas cortas

Sí, el chorro de agua caliente por la cabeza es relajante, pero no deberías tardar en ducharte más de 7 minutos. Dejarte llevar por las sensaciones agradables y tardar 20 minutos se puede traducir en cientos de euros al año, así que, si lo ves necesario para no tardar, empieza a cronometrar cuánto tardas. Si además tienes la posibilidad de contratar una facturación nocturna, es mejor que te duches por la noche y notarás cómo poco a poco baja el consumo de energía en tus recibos.

Si gozas la ducha cantándote un temazo, verás las facturas que te llegan. (iStock)
Si gozas la ducha cantándote un temazo, verás las facturas que te llegan. (iStock)

7. Apaga las luces

Procura hacer un recorrido por tu casa para asegurarte de que están apagadas todas las luces que no sean necesarias y, por supuesto, siempre que salgas de una habitación y se quede vacía, déjala a oscuras. La luz representa el 20% del gasto en energía de la mayoría de los hogares, por lo que esta pequeña acción se traducirá en un ahorro real en el transcurso de un año.

8. Lava con agua fría

Los detergentes modernos están formulados para quitar la suciedad y las manchas aceitosas de la ropa incluso en agua fría. Además, a estas temperaturas cuidarás mejor los tejidos y los colores de las prendas aguantarán más tiempo. ¡Todo ventajas!   

9. Baja el calentador de agua

A menudo, los fabricantes de calentadores establecen la temperatura media del agua en unos 60 grados centígrados, que es lo suficientemente caliente como para que te quemes, así como dañino para las tuberías. Bajando la temperatura a unos 40 grados y regulándola con agua fría para fregar o ducharte, notarás como ahorras energía y dinero.

10. No calientes ni enfríes la casa cuando esté vacía

A todos nos gusta llegar a casa y que esté a la temperatura ideal. Atwood recomienda programar el termostato para que empiece a enfriar o calentar la casa unos 20 minutos antes de que lleguemos. Dejar la calefacción encendida o el aire puesto durante horas si no vamos a estar es una de las formas más comunes de desperdiciar energía y malgastar una gran cantidad de dinero.

Alma, Corazón, Vida

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