Visitamos la localidad de San Pedro del Pinatar, en el Mar Menor. Más que una playa, lo que encontramos es un cementerio. Contamos por miles los peces, anguilas, cangrejos y crustáceos moribundos que agonizan en la orilla. Sin oxígeno, luchan por escapar de un mar muerto. La zona es una cuestión de supervivencia para los pescadores y los comerciantes porque aseguran que el turismo se va a resentir como nunca. A duras penas, varios operarios limpiaban la costa de animales muertos mientras un barco intentaba oxigenar el agua. Desde Murcia hablan de una situación catastrófica y piden medidas urgentes. La Fiscalía ya investiga las causas de un desastre ecológico sin precedentes.

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