La eterna caza de Moby Dick

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Pocas veces la literatura entrega un clásico como Moby Dick. La obra de Herman Melville vió la luz en 1851, y desde entonces su capacidad de fascinación sigue intacta.

Desde su famoso comienzo “Llamadme Ismael’, la novela hechiza al lector como el capitán del Pequod se siente fascinado por la gran ballena blanca a la que persigue sin descanso.

Ahab y Moby Dick, dos figuras magnéticas, poderosas, complementarias. Por un lado, el sombrío capitán mutilado, con el alma desgarrada por la sed de venganza, a quien no le importa empujar a sus hombres a una caza encarnizada, infatigable, obsesiva, aunque el precio a pagar sea el más alto; y por el otro, Moby Dick, ese cachalote espectral, escurridizo e invencible, un recipiente alegórico de todas las maldades en el que Ahab y el resto de marineros del Pequod vierten tantos miedos y odios.

La pasión por el clásico está más viva que nunca. En 2015 Ron Howard estrenará En el corazón del mar, adaptando la historia en la que se basó Melville para Moby Dick, y ahora la editorial Sexto Piso presenta una nueva edición que cuenta con una nueva traducción a cargo de Andrés Barba y cuyo texto viene acompañado de estas hermosas ilustraciones de Gabriel Pacheco.

Cultura
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