Un centenar de piezas que iban a servir para cubrir el Ágora de la Ciudad de las Ciencias de Valencia se quedarán abandonadas en un descampado.

Las lamas debían servir de cubierta móvil para el Ágora, pero el proyecto ha sido descartado definitivamente.

La vegetación cubre las lamas de acero abandonadas en un solar junto a la Ciudad de las Ciencias. 

Las piezas metálicas tienen más de un metro de altura y más de viente metros de largo.

Las lamas están repartidas a lo largo de un gran descampado al aire libre.

Las piezas se fabricaron en la acerera asturiana de Augescon, del extinto grupo Ros Casares.

Se quedaron apartadas porque Santiago Calatrava detectó desviaciones de algunos centímetros en algunas en su construcción y mandó reconstruirlas. La empresa subcontratista no aceptó esas quejas. Para cuando hubo acuerdo ya no había dinero para acabar el proyecto.

Las piezas debían engancharse a la cúpula y poder abatirse para hacer un cierre móvil.

Están desperdigadas al lado de un centro público de investigación en biomedicina (el Príncipe Felipe) que tuvo que hacer un fuerte ajuste de personal y proyectos por falta de presupuesto en 2011, el mismo año que se abandonaron las piezas.

El descampado que acoge las lamas de acero no es visible al público que se acerca a visitar la Ciudad de las Ciencias. Es un solar no vigilado ubicado en el patio trasero del gran proyecto arquitectónico, en el tramo final del cauce del río Turia de Valencia con zonas todavía sin urbanizar.

El remate del Ágora costará 4,6 millones, frente a los 20 millones que suponía acabar el proyecto original de Calatrava. Cuando esté terminado comenzarán las obras para ubicar un CaixaForum, con una inversión estimada de otros 18 millones de euros.

La cubierta era móvil. Las piezas de acero se abrían y cerraban mediante un costoso mecanismo accionador.

Santiago Calatrava rescató el proyecto de cubierta con aspas para la estación Oculus de la Zona Cero de Nueva York.

 

La última factura de Calatrava: 13 millones tirados en un solar de Valencia

Más de un centenar de lamas de acero permanecen abandonadas desde 2011 en un solar junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Son las piezas de la cubierta móvil del edificio Ágora, cuyo cierre original ha sido descartado por su elevado coste y se ha modificado por un sellado menos complejo de instalar con el objetivo de desatascar el final de obra y ceder el espacio para un CaixaForum. El coste de su fabricación y su abandono ha sido cifrado en 13 millones por la Sindicatura de Cuentas valenciana. A esta cantidad habría que sumar los casi dos millones que cuesta sacarlas de donde están, algo que, de momento, la Generalitat no tiene en mente. Los honorarios por completar el edificio (que rondarán los 550.000 euros) y estas piezas sin destino engrosan la última factura del arquitecto Santiago Calatrava con su ciudad.

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