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La academia tecnológica que respira talento femenino

Romina Vallés

AllWomen.tech ofrece formación en el sector TIC a alumnas que aspiran a ascender en su trabajo o dar un giro profesional de 180 grados

E

ntre los datos de la brecha laboral que existe entre hombres y mujeres, hay un sector clave, las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), donde esas diferencias se convierten en abismos. Según el estudio 'Mujeres en la Economía Digital en España 2018', las mujeres con estudios tecnológicos representan solo un 14,6% en nuestro país.

Laura Fernández fue consciente de esas cifras sin haber leído el estudio cuando regresó a Barcelona tras recorrer medio mundo haciendo documentales y cine. Se puso a buscar trabajo de lo suyo (comunicación audiovisual) pero no encontraba nada. Acabó trabajando en un ‘coworking’, donde tuvo una idea. "Allí se hablaba constantemente de emprendimiento, tecnología y educación, había muchísimas oportunidades laborales, pero todo era en género masculino".

Y así fue como hace año y medio Laura, con treinta y pocos, decidió fundar AllWomen.tech, un centro de formación de nuevas tecnologías junto a Cecilia Tham, fundadora del ‘coworking’ en el que se le encendió la bombilla. Educación no reglada de eficiencia. Hasta ahí, la idea no era nueva. El factor diferencial de AllWomen era ofrecer cursos sobre tecnologías emergentes (un sector cuyos salarios son más de un 20% superiores a los del resto de sectores, según el INE), para mujeres. Todas las profesoras (matemáticas, físicas o ingenieras) también serían mujeres. La idea es que las alumnas tengan referencias femeninas, se vean reflejadas, y se inspiren para adentrarse en el mundo tecnológico.

Los tres ejes fundamentales de la formación de AllWomen son Data (análisis y gestión de datos), ‘user experience’ (especialista en la experiencia completa de una persona al usar un producto, sistema o servicio) y ‘product management’ (responsable de la estrategia, planificación, ejecución y lanzamiento de un producto). Desde el inicio del proyecto, las clases son eminentemente prácticas; los grupos, reducidos, de máximo de 10-15 alumnas. Hay cursos de ocho horas al día, pero también los hay adaptados a las necesidades de cada alumna, "por ejemplo, si tiene hijos y trabaja, le irá bien hacer uno que sea solo por las tardes".

Antes de la pandemia, el balance que hacía Laura de su arranque era muy positivo: "Si bien los inicios no fueron fáciles y tuvimos una fase para pedir financiación, equivocarnos en algunas cosas y solucionarlas, año y medio después de haber comenzado ya teníamos más alumnas en un trimestre que en todo el primer año y un retorno muy favorable." De hecho, ya iban a abrir su centro de Madrid cuando llegó el coronavirus. Tuvieron que apostar por la formación ‘online’, algo que no estaba en su mente en ese momento.

"Fue la única opción de un día para el otro. Tuvimos que ponernos las pilas, hacer una sesión informativa y formativa previa para alumnas y profesoras; ir pidiéndoles su opinión diaria para mejorar en aquello que pudiéramos... Y lo logramos, incluso con ese curso que tenemos que es de ocho horas al día".

AllWomen se centra en ciencia de datos, ‘user experience’ y gestión de productos digitales

Lo que han hecho ha sido controlarlo todo “al milímetro” para que las alumnas no tengan tiempos muertos y aprovechen cada instante. Combinan las rondas de preguntas grupales con las privadas alumna-profesora. También hacen una reflexión colectiva al final de cada semana sobre qué se ha aprendido, qué se ha encallado… “El otro día, tras una semana de ánimos algo bajos, una profesora quiso motivar a la clase invitando a una exalumna a explicar su experiencia, lo cual fue una inyección de energía brutal para todas", explica. Y ya están pensando en una quedada virtual para proponer algunos juegos mientras las alumnas se conocen.

La novedad de la formación ‘online’ es que, si antes los cursos, se impartían presencialmente en Barcelona, ahora han abierto las puertas a Europa: "Hemos pasado de hacer cursos locales a tener alumnas de AllWomen en Madrid, Lisboa, Berlín, Londres o París que van a empezar este verano los intensivos. Algo que también hemos potenciado con la nueva situación: cursos de cinco semanas en lugar de tres meses". Los griegos siempre nos dijeron que ‘crisis’ significaba cambio y oportunidad.

“El requisito indispensable es la motivación y ganas de trabajar duro”

¿Quién puede cursar estos estudios? "Cualquier mujer, venga de un perfil técnico o no; ya quiera conseguir más aptitudes para su actual trabajo o bien aspire a dar un giro de 180 grados a su carrera. El requisito indispensable es la motivación y ganas de trabajar duro. Aunque haya una parte de programación y matemáticas y eso pueda infundir respeto, lo importante son las ganas".

Y para muestra un botón. Algunas alumnas que han pasado por sus clases y que no tenían perfiles técnicos han acabado presentado "proyectazo final increíble" y están actualmente trabajando. Además de formar, AllWomen hace de puente entre alumnas y empresas. "Una de nuestras exalumnas, Gemma, estaba coordinando un ‘scape room’ y ahora trabaja en una ‘startup’ de detección de propiedad intelectual, en gestión de producto. Inés venía del sector negocios, hizo el curso de ‘data science’, acabó hace apenas unas semanas y ya está trabajando de ingeniera digital”.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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