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Un ‘Wallapop’ solidario para repartir material frente al Covid-19

Jacobo Menéndez

Cooperavirus pone en contacto a centros sanitarios que necesitan material, ayuda logística o tecnológica con empresas y voluntarios capaces de suplir esa demanda

P

ara José Rodríguez Gago, estudiante de medicina en de la Universidad de Santiago de Compostela, era impensable quedarse de brazos cruzados mientras su país se enfrenta a una de las peores crisis sanitarias de su historia reciente.

Un grupo de más de 30 emprendedores que coincidieron en el programa de emprendimiento universitario Explorer, impulsado por Banco Santander, —entre los que se encuentra José Rodríguez— ha puesto en marcha Cooperavirus. Esta plataforma B2B (‘business’ to ‘business’, negocio a negocio) ‘online’ sin ánimo de lucro sirve para conectar centros sanitarios que necesitan material, ayuda logística o tecnológica con empresas y voluntarios capaces de suplir esa demanda. “Hicimos un análisis y nos dimos cuenta de que uno de los principales problemas era que había muchas industrias que estaban intentando adaptar su producción pero no conocían las necesidades reales que había en los centros sanitarios. Existía un problema logístico que impedía que la ayuda fuese efectiva”, afirma Rodríguez.

Por el momento, gracias a la intermediación de Cooperavirus, se han repartido más de 50.000 unidades de material médico. Por ejemplo, una empresa de embalaje asturiana ha modificado su producción para fabricar batas de polipropileno y, tras ponerse en contacto con esta plataforma, 250 de ellas han llegado a una residencia de mayores de Gijón. También la fábrica de Lacasitos, Chocolates La Casa y Cafento, que han podido enviar sus 100 batas impermeables al Hospital de Sierrallana (Cantabria) tras consultar la web puesta en marcha por estos jóvenes.

“Tiene un funcionamiento similar al de un portal de segunda mano, nosotros ponemos en contacto a las dos partes y entre ellos gestionan los envíos. Hemos facilitado donaciones de equipos de protección individual, pero lo que los centros sanitarios necesitan realmente son proveedores que puedan fabricar el material. Las donaciones ocasionales no eran una solución si la crisis iba a durar meses”, señala.

La web muestra en un mismo lugar peticiones de profesionales sanitarios que pueden realizar sus demandas en tiempo real, una vez acreditado su perfil, y entidades o fabricantes que muestran qué pueden ofrecer, por ejemplo, con sus impresoras 3D en relación a materiales de protección. También buscan información oficial en chino sobre especificaciones técnicas de productos homologados como manuales o necesidades adicionales del personal sanitario. Esta información la han puesto a disposición de las autoridades sanitarias para ayudar en los procesos de compra de material.

“Tiene un funcionamiento similar al de un portal de segunda mano, nosotros ponemos en contacto a las dos partes y entre ellos gestionan los envíos”

Conocer el ecosistema empresarial les ha ayudado a conseguir contactos y tener una visión más global del problema. Y es que a sus 25 años José compagina sus estudios con su cargo de CEO en BactiDec, la ‘startup’ que fundó junto a su compañero de universidad Carlos de Frías para desarrollar una tecnología médica que permite cuantificar bacterias en tiempo real para prevenir y anticiparse a las infecciones posoperatorias. Una iniciativa que recibió el premio a mejor proyecto del 2019 del programa Explorer, de Banco Santander, que se enmarca en la iniciativa global Santander X para proporcionar formación y capacitación a emprendedores universitarios con ideas de alto impacto y les conecta con tres tipos de recursos: talento, clientes potenciales y financiación.

La idea surgió durante sus prácticas en un hospital, tras presenciar una operación en la que, aparentemente, “todo salió perfecto”. A pesar del buen hacer de los cirujanos la paciente sufrió una infección posoperatoria y falleció días más tarde. Las técnicas que se usan para evitar una infección posquirúrgica son “básicamente mantener buenas medidas de asepsia y limpiar bien la herida al acabar. Pero lo haces a ciegas, siguiendo protocolos que se basan en probabilidades. Hasta ahora no había una forma de ver las bacterias en directo y BactiDec te permite analizar si hay un repunte y anticiparte”, explica. Su tecnología permite a cirujanos y personal de enfermería, mediante una muestra de la herida quirúrgica, conocer el número de bacterias en tiempo real antes de cerrar la herida, adelantando, así, la toma de decisiones de cara a establecer un correcto tratamiento antibiótico.

Diferentes inversores y marcas comerciales han contactado con la ‘startup’, interesados en su producto, pero el CEO de BactiDec mantiene los pies en el suelo. “Todavía sigo estudiando y, aunque la vertiente empresarial me proporciona una visión muy interesante, mi intención es ejercer y no perder el contacto con los pacientes”. Este emprendedor confiesa que le “apasiona la inmunología” y ya ha empezado a interesarse por “los nuevos tratamiento inmunológicos contra el cáncer”.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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