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Puntos de recarga para coches que controlan los picos de tensión

Jaume Esteve

La tecnología de LugEnergy permite asegurar la instalación en caso de que sucedan algún tipo de imprevistos

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oco sospechaba Luis Cejalbo cuando se compró una moto eléctrica que su futuro profesional iba a estar ligado a la movilidad sostenible. “Empecé a buscar opciones para instalar un punto de carga en casa. Había muy pocas y las existentes eran muy caras”, recuerda. Así fue como, sentado junto a otros dos compañeros, puso una idea sobre la mesa: ¿y si se dedicaban a la instalación de puntos de carga eléctricos por todo el país? Ese fue el germen de LugEnergy, una compañía valenciana encargada de que en tu aparcamiento puedas recargar el coche eléctrico mientras duermes.

Aunque la ocasión parezca que ni pintada, dado el contexto actual, es importante reseñar que Cejalbo y sus compañeros se hicieron esa pregunta a finales de 2012. “En plena crisis”, bromea al recordarlo. El primer mes no hubo ningún pedido, el segundo mes tampoco y no fue hasta el tercero cuando completaron la primera instalación. A partir de entonces su empresa ha “doblado” su volumen de negocio año tras año, hasta llegar a una facturación de 1,3 millones de euros en 2018.

LugEnergy se ha especializado en una tarea que todavía hoy es desconocida para el común de los mortales pero que se va a convertir en cotidiana a medida que avancen los años. La instalación de puntos de recarga en aparcamientos de bloques de pisos se va a popularizar a medida que los coches eléctricos vayan ganando terreno en la sociedad. El anteproyecto de Ley de Cambio Climático aprobado el pasado mes de febrero pone 2040 como fecha límite para que finalicen las ventas de vehículos diésel y de gasolina en una medida que pretende aumentar la movilidad eléctrica.

Esos puntos de recarga pueden estar vinculados al contador de la luz del conductor, si la plaza de aparcamiento se encuentra en el mismo edificio, o se tienen que gestionar como una nueva alta si están situados en otro espacio físico. Y como Cejalbo recuerda, la normativa actual no requiere de ninguna aprobación por la comunidad de vecinos sino que basta “con enviar una comunicación” para indicar que se va a proceder a la instalación.

Con una tarifa especial y recargando el coche por la noche se podría llenar la batería “por 50 céntimos”

Los puntos de recarga montados por LugEnergy cuentan con una tecnología que les permite asegurar la instalación en caso de que sucedan todo tipo de imprevistos. Por un lado, los más habituales y relacionados con una sobrecarga de la red eléctrica. Se regulan de manera que el vehículo y el punto de carga son totalmente conscientes del uso de la red que se está haciendo en el hogar. Gracias a “un diferencial especial”, que permite controlar “las dispersiones en la red que provocan algunos coches al cargar y que a veces hacen que salte la luz”, tienen esta situación bajo control.

Además, los puntos de carga también tienen una protección especial para evitar que un pico de tensión producido, por ejemplo, por un rayo, pueda dañar partes sensibles del vehículo “cuya reparación asciende a 3.000 o 4.000 euros”. Con el uso de protecciones para sobretensiones transitorias y permanentes se evita una situación desagradable que, si no se ha instalado con anterioridad, recuerda Cejalbo, “no está cubierta por el seguro”.

Cien kilómetros por poco más de un euro

Además de las ventajas medioambientales que supone conducir un vehículo eléctrico respecto a uno de combustión, como son la ausencia de emisiones de gases contaminantes responsables del calentamiento global, también existe otro factor esencial para explicar la creciente popularidad del vehículo eléctrico: el ahorro.

Aunque un coche eléctrico necesita una infraestructura previa en casa —“el precio aproximado de un punto de recarga son unos 1.200 euros”, aclara Cejalbo—, esa inversión inicial se ve compensada por el ahorro sistemático que se produce a la hora de recargar las baterías, equivalentes al depósito de combustible. “El consumo se mide contando los kWh consumidos a los 100 kilómetros, como sucede en un coche diésel o gasolina. En un coche eléctrico se está en torno a los 14 o 15 kWh. Con una tarifa normal de electricidad serían, aproximadamente, 1,50 euros por cada 100 km”, ilustra Cejalbo. El responsable de LugEnergy señala que con una tarifa especial y recargando el coche por la noche se podría llenar la batería “por 50 céntimos”. Una diferencia “notable”, respecto “a los siete u ocho euros que cuesta ahora hacer cien kilómetros con un coche de gasolina”.

Con una demanda en aumento, que se prevé que crezca todavía más en los próximos años ante el cerco al que se va a someter al coche de combustión, LugEnergy ya opera en España, Portugal y se prepara “para entrar en Francia” con el objetivo de alimentar a los coches eléctricos que ayudarán a limpiar el aire de las grandes ciudades en las próximas décadas. LugEnergy es una de las pymes impulsadas por Banco Santander, que el año pasado concedió casi 50.000 millones de euros de financiación a pymes en toda España.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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