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Hologramas españoles que cambiarán la industria de los videojuegos

Jaume Esteve

Volograms captura la apariencia y la forma de una persona, pero también su esqueleto, para utilizarlo en animaciones 3D

E

l valle inquietante (expresión popularizada en inglés como ‘the uncanny valley’) es un término que se ha acuñado en los últimos años tanto en cine como en videojuegos para describir la sensación que sufre el jugador o espectador al presenciar un personaje recreado de manera digital y que todavía se puede distinguir de la realidad. A esa sensación de rechazo que provoca estar ante un personaje ‘de pega’ se refiere esa expresión del ‘valle inquietante’, un problema con el que quiere terminar un joven español, afincado en Dublín, y cuya ‘startup’ lleva poco más de año y medio en marcha.

Rafael Pagés fundó Volograms en la capital irlandesa el pasado año con una idea entre ceja y ceja: “Grabamos a personas desde distintos puntos de vista con cámaras, cogemos esos vídeos, los ponemos en nuestros algoritmos de reconstrucción 3D y creamos hologramas volumétricos que son perfectos para utilizar en videojuegos, en cine y, sobre todo, en aplicaciones de realidad virtual y realidad aumentada”.

Esos hologramas volumétricos a los que se refiere Pagés son “una extensión de lo que sería un vídeo convencional al 3D de verdad”. O dicho en otras palabras, figuras que, vistas a través del móvil, de unas gafas de realidad virtual o en una película actuarían como personajes de carne y hueso porque sus modelos son, en definitiva, personas de carne y hueso.

“No se necesita a un animador ni que un artista lo edite. Ofrecemos la capacidad de grabar a personas de verdad —a un actor actuando— y al estar en vídeo, el resultado es mucho más realista que cuando tienes un avatar o un personaje en 3D”, explica Pagés. Y aunque el cine o los videojuegos parecen las áreas idóneas para este tipo de tecnología, el fundador de Volograms explica que han surgido nuevas aplicaciones con las que no contaban como “aplicaciones inmersivas, de educación, de marketing o culturales”.

Una de ellas se utiliza en un castillo en Irlanda para dar vida a un noble al que, en su día, se acusó de traer mala suerte a la región después de muerto. Un actor dio vida a Sir Frederick Hamilton, noble escocés que construyó el castillo, y al que se puede ver mientras se pasea por el castillo ya sea desde un móvil o desde una tableta. Para Pagés, esta experiencia es mucho más rica que los tradicionales paneles con texto escrito en los que no hay interacción alguna entre el visitante y el espacio en el que se encuentra.

En un castillo de Irlanda uno de sus hologramas acompaña a los visitantes con explicaciones históricas, bien sea desde el móvil o a través de una tableta

Pero Volograms aspira a convertirse en un referente en ámbitos como el cine o los videojuegos. Pagés tiene especial esperanza en esta segunda área ya que las bondades de su tecnología ahorraría trabajo a los animadores ya que elimina todo el proceso de ‘motion capture’ que se tiene que realizar al tratar de trasladar a un juego los movimientos de un actor.

“Además de capturar o grabar la apariencia y la forma de una persona, lo que es el volumen, también somos capaces de capturar el esqueleto y utilizarlo para animaciones 3D en videojuegos. Tradicionalmente, se hace con un traje con un montón de bolitas que son unos marcadores y unas cámaras especiales pero con nuestra tecnología lo puedes hacer con vídeo y cámaras tradicionales sin necesidad de tener que ir a un estudio especifico”, resume. Un proceso que, en definitiva, está pensado también para librar de carga a los animadores que “necesitan muchas horas para obtener un resultado realista”.

“Los expertos dicen que en el futuro sustituirá al teléfono móvil. ¿Significa esto que todavía es demasiado pronto? Yo creo que no”

Pagés sabía desde hacía tiempo que la realidad aumentada iba a tener un nicho en el futuro. ¿Su problema? Que su primera aventura aterrizó demasiado pronto en un mercado que ni siquiera se había comenzado a expandir. Qonnect fue su primera aventura empresarial, una tecnología con la que pretendía crear vídeo en 3D, sin necesidad de pantallas adaptadas por ello, para utilizarlo en aplicaciones como Skype. Esa idea le valió el primer premio del programa Explorer en 2012 -impulsado por Banco Santander-, que le permitió descubrir cómo se trabajaba en Silicon Valley y le abrió las puertas del ecosistema emprendedor aunque la aventura no llegara a buen puerto.

Ahora, con siete años más y una mochila llena de experiencia a sus espaldas, Pagés cree haber dado con la tecla y, especialmente, cree que el mercado está mucho más maduro para acoger ideas como Volograms: “Los expertos dicen que en el futuro sustituirá al teléfono móvil. ¿Significa esto que todavía es demasiado pronto? Yo creo que no, que ahora mismo hay muchas aplicaciones que se pueden beneficiar de utilizar modelos realistas y que todavía hay mucho que explorar antes de que esto se convierta en algo completamente ‘mainstream’”.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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