Hacia un futuro mejorPowered by

Productos biodegradables que financian proyectos de reforestación

Tomás Muñoz M.

Dos jóvenes fabrican botellas, cepillos de dientes y pajitas con estos materiales y utilizan los beneficios para plantar árboles y recoger desechos

S

i antaño la comunidad científica, las organizaciones ecologistas y la sociedad en general centraron su atención en problemáticas como la gestión de residuos nucleares, la deforestación masiva o el agujero de la capa de ozono, actualmente la cuestión medioambiental se concentra —con permiso del cambio climático— en reducir la presencia del plástico en el entorno. En este sentido, la población reflexiona cada vez más acerca de la necesidad de reducir el uso de este tipo de material, ya que no se destruye con facilidad, tampoco permite un reciclaje sencillo, afecta gravemente a la vida en el océano y puede suponer un grave problema para la salud humana por los microplásticos.

A pesar de esa creciente concienciación, queda mucho por hacer. Por esta razón, e impactados tras comprobar in situ la realidad del plástico en los mares del sudeste asiático, Sara Cobos y Fernando Cervigón decidieron movilizarse y fundar la ONG Trees4Humanity y la iniciativa Todarus, a través de la que obtienen financiación para sus proyectos mediante la venta de productos biodegradables. “En Indonesia vimos cómo zonas con un altísimo valor ecológico eran sepultadas con desperdicios plásticos en cada marea”. Fernando recuerda aquello con una profunda tristeza, a pesar de que su trabajo le había llevado anteriormente a colaborar en proyectos tan sensibles como la preservación del orangután o la recuperación de espacios afectados por las plantaciones de aceite de palma.

Tras permanecer algunos meses en la zona, Fernando llegó a entender con total claridad cuál debía ser el camino a seguir: “La cuestión del plástico tenía que ser atacada de raíz para lograr una solución de largo recorrido y no un simple parche”. De este modo, explica que el problema consta de dos partes claramente diferenciadas: “Por un lado tenemos el plástico producido desde que comenzó a existir este material en la década de 1950 y del que todavía existe más del 90% y, por otra parte, se encuentra la producción futura, ya que todavía no se ha dejado de usar y fabricar”. Aunque para el joven cooperante este último es el origen de la cuestión, admite que la inmensa cantidad de plástico existente tiene un impacto colosal, “especialmente por el proceso de microparticulación y su penetración en la cadena alimenticia”, aclara.

Ante este escenario, la aportación de Todarus resulta determinante para terminar con el plástico. De hecho, su actuación es doble, ya que ofrecen componentes alternativos para acelerar el fin de su producción, a la par que los beneficios obtenidos se destinan a proyectos de preservación y concienciación medioambiental. Para ello, venden productos biodegradables a través de su página web y “con los beneficios obtenidos se realizan campañas de recogida de desechos en el océano y se plantan árboles en zonas afectadas por la deforestación”, puntualiza Fernando. Posteriormente, los compradores de los productos de Todarus reciben una foto para que puedan hacer un seguimiento actualizado del desarrollo de los proyectos.

“En Indonesia vimos cómo zonas con un altísimo valor ecológico eran sepultadas con desperdicios plásticos”

Conscientes de la enorme dificultad que supone intentar vivir sin plástico en la sociedad actual, y con la mirada puesta en el necesario cambio de hábitos de consumo, Fernando y Sara apostaron por la venta de algunos de los productos que más presencia tienen como desecho en los mares del mundo: botellas, cepillos de dientes y pajitas. “En nuestro caso, todos ellos están fabricados con bioplásticos —especifica Fernando—, que son elementos degradables de forma natural procedentes del almidón de yuca o de la cáscara de café, y cuyos beneficios se destinan íntegramente a nuestros proyectos en el Amazonas, Borneo, Galicia y el Alto Tajo”.

Sin embargo, la idea de los fundadores de Trees4Humanity y Todarus es ampliar paulatinamente la oferta de productos para que la población cuente con más alternativas al plástico. “Actualmente estamos terminando el desarrollo de nuevos productos y muy pronto estarán disponibles para todo aquel que quiera colaborar”. Fernando adelanta que se trata de dos elementos tan útiles como cercanos a cualquiera de nosotros: carcasas para el teléfono y cápsulas de café. Sobre estas últimas y su actual impacto medioambiental, aporta un dato desolador: “Diariamente se consumen de media entre 500 y 700 millones de cápsulas de café en el mundo”. Además, matiza que “están fabricadas con una aleación de aluminio y de plástico que no es biodegradable”.

“Vivimos en una especie de burbuja irreal, en una sociedad muy cómoda, hecha a nuestro antojo, que nos impide ver el verdadero problema”

Fernando reconoce que, precisamente, uno de sus principales caballos de batalla es la concienciación social, “sobre todo respecto al impacto de los hábitos de consumo”. “En la actualidad —añade—, vivimos en una especie de burbuja irreal, en una sociedad muy cómoda, hecha a nuestro antojo, que nos impide ver el verdadero problema y su magnitud”. Una de sus preocupaciones fundamentales es el desconocimiento que existe acerca del estado del planeta y el agotamiento de los recursos naturales. “Debemos continuar luchando y trabajando porque, aunque a priori suene muy exagerado, las futuras generaciones solo conocerán especies tan familiares para nosotros como los corales y los osos polares a través de las fotografías”.

Cada año se producen alrededor de 300 millones de toneladas de plástico en el mundo según las Naciones Unidas, lo que supone unos 40 kilos por persona. De esta ingente cantidad, cerca de ocho millones terminan en el mar, según denuncia WWF, donde acaban troceándose —debido principalmente a la erosión— hasta convertirse en diminutas partículas. Este material es responsable de la muerte de un millón de aves marinas y más de 100.000 mamíferos marinos y tortugas cada año.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

Artículos relacionados

Hacia un futuro mejor