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Pictogramas para niños con autismo que transforman colegios

Tomás Muñoz M.

Los cuentos que un día nacieron para facilitar el aprendizaje a un niño con autismo han acabado convirtiéndose en una herramienta para cualquier alumno

N

o todo el mundo aprende de la misma forma. Esto es algo cada vez más asumido por la comunidad científica, los educadores y los padres. Sin embargo, los estudios destacan que el 90% de la información que procesa el cerebro es visual y que esta es interpretada hasta 60.000 veces más rápido que la recibida a través de un texto. De hecho, es la ruta preferente de aprendizaje para el 65% de la población. Entonces, ¿por qué no focalizar los esfuerzos docentes en potenciar lo que entra por los ojos?

Aprendices Visuales nació de la mano de Miriam Reyes y su socia Amélie Mariage con el objetivo inicial de facilitar el aprendizaje a los niños y niñas diagnosticados con autismo, pero sus cuentos interactivos pronto se revelaron como una herramienta útil para cualquier tipo de alumno. Miriam explica que son “como las rampas de entrada de los edificios; se construyen originalmente para facilitar el acceso a las personas con movilidad reducida, pero al final cualquiera se beneficia de su instalación”.

Este desafío social comenzó con la elaboración de un único cuento concebido para que el pequeño primo de Miriam —diagnosticado con autismo— pudiera aprender diferentes habilidades a través de pictogramas. Hoy, la asociación ha publicado más de 20 títulos entre cuentos interactivos (algunos también en formato impreso) y aplicaciones, traducidos a cinco idiomas y con un alcance de más de un millón de niños en todo el mundo. Su descarga es gratuita y están agrupados en dos colecciones, una de ellas “dirigida a niños y niñas en un momento evolutivo inicial, enfocado al desarrollo de su autonomía, emociones y situaciones sociales”, mientras que la otra “busca el entretenimiento y la iniciación en la lectura”, apunta Miriam.

Recientemente, la iniciativa se ha extendido a otros ámbitos de la educación. Con la puesta en marcha del programa Escuelas Visuales, Miriam y Amélie han comenzado a trabajar en la transformación de algunos centros educativos, implantando diferentes herramientas visuales en el día a día de las aulas. Por ejemplo, una de las medidas aplicadas es la utilización de horarios visuales, “donde los niños pueden ver una serie de pictogramas que les indica a qué ahora se desarrollará la asamblea, cuándo harán una ficha o en qué momento saldrán al patio”. Miriam subraya que “se trata generalmente de estudiantes prelectores” y con el uso de esta información visual “se sienten más seguros, regulan mejor sus emociones y están más tranquilos, ya que comprenden mejor cómo se organiza el tiempo en una jornada escolar”.

Los horarios visuales permiten a los niños regular sus emociones y entender cómo se organiza el día

El programa arrancó el año pasado con una convocatoria en la que se seleccionaron diez colegios públicos de toda España. “Valoramos muy positivamente la motivación que demostrara cada centro —apunta Miriam—, pero también era importante contar con el apoyo de todo el claustro de profesores, así como de la dirección y los padres de los alumnos”. Aunque el propio programa incluye formación al profesorado y entrenamiento visual, entre los factores determinantes para elegir a estos colegios pioneros también se tuvo en cuenta el punto de partida, “porque la puesta en marcha no se queda únicamente en la teoría, sino que se traduce en una adaptación diaria de todo el centro”. Miriam pone como ejemplo la señalización de los espacios comunes: “Es bueno para los niños y niñas con autismo que todas las indicaciones se realicen con pictogramas, pero también para los alumnos con otras dificultades, así como para alguien nuevo en el colegio, para los padres y visitantes o incluso para cualquier persona que no conozca el idioma”.

Estas “rampas de accesibilidad cognitiva”, como las denomina la fundadora de Aprendices Visuales, también mejoran la evaluación de los chicos y chicas. “Hemos descubierto que muchos alumnos suspendían porque les costaba explicar sus conocimientos por escrito en un examen tradicional, mientras que sí son capaces de demostrar lo que saben a través de un mapa conceptual visual”.

Una isla al sur de Chile ha empezado a implementar este programa en su centro escolar

Son muchos los síntomas de que la sociedad está cambiando y cada vez es más consciente de la necesidad de atender a la diversidad. En los últimos años, Aprendices Visuales ha recibido numerosos reconocimientos por su labor social. En 2012, ganaron los IV Premios Jóvenes Emprendedores Sociales (JES) impulsados por la Universidad Europea de Madrid y Banco Santander a través de Santander Universidades.

Recientemente, Amélie Mariage ha sido designada como líder de Naciones Unidas por enfocar su actividad en la consecución del cuarto objetivo de la ONU y “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Miriam Reyes reconoce que cada uno de los galardones y premios recibidos “son nuevos impulsos para alcanzar el objetivo de diseñar un mundo mejor para los niños y niñas”.

El siguiente reto que afrontará el proyecto de Miriam y Amélie es llegar a todo el mundo a través de la digitalización del programa Escuelas Visuales. Todo indica que van por buen camino. “Hace unas semanas nos escribieron desde una pequeña isla perdida al sur de Chile para agradecernos nuestra labor, ya que estaban implementando el programa en un centro escolar”. Para Miriam, “ese es el mayor reconocimiento que nos pueden hacer”. No obstante, es consciente de que sin la ayuda de sus colaboradores y socios, Aprendices Visuales no podría continuar con su labor: “Recibimos apoyo de todos nuestros socios y de las donaciones que aportan, pero también de todo aquel que se descarga nuestros cuentos, los comparte y los hace llegar al mayor número de personas”.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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