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La iniciativa que quiere reducir la pobreza energética

Sandra Carbajo

Socaire, entidad especializada en auditoría energética e intervención social, pretende transitar hacia una nueva cultura energética que sea eficiente, sostenible y accesible

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ás de cinco millones de españoles, un 11% de la población total, se declaran incapaces de calentar su vivienda durante los meses de frío. Una cifra que durante los dos últimos años ha aumentado un 22%, situando a nuestro país un punto por encima de la media europea. Así lo refleja el último informe de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), que desde 2012 elabora estudios sobre la incidencia de la pobreza energética en nuestro país.

“La pobreza energética tradicionalmente se ha definido como la consecuencia de no tener recursos energéticos suficientes para satisfacer unas necesidades básicas de confort y salubridad en una vivienda”, explica Belén Sánchez, cofundadora de Socaire, entidad especializada en la auditoría energética y la intervención social en casos de pobreza energética. Esta pobreza está provocada principalmente por tres factores: una baja calidad edificatoria, unos ingresos bajos y un precio elevado de la energía, que en España son notables. Somos el quinto país europeo con los precios más elevados y en cambio, el 13º en lo que se refiere a salarios. Además, la calidad deficiente de los edificios, en cuanto aislamiento y eficiencia energética, es una característica generalizada en las construcciones anteriores a 2006. A esta ecuación, Socaire añade una cuarta incógnita: el desconocimiento energético o la falta de alfabetización energética.

Socaire es una iniciativa incubada en MARES, proyecto de emprendimiento colaborativo, con fondos de la Unión Europea y del Ayuntamiento de Madrid, que trabaja por una transición a una nueva cultura energética que sea más eficiente, más sostenible y, sobre todo, accesible para todas las personas. Desde octubre de 2017, sus cinco miembros, procedentes de diferentes ámbitos y rangos de edades, luchan por un mercado energético transparente, otorgando a la población una serie de herramientas que ayuden a combatir los factores que provocan la pobreza energética.

“Creemos que es muy importante que esa consciencia energética ayude, por lo menos, a paliar las otras tres, ya que las primeras no son abordables por un ciudadano de a pie. En cambio, el conocimiento y la educación en temas de energía sí está al alcance de todos”, afirma Belén Sánchez.

Entre sus propuestas, Socaire incluye el aislamiento de ventanas y puertas a través de burletes o faldones, temporizadores, radiadores que consuman las horas mínimas...

La iniciativa madrileña trabaja para conseguir dicha transformación, a través de tres líneas de actuación: intervención social, consultoría energética y formaciones.

La intervención social, su columna vertebral y pata más solidaria, se centra en revertir situaciones de pobreza energética, mediante el diseño y desarrollo de un plan integral cuyo objetivo es combatir esta problemática. Una metodología basada en la anticipación y prevención, que a través de un estudio detallado de la vivienda (calidad constructiva, equipos eléctricos, contratos de los suministros, etc.) y una propuesta de mejora en su uso, pretende enseñar las herramientas necesarias para acabar con la opacidad del mercado energético, impedir situaciones de vulnerabilidad, futuros impagos y cortes de suministros.

Entre esta propuestas, Socaire incluye el aislamiento de ventanas y puertas a través de burletes o faldones que eviten filtraciones, temporizadores para termos eléctricos y radiadores que consuman las horas mínimas y necesarias; o cortinas térmicas para ventanas con vidrio simple que ayuden a generar una barrera. Estos consejos permiten entender su funcionamiento, comprender las facturas y reconocer en qué aspectos se puede ahorrar.

En sus talleres tratan temas que van desde la introducción al mundo de la energía a cómo entender tu factura eléctrica

“Esta línea necesita una financiación porque evidentemente estamos trabajando con la población más vulnerable. Necesitamos un apoyo de esos ayuntamientos, organizaciones públicas y ONG que ya trabajan con población en situación vulnerable y que quieran aplicar esta metodología; creemos que pueden complementar a lo que ya se está haciendo”, reconoce Belén. La entidad ya colabora con organizaciones más grandes, innovando en sus metodologías e introduciendo elementos nuevos, como es el caso del proyecto con la Fundación Tomillo. Sin embargo, quiere emprender por sí misma.

Por otro lado, a través de la consultoría o auditoría energética ofrecen a comunidades de vecinos, comercio local y particulares la posibilidad de maximizar sus recursos energéticos. Desde la optimización de las facturas hasta servicios de arquitectura, Socaire ofrece una serie de mecanismos que ayuden a transitar hacia una nueva cultura energética y que les permite conseguir la financiación deseada.

Finalmente, su línea más demandada y clave para crear una nueva consciencia energética: la formativa. Mediante talleres en centros educativos y cívicos, Socaire trata temas que van “desde la introducción al mundo de la energía, a cómo entender tu factura eléctrica o cómo crear tus propios mecanismos ‘low cost’ y ‘low tech’ que te permitan fabricar, por ejemplo, tu calefacción casera o un refrigerador con materiales reciclados”, explica Belén.

La RAE define Socaire como “abrigo o defensa que ofrece algo en su lado opuesto a aquel de donde sopla el viento”, y esta es precisamente la vocación de esta joven y prometedora entidad.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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