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Ajedrez para mejorar los hábitos de estudio de niños con TDAH

Milagros Martín-Lunas

El psiquiatra Hilario Blasco dirige un proyecto científico pionero a nivel mundial en el que se explora el papel terapéutico del ajedrez en menores con este trastorno

E

l TDAH está de moda. Eso es lo que piensan muchos padres y madres cuando llega el primer diagnóstico. “Mi hijo no tiene nada, salvo que es un vago, no se preocupa por nada, no le interesa nada y no quiere estudiar”. Este acrónimo del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad descrito en 1902 por George Still es hoy, en el siglo XXI, sinónimo de polémica.

“El TDAH es un síndrome, un conjunto de trastornos que tiene en común algunos síntomas como la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención que van acompañados de otros como la falta de regulación emocional o una disfunción ejecutiva”, explica Hilario Blasco, psiquiatra del niño y adolescente en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid. “Cada niño es un mundo y manifiesta el TDAH de manera diferente”, añade.

El tratamiento de estos pacientes es multimodal, es decir, que incluye medicación pero también un trabajo de psicoeducación y psicoterapéutico. Es en este último donde el doctor Hilario Blasco ha querido mejorar los tratamientos existentes y ha comenzado a investigar cómo el ajedrez puede ofrecer grandes beneficios a los afectados por este trastorno.

“Todo fue fruto de la casualidad. En 2011 estaba oyendo RNE y Leoncho García repasaba la historia de un psicólogo extremeño, Juan Antonio Montero, que había creado un programa de uso de ajedrez terapéutico en ambiente carcelario”, explica Blasco. “Yo sabía que entre el 30% y el 50% de la población carcelaria tiene TDAH, la mayoría de ellos nunca diagnosticado, y se me encendió la bombilla. Busqué algún tipo de estudio sobre ajedrez y TDAH y vi que no había nada, así que decidí iniciar uno”.

El primer acercamiento fue un estudio sin control oficial. Escogieron a 44 niños con el trastorno para que se iniciaran en el juego y durante tres meses los pacientes acudieron dos veces por semana a recibir lecciones de ajedrez. Les mandaban ejercicios para hacer en casa y fomentaban la práctica regular.

“Nos llamó mucho la atención algo que no teníamos contemplado: los niños empezaron a mejorar en matemáticas”

“El impacto realmente fue muy positivo. Además de las mejorías clínicas, los padres nos decía que habían mejorado en el comportamiento. Chavales que nunca habían sido capaces de poder sentarse a estudiar generaban un hábito de estudio”, narra el doctor. “Además, nos llamó mucho la atención algo que no teníamos contemplado: empezaron a mejorar en matemáticas. Cierto es que el ajedrez está muy vinculado al aprendizaje de las matemáticas, pero es un efecto que nos llamó mucho la atención”, matiza Blasco.

Blasco está inmerso en el desarrollo de una aplicación informática basada en el ajedrez con un método específico que trabaje determinadas áreas, como el razonamiento y la memoria. “Queremos tener un prototipo para junio, el testable estaría en septiembre u octubre y lo que nos gustaría es hacer un ensayo clínico, puesto que es el mecanismo de investigación más sólido”, señala el doctor en psiquiatra del Hospital Puerta de Hierro. “En el estudio pretendemos comparar tres grupos diferentes: un primer grupo de TDAH con tratamientos estándar, un segundo grupo con tratamiento estándar y ajedrez clásico y un último grupo con tratamiento estándar y el prototipo. Queremos estudiar las diferencias entre el ajedrez clásico y el prototipo, para saber si hay diferencia y cual es más eficaz”, concluye.

Trastornos de aprendizaje y comportamiento

El 30% de los niños con TDAH tiene, además, un trastorno del aprendizaje lo que les convierte en bombas de relojería durante la etapa escolar. Suelen ser tachados de vagos y muchos de ellos son víctimas de bullying. La sintomatología que presentan puede confundirse con comportamientos de niños sanos con falta de límites. A ello se une que todavía hoy existen padres que defienden que el TDAH no existe y otros que aseguran que está ‘sobre diagnosticado’, echándole la culpa a las nuevas tecnologías. También están quienes lo aceptan pero están en contra de la medicación, que es anfetamínica.

“Decir que no existe o que está de moda es una opinión, un prejuicio. Lo que uno tiene que dar son datos objetivos. La realidad es que en los últimos 25 años solo se ha diagnosticado al 2% de la población infantil. Sabemos es que hay infradiagnóstico, un infratratamiento en los niños y adolescentes. Pero el drama es que hay un porcentaje muy elevado de adultos que tampoco están diagnosticados, ni son correctamente tratados”, explica Blasco. “Si un paciente tiene TDAH y le diagnostican ansiedad o depresión, las cosas nunca van a mejorar. Es como si vas a un endocrinólogo, tienes hipotiroidismo pero el doctor se equivoca y te diagnostica una diabetes. Ese paciente nunca va a conseguir está bien”, concluye.

El Confidencial, en colaboración con Banco Santander, tiene como principal objetivo dar a conocer los proyectos de personas que transforman la sociedad e impulsan el progreso.

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