El Confidencial

El Pabellón de España en la Expo Universal Bruselas 58 ganó el premio por delante del Atomium. Hoy languidece en la Casa de Campo ante la inacción de varias administraciones.

Casa de Campo, 10:30 de la mañana, exterior de uno de los muchos edificios descuidados del pulmón verde de Madrid. Un vigilante hace la ronda con un perro; se detiene frente a un muro de ladrillo cubierto de grafitis, apunta con un puntero láser y el can se lanza a ‘cazar’ el punto rojo sobre el muro.

-Disculpe, ¿este edificio es el Pabellón de los Hexágonos?

-No tengo ni idea... Lleva abandonado mucho tiempo...

Pabellón de los Hexágonos

He aquí un icono arquitectónico que vivió tiempos mejores: el Pabellón de España en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, de los arquitectos José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, que puso a España en el mapa arquitectónico mundial en pleno aislamiento cultural. El edificio, trasladado a la Casa de Campo en 1959, languidece desde hace varias décadas ante la inacción de varias administraciones municipales.

Al día siguiente de hablar con el vigilante de la Casa de Campo, volvemos para intentar fotografiar el pabellón. Opinión del fotógrafo tras merodear un rato por dentro: “Está para prenderle fuego”. Maleza selvática, cuencos de comida para gato, grietas, desperdicios y un único ser vivo como toda autoridad: un minino negro asilvestrado. En otras palabras: Este edificio es una ruina.

Maleza selvática, cuencos de comida para gato, grietas, desperdicios y un único ser vivo como toda autoridad: un minino negro

Desperdicios en el Pabellón de los Hexágonos

La suerte del Pabellón de los Hexágonos ha estado a punto de cambiar en varias ocasiones. 1991: se plantea mover el edificio a un solar en el Paseo Imperial. 2001: el concejal de Urbanismo -alcaldía de José María Álvarez del Manzano (PP)- anuncia un plan de rehabilitación y traslado al Campo de las Naciones. 2014: el consistorio promete convertir el Pabellón de los Hexágonos en la nueva jefatura de bomberos durante una visita de la alcaldesa -Ana Botella- a la Casa de Campo.

Pero por unos motivos o por otros, la maleza siguió creciendo descontrolada en su interior: Molezún y Corrales murieron (1993 y 2010) sin ver cuajar plan alguno que volviera a sacar brillo a su joyita. La gestión de los edificios municipales de la Casa de Campo depende de Madrid Destino. Desde la concejalía de Cultura del Ayuntamiento, de la que dependen tanto Madrid Destino como el área de Patrimonio Histórico, cuentan lo siguiente:

“En las próximas semanas se hará un diagnóstico sobre el estado del edificio. Luego se elaborará un estudio. La idea es recuperar el Pabellón de los Hexágonos”. El movimiento del Ayuntamiento llega tras pedir el PSOE -vía enmienda (aceptada) a los presupuestos- que se habilite una partida presupuestaria para rehabilitarlo. La tarea no parece sencilla visto el actual estado ruinoso del Pabellón.

Maleza en el Pabellón de los Hexágonos

El prestigio internacional del edificio topó con el clásico desinterés español hacia la protección del patrimonio histórico

En 1956, tres años antes de que el franquismo declarara el fin de la autarquía y el principio del desarrollismo, Molezún y Corrales se compraron un “dos caballos” de segunda mano para viajar a Bruselas. Su tarea era construir un edificio que fuera fácil de desmontar y trasladar tras la Exposición Universal, así que optaron por jugar con un número reducido de elementos en torno a una idea estética en común: las formas hexagonales.

El Pabellón de Corrales y Molezún ganó el primer premio en la Exposición Universal por delante de un futuro símbolo arquitectónico belga: el Atomium. Pero su prestigio internacional toparía con el clásico desinterés español hacia la protección del patrimonio histórico...

Cuencos de comida en el Pabellón de los Hexágonos
Pintadas en el Pabellón de los Hexágonos

“En las próximas semanas se hará un diagnóstico sobre el estado del edificio. Luego se elaborará un estudio. La idea es recuperar el Pabellón de los Hexágonos”

Una versión del Pabellón de los Hexágonos se reconstruyó en la Casa de Campo en 1959. Permaneció abierto hasta 1975. Desde entonces solo ha tenido usos esporádicos; por ejemplo, el de Escuela Taller de un programa de “construcción de exágonos [sic]” del INEM, como todavía anuncia un cartel oxidado en la puerta del edificio.

Al margen, claro, del uso dado por los grafiteros que se han aventurado verja arriba en los últimos años: “Más drogas, menos fascistas”, proclama uno de los muros del Pabellón de los hexágonos; pintada que, sin duda, hubiera generado gran controversia en la Exposición Universal de Bruselas (y en la España franquista) si hubiera sido una idea original de Molezún y Corrales.