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No son Iron Man, pero se parecen. Los exoesqueletos llegan a la construcción
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VÍA ÁGORA, PIONERA EN SU IMPLANTACIÓN

No son Iron Man, pero se parecen. Los exoesqueletos llegan a la construcción

Los denominados exoesqueletos entran por primera vez en una obra en España. Pero ¿qué son exactamente y para qué sirven?

Foto: Electricista de Vía Ágora, trabajando con un exoesqueleto.
Electricista de Vía Ágora, trabajando con un exoesqueleto.
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Llegaron primero a la industria militar, posteriormente a la del automóvil y, ahora, a la construcción. Los denominados exoesqueletos entran por primera vez en una obra residencial en España. Pero ¿qué son exactamente y para qué sirven?

Los exoesqueletos son dispositivos o armazones externos y portátiles que se adhieren a los hombros, brazos y piernas de los trabajadores y permiten que su trabajo, generalmente muy físico y con posturas que a la larga derivan en innumerables lesiones, sea lo menos lesivo posible.

Pues bien, estos dispositivos llegan por primera al sector de la construcción en España para ayudar a albañiles, electricistas, fontaneros, encofradores, yeseros... En definitiva, a cualquier trabajador del sector de la construcción cuyo cuerpo está expuesto a un enorme esfuerzo físico que acaba pasándoles factura.

Ayudarán a albañiles, electricistas, fontaneros, encofradores o yeseros en sus trabajos

Y es que pasar ocho o 10 horas diarias poniendo ladrillos, preparando toda la instalación eléctrica de un edificio de viviendas o instalando paredes de pladur puede acabar provocando lumbalgias, contracturas en los hombros, distensiones musculares y un largo etcétera de lesiones que, en muchos casos, provocan que buena parte de los trabajadores del sector de la construcción decidan reciclarse antes de la jubilación —lo que no siempre es sencillo—, mientras que quienes consiguen jubilarse, no siempre lo hacen en las mejores condiciones físicas posibles.

En enero de 2019, una empresa norteamericana de robótica llamada Sarcos Robotics anunció por todo lo alto el desarrollo de un exoesqueleto de cuerpo entero, bautizado Guardian XO, diseñado para trabajadores de la construcción civil y otras industrias pesadas. Este exoesqueleto robótico consiste en un sistema de apoyo para los brazos y las piernas capaz de levantar hasta 90 kilos sin que el operario se exponga a lesiones y con la sensación de estar cargando apenas cinco kilos. El dispositivo, como se puede apreciar en la imagen inferior, recuerda a los Transformers o a Robert Downey Jr. 'disfrazado' de Iron Man.

placeholder Guardian XO.
Guardian XO.

Los exoesqueletos que acaban de llegar al sector promotor en España no son tan complejos —al menos de momento—, pero asimismo facilitarán el día a día de muchos de los trabajadores que participan en la construcción de una vivienda, mejorando su calidad de vida tanto dentro como fuera del trabajo.

Los dispositivos que han irrumpido por primera vez en una obra en nuestro país se asemejan a un chaleco con brazos, corrigen las posturas del trabajador, alivian el cansancio de brazos en aquellas tareas que requieren tener los mismos en alto durante horas y evitan las sobrecargas lumbares.

La primera compañía en llevar estos dispositivos a pie de obra ha sido Vía Ágora, la promotora de Juan Antonio Gómez-Pintado, antiguo presidente de Vía Célere, donde ya dejó claro con su fábrica de baños prefabricados que el sector de la construcción necesita una revolución.

Foto: Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de Vía Ágora.

Los trabajadores de su segunda promoción en Madrid, en Valdebebas, ya están utilizando estos exoesqueletos. Y, por el momento, la valoración, tanto de la compañía como de los propios trabajadores, es muy positiva.

Evitar lesiones y atraer a talento joven y a la mujer

"Estas máquinas móviles o dispositivos portátiles externos tienen como objetivo principal mejorar la movilidad de las personas que trabajan en una obra, pero también potenciar sus capacidades y evitar las lesiones que provocan esfuerzos repetitivos o malas posturas", explica Sandra Llorente, directora de Innovación de Vía Ágora, quien está convencida de que con esta tecnología podrán atraer a los más jóvenes a la construcción, pero también a la mujer, con una presencia históricamente muy baja dentro de este sector.

"Estamos muy preocupados por la introducción del talento joven en el sector de la construcción, pero al mismo tiempo por prolongar la vida útil de los trabajadores del mismo. Hay estudios que aseguran que muchos de los trabajadores en obra dejan el trabajo antes de los 65 años debido a los enormes esfuerzos físicos que requiere esta profesión y se reconvierten antes de la jubilación", añade Llorente, quien insiste en que el objetivo del uso de los exoesqueletos también es que disfruten de esa merecida jubilación de manera saludable.

Esta tecnología también puede ser una vía de entrada de la mujer en un sector hasta ahora prácticamente reservado a los hombres. "Al reducir el esfuerzo corporal, los exoesqueletos también facilitan la incorporación de la mujer al tejido productivo en un momento en que la falta de mano de obra se perfila como el principal problema de la construcción en España".

Vía Ágora lleva un año detrás de este proyecto, en el que ya ha invertido medio millón de euros. De hecho, Sandra Llorente explica que antes de comprar los primeros exoesqueletos, la compañía estudió todos los oficios que intervienen en una obra, así como las posturas de todos los trabajadores.

Analizaron, especialmente, aquellos oficios que generaban mayores trastornos musculoesqueléticos (TME) o, lo que es lo mismo, lesiones en los músculos, articulaciones, tendones, ligamentos, nervios, huesos y el sistema circulatorio, causadas o agravadas fundamentalmente por el tipo de trabajo que se realiza, lo que acaba derivando en bajas laborales y en una vida laboral mucho más corta que en otras profesiones, dos aspectos cruciales, actualmente, debido a la enorme escasez de mano de obra en el sector de la construcción.

Foto: Dos hombres trabajan en las obras del tren de alta velocidad en la estación del Norte de San Sebastián. (EFE/Javier Etxezarreta)

"Los TME son el problema de salud relacionado con el trabajo más común en España y en Europa. Siguen siendo la principal causa de accidente en el conjunto de la siniestralidad laboral de nuestro país, acaparando más de un 75% de los partes con baja por enfermedad laboral. Unas cifras que ponen de relieve la necesidad de implementar innovaciones como esta en el sector de la construcción", explica Beatriz García, arquitecta técnica y especialista en Prevención de Riesgos Laborales y la asistente técnica que ha realizado el estudio con los exoesqueletos.

Reducir drásticamente las bajas laborales

Según los datos que maneja Vía Ágora, aproximadamente un 40% de las bajas del sector de la construcción se debe a estos trastornos. "Solo en las lumbalgias, acaparan el 35% de nuestras bajas", explica Beatriz García.

El objetivo de Vía Ágora es utilizar los exoesqueletos en todas sus promociones —además de en su fábrica de baños prefabricados—, así como en las de otras promotoras. Por el momento, ya se ha invertido medio millón de euros en la fase de estudio e implementación de las primeras unidades, adquiridas a una empresa española, Gogoa, con sede en el País Vasco, con quien ha firmado un convenio para comprar este tipo de equipamiento e incorporarlo a todas las promociones de Vía Ágora.

El abanico de exoesqueletos es muy amplio y de su mayor o menor complejidad depende, en buena medida, su precio. Algunos consisten en un arnés que se ajusta a la cintura y protege la parte lumbar, corrigiendo la posición y los movimientos del operario, mientras que otros más complejos que los adquiridos por Vía Ágora están dotados con unos brazos mecánicos que cargan con el peso de los brazos del operario que, por ejemplo, debe realizar toda la instalación eléctrica de la promoción, aliviando la presión sobre los brazos que deben estar durante horas en alto. Gogoa calcula que estos exoesqueletos permiten reducir entre un 70% y un 80% la carga cervical a largo plazo.

Vía Ágora ha invertido 500.000 euros en la fase de estudio e implementación

Sobre los precios, los más sencillos pueden costar entre 300 y 500 euros, mientras que los más complejos y pesados, entre 2.000 y 3.000 euros. "En nuestro caso", asegura Beatriz García, "los precios oscilan entre 300 y 1.000 euros".

"Hay exoesqueletos textiles y pasivos, como el que por ejemplo utiliza un albañil para colocar los ladrillos de una promoción y que corrige ciertas posturas a la hora de agacharse o de trabajar, mientras que hay otros, como los que ya se utilizan en la industria automovilística, mucho más complejos y que utilizan energía, y que se suelen utilizar en trabajos en cadena".

En plena revolución de la construcción industrializada, desde Vía Ágora aclaran que los exoesqueletos no reducen los tiempos de construcción, pero reparten las cargas posturales, lo que a la larga reduce los trastornos musculoesqueléticos, aumentando consecuentemente la productividad de los empleados. "Queremos mejorar la vida del trabajador durante su jornada laboral, pero también después de esta".

El uso de estos exoesqueletos apenas requiere formación por parte de los futuros usuarios, y son muy autónomos a la hora de colocarlos y retirarlos. "Por el momento, la implantación entre los trabajadores está siendo muy favorable", concluye Sandra Llorente.

La ciencia ficción ha llegado a la construcción.

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