SE SUMAN AL LLAMAMIENTO DE LA APCE

Los arquitectos piden al Gobierno el cierre temporal de las obras de construcción

Los profesionales del sector de la construcción están en pie de guerra contra el Gobierno por no haber decretado el cierre de las obras en el real decreto del domingo

Foto: Boadilla del Monte. (E.S)
Boadilla del Monte. (E.S)

Promotores, constructores y ahora arquitectos. Los profesionales del sector de la construcción están en pie de guerra contra el Gobierno por no haber decretado el cierre de las obras en el real decreto que declaraba el estado de alarma. Si hace una semana era la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) quien pedía al ejecutivo que clarificase el mantenimiento de la actividad promotora y de las obras en curso, y ahora son los arquitectos, arquitectos técnicos e ingenieros técnicos de obras públicas, tres instituciones que representan a más de 110.000 profesionales colegiados del sector, los que van más allá y piden directamente el cese de la actividad en las obras.

Desde estos tres colectivos consideran que en la situación actual no es factible garantizar la salud pública y la seguridad del conjunto de agentes, trabajadores y personal interviniente en los trabajos, por lo que han solicitado al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana que las medidas se adecúen a la realidad de las obras, teniendo en cuenta aquellos supuestos en los que los trabajos puedan ser compatibles con la respuesta frente al COVID19 en estos momentos.

"Ante la imperiosa necesidad de contener la propagación masiva del coronavirus y la dificultad manifiesta de garantizar de forma real el cumplimiento de los requerimientos establecidos en las obras de construcción, el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) y el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas (CITOP), desde su responsabilidad social, hemos solicitado al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana una suspensión temporal en obras de construcción", señalan en un comunicado conjunto.

Aseguran que no es factible garantizar la salud pública y la seguridad del conjunto de agentes, trabajadores y personal en las obras

"Es necesario contemplar supuestos en los que el mantenimiento de obras y actividades, por su naturaleza específica, pueda ser compatible con las restricciones generales establecidas", señalan. "¿Cómo se va a mantener la distancia de seguridad si para poner una pared de pladur son necesarias, al menos dos personas?", lamentan desde una constructora que reconoce la falta de material, como por ejemplo, termómetros especiales para tomar la temperatura a los obreros. Es de locos. Muchos obreros se ven obligados a llegar a las obras en transporte público, con el riesgo que eso conlleva tanto para su salud como para la de los demás. Pero no se cesa la actividad en las obras", añaden desde otra constructora que también prefiere mantener el anonimato.

Hace una semana, el primer lunes después de que se decretó el estado de alarma, cientos de obreros acudieron como cada día a sus puestos de trabajo con la esperanza de que el Gobierno ordenase el cese temporal de las obras. Pero no sucedió así. Apenas un par de promotoras decidieron paralizar la actividad en todos sus proyectos en la capital, mientras que otras constructoras se han visto obligadas a parar por el contagio de sus trabajadores.

Pero lo cierto es que el hecho de que el Gobierno permitiera continuar adelante con este tipo de actividad ha generado una enorme tensión entre promotores y constructoras. Estas últimas tienen miedo a paralizar las obras y acabar en los tribunales con las promotoras por haber cesado su actividad. "Nadie quiere asumir la responsabilidad de tomar una situación así", reconocen desde otra constructora.

Preparan un plan post-crisis

Ahora, son los arquitectos e ingenieros los que se suman a la presión sobre el ejecutivo para que cese la actividad. “En sintonía con el esfuerzo colectivo que está realizando el conjunto de la población española, la prioridad para el sector es frenar la expansión del virus y, para ello, es necesario un cierre temporal en obras de construcción. Para limitar el impacto económico y social de esta crisis, planteamos preparar ya una reactivación rápida del sector, prever, incluso, formas de recuperar la actividad, si la situación se prolonga y tenemos que convivir con la enfermedad, y que se contemplen supuestos donde el mantenimiento de la actividad sea posible”, ha dicho el presidente del CSCAE, Lluís Comerón Graupera.

En similares términos se ha pronunciado el presidente del CGATE, Alfredo Sanz Corma, quien ha añadido que "somos conscientes de que muchas empresas están redoblando sus esfuerzos en el cumplimiento de las medidas aprobadas, pero las obras de edificación son completamente distintas de otros procesos de fabricación estandarizados. En las obras intervienen muchísimos agentes, son complejas y variadas en su desarrollo y hay una gran diversidad de obligaciones y responsabilidades por lo que requieren un tratamiento específico. Una vez asegurada la salud y seguridad de los trabajadores como primer objetivo, y en base a nuestra responsabilidad social, tendremos que contemplar la manera de intentar minimizar el impacto en el PIB de esta lamentable situación en la medida de nuestras posibilidades”.

“Nuestro sector, que ya fue duramente castigado por la crisis de 2008, es plenamente consciente de la gravísima situación de emergencia sanitaria y salud que está provocando el COVID-19 en todo el mundo. Lamentamos el impacto socioeconómico que tendrá en nuestras profesiones, pero lo que más nos preocupa es la reducción por todos los medios del coste humano”, ha señalado el presidente del CITOP, Carlos Dueñas Abellán, y en sintonía con el resto de presidentes.

Las tres entidades firmantes plantean al Ministerio que tenga en cuenta algunos supuestos en los que los trabajos pueden considerarse compatibles con la respuesta frente al COVID-19 en estos momentos. Por ejemplo, todas aquellas obras de ejecución urgente que responden al interés general y, de manera especial, las que estén vinculadas directa o indirectamente a las respuestas necesarias frente al COVID- 19, como hospitales de campaña, adecuación de centros sanitarios, etcétera. Otras excepciones podrían ser aquellas obras que se encuentren en la fase última de ejecución o que se desarrollen en las partes interiores de las obras en ejecución, entre otras.

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