SE SITÚA, DE NUEVO, CERCA DE MÍNIMOS

Los hipotecados pueden dormir tranquilos dos años más: el euríbor seguirá en negativo

El amago alcista del euríbor ha quedado, finalmente, en un espejismo. Nada parece indicar que vaya a producirse una nueva remontada. Al menos, a corto plazo

Foto: Los hipotecados pueden dormir tranquilos dos años más: el euríbor seguirá en negativo. (iStock)
Los hipotecados pueden dormir tranquilos dos años más: el euríbor seguirá en negativo. (iStock)

El amago alcista del euríbor ha quedado, finalmente, en un espejismo. La subida encubierta de los tipos de interés anunciada por el Banco Central Europeo (BCE) hace tan solo dos semanas provocó una fuerte reacción alcista del indicador, que, sin embargo, ha vuelto a retroceder hasta situarse en niveles muy cercanos a los existentes antes del rebote. Y nada parece indicar que vaya a producirse una nueva remontada. Al menos, a corto plazo.

De hecho, Bankinter, que acaba de revisar sus previsiones respecto al euríbor, lo sitúa a finales de este año en el -0,3%, y fija una horquilla entre un mínimo del -0,35% y un máximo del -0,25%. No solo eso, sino que si de cara a 2021 barajaba en sus anteriores previsiones que el indicador pudiera recuperarse y salir de terreno negativo, ahora lo descarta. En el mejor de los casos, el euríbor cerrará 2022 en el -0,05%, y en el peor, en el -0,15%.

Esto, como viene siendo habitual en los dos últimos años, supone una gran noticia para miles de hipotecados que tienen su hipoteca referenciada al euríbor, y una muy mala noticia para la banca, que tendrá que seguir apostando por el tipo fijo para poder conseguir más margen con la venta de hipotecas.

Desde febrero de 2016, el euríbor se encuentra en negativo, y en la actualidad se encuentra en los niveles más bajos de su historia, con lo que, al menos durante el próximo año, todos aquellos que deban revisar su hipoteca notarán una rebaja en la factura. Y de cara a 2020 y 2021, paraa aquellos a los que les toque revisar al alza —Bankinter ve al indicador por encima de los niveles actuales—, lo cierto es que al mantenerse en negativo, seguirá dando 'un mordisco' al diferencial de miles de hipotecas, por lo que la subida será también muy suave.

Sin olvidar que en el horizonte está la reforma del euríbor, prevista para finales de este año o principios de 2020, aunque el Parlamento Europeo aprobó en el mes de marzo una prórroga hasta finales de 2021.

Por lo pronto, a falta de dos sesiones para el cierre del mes, el euríbor despedirá septiembre en el -0,343% —tras fijar un mínimo del -0,385% y un máximo del -0,298%—, por debajo del -0,166 de hace un año, lo que permitirá que, por ejemplo, una hipoteca de 120.000 euros a 20 años con un diferencial de euríbor +1% a la que le toque revisión con el cierre de septiembre experimentará un abaratamiento de unos 117,6 euros en su cuota anual respecto al mismo mes del año pasado o, lo que es lo mismo, de 9,8 euros al mes.

Draghi echa una mano a los hipotecados

El índice se adentró en febrero de 2016 en terreno negativo por primera vez en la historia ante la política ultraexpansiva del BCE para apuntalar la recuperación en la zona euro. Dos años después, en marzo de 2018, se situó en el -0,191% y tras tocar fondo, inició una tendencia alcista que llevó a los analistas a pensar que volvería a terreno positivo o al menos a niveles muy próximos al 0% en 2019.

Sin embargo, después de que el BCE pusiera fin en diciembre de 2018 a su programa de recompra de activos y ante la percepción del mercado de que las políticas expansivas estaban a punto de tocar a su fin, el euríbor continuó con su remontada hasta que en febrero de este año, Mario Draghi no solo anunció que los tipos se mantendrían intactos hasta junio de 2020, sino que dejó la puerta abierta a una nueva bajada. Lo que provocó que el indicador invirtiera su tendencia y retomara las caídas. Un retroceso que ha intensificado en los últimos meses y que interrumpía momentáneamente hasta la última reunión del BCE.

Los mínimos del euríbor también han intensificado una guerra que parecía haber tocado a su fin. La de las hipotecas a tipo fijo, que garantizan unos ingresos fijos a las entidades financieras y un producto residual en su cartera, ya que apenas representaba el 5% de las hipotecas concedidas en 2015, mientras que ahora casi la mitad de los préstamos que se firman en España para comprar casa son fijos. Hasta hace unos meses, ING, Triodos y Evo Banco se resistían a entrar en esta guerra, si bien esta última entidad ha sucumbido finalmente a los cantos de sirena de este producto.

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