CASTILLOS MÁS BARATOS QUE UN PISO EN MADRID

La pareja que está vendiendo las aldeas abandonadas de Galicia: "Hay más de 800"

Un matrimonio de Rábade (Lugo) está rastreando todos los pueblos, pazos, castillos y valles abandonados para darles una segunda vida. En EEUU y en Europa se rifan estos inmuebles

Foto: Una de las aldeas vendidas por Aldeas Abandonadas Real Estate en Galicia.
Una de las aldeas vendidas por Aldeas Abandonadas Real Estate en Galicia.

Hace unas semanas, 23 personas se acercaron a una pequeña inmobiliaria de Rábade (Lugo). “Ayúdennos a vender nuestro pueblo”, suplicaron. Los propietarios no acudieron a este lugar por casualidad. En Rábade, uno de los municipios más pequeños de España, reside el matrimonio que está revolucionando el mercado inmobiliario rural de Galicia. Mark Adkinson y Rosa María Costoya están logrando que residentes que viven solos y sin apenas recursos en aldeas aisladas, o herederos de un patrimonio que ya no quieren o no pueden compartir, se pongan de acuerdo para darle una segunda oportunidad al campo gallego, uno de los más despoblados y agrestes de España.

“Recuerdo hace años, cuando paseaba con mi hija recogiendo castañas y veía las aldeas abandonadas, los palacios en ruinas, y me invadía mucha tristeza. Pero decidí cambiar esa mentalidad por una visión positiva. Tenemos la firme convicción de que se puede repoblar Galicia con gente comprometida con el futuro de este lugar, respetuosa con el patrimonio y con el medio ambiente. Esa es nuestra misión y necesitamos que la sociedad lo vea de ese modo y no con el pesimismo de la despoblación. Todavía hay esperanza”, exclama Costoya, veterinaria de formación.

Rosa María Costoya y Mark Adkinson, frente a su hogar en Rábade.
Rosa María Costoya y Mark Adkinson, frente a su hogar en Rábade.

Su negocio va más allá de la mera compraventa de inmuebles. El matrimonio, a través de la firma Galician Country Homes, se encarga de rastrear mediante mapas, imágenes por satélite y visitas por toda Galicia aquellos inmuebles abandonados, ya sean aldeas, pazos o mayorazgos, susceptibles de ser puestos en el mercado y resucitados. Contactan a los propietarios (que unas veces son media docena y otras veces imposibles de localizar porque llevan décadas lejos de Galicia) y seleccionan al comprador que mejor encaje en esa operación. “Aquí no llega cualquiera, paga el depósito y se lo queda. Si al propietario y a nosotros no nos convence el proyecto que ofrece para ese inmueble, si no tiene intención de apostar por Galicia y por integrarse en la comunidad, no vendemos. Se trata de inmuebles muy especiales con una gran carga sentimental. Esto no es vender un piso en una gran ciudad”, advierte Costoya.

Aquí no llega cualquiera, paga el depósito y se lo queda. Si no nos convence su proyecto para ese inmueble, no vendemos

En Galicia, hay más de 2.000 aldeas vacías. En otras 10.000, solo quedan entre uno y 10 vecinos, casi todos ancianos. Según un estudio de campo hecho por Adkinson, hay más de 800 aldeas que reúnen los requisitos para salir al mercado y ser adquiridas por inversores que quieran desarrollar un negocio (casi siempre turístico) o por familias que desean cambiar la metrópoli por el contacto con la naturaleza del rural gallego, principalmente ejecutivos y profesionales de alto nivel que pueden trabajar con una simple conexión a internet. También, cómo no, hay parejas de jubilados en busca de un retiro de cuento de hadas.

Propiedad en venta en Riotorto, en la Mariña lucense.
Propiedad en venta en Riotorto, en la Mariña lucense.

El 80% de clientes son extranjeros

Más del 80% de los clientes son extranjeros. Al principio, abundaban los escandinavos. Hoy se han sumado centroeuropeos y cada vez hay más clientes de Estados Unidos. Poco a poco, el mundo rural gallego, tan desconfiado y cerrado en sí mismo, se está llenando de vecinos procedentes de medio mundo, desde Boston a Berlín. Los españoles también se interesan por este retorno a los orígenes a medio camino entre el romanticismo y la visión comercial, pero son los menos. En España seguimos poniendo casi todos los huevos del ladrillo en las grandes capitales o en la costa mediterránea.

Una de las últimas aldeas vendidas (aldea entendida como conjunto de casas con entidad propia, no como municipio) se ubica en Viveiro (Lugo), con acceso directo a una playa salvaje de un kilómetro de extensión. Precio de venta: 300.000 euros. “El compromiso con don Antonio, que era el propietario principal del pueblo, era buscar al mejor candidato. ‘Búsqueme usted un buen inquilino o si no no me lo traiga’, nos dijo. Él está enfermo, es muy mayor y ya no podía mantener el conjunto. Finalmente lo vendimos a un matrimonio británico de unos 40 años con tres hijos que querían hacer allí un resort para ellos y su familia. Teníamos una lista de más de 100 compradores”.

Vista de la playa en Viveiro desde la aldea vendida por 300.000 euros.
Vista de la playa en Viveiro desde la aldea vendida por 300.000 euros.

Los precios por los que aldeas, palacios, valles y torreones militares salen a la venta son irrisorios. En Fonsagrada hay en venta un mayorazgo, con capilla y varios edificios, por 70.000 euros. Ha pertenecido a la misma familia desde el siglo XV. “La gente puede pensar '¿por 70.000 euros me compro un castillo? ¡Pues lo quiero!'. Pero a lo mejor esa persona no tiene la energía que necesita restaurar y mantener una propiedad de estas características, o los 500.000 euros que se necesitan para volver a levantarlo. Quizá no será capaz de aguantar los inviernos de frío y niebla. Las propiedades son tan económicas que la gente se asombra, pero hay que tenerlo muy claro para comprar una aldea o un castillo, por muy barato que sea. En este castillo de 70.000 euros los propietarios nos han pedido que sobre todo encontremos a alguien que lo sepa respetar”, advierte Costoya.

No es raro que parejas o grupos de ‘hippies’ les contacten atraídos por los precios, organicen una visita y todo quede en tiempo perdido para unos y otros. Una vez, una pareja que llegó en caravana y era evidente que no tenían dinero para reconstruir el conjunto pidió si podían pasar una noche allí.

Galician Country Homes recibe una media de 50 correos electrónicos al día. La mitad son potenciales clientes de cualquier rincón del mundo. La otra mitad, propietarios que desean vender el legado familiar de varias generaciones. “Dos hombres de California y Chicago nos escribieron porque buscan bosques frondosos con árboles nobles y nos dicen que Galicia les apasiona por su clima y su belleza natural. Otros son empresarios que necesitan enclaves maravillosos que fomenten su creatividad, donde puedan salir, andar cinco kilómetros al lado de un bosque y regresar más inspirados. A todos ellos, tratamos de ofrecerles algo único. Ahora mismo estamos fotografiando una joya arquitectónica, un castillo de tres plantas con 1.500m2 cada una en mitad del bosque sagrado de Lugo. Este fin de semana tenemos a un cliente extranjero interesado por comprar un castillo en Corcubión valorado en tres millones de euros. Por el otro lado, hace unos días nos han ofrecido dos aldeas en un valle de Ancares para poner en venta”, explica el matrimonio.

Inmuebles en venta en la página de Galician Country Homes.
Inmuebles en venta en la página de Galician Country Homes.

Todo comenzó fruto de la necesidad. Adkinson, natural de Mánchester y uno de los más reputados genetistas porcinos de Europa, tuvo que dejar su profesión debido a una enfermedad. Sus 43 años de residencia en Galicia y su compromiso con la tierra (es presidente de la asociación ecologista Ríos con Vida) le llevaron a idear un negocio a medio camino entre el inmobiliario y el activismo social. Hoy, junto a su esposa, es un referente en su sector. La revista especializada 'Build' les premió en 2018 con un Real Estate and Property Award como “mejor empresa inmobiliaria familiar de España”.

Contactar a herederos en Sudamérica

“Estamos tramitando inmuebles de alto nivel adquisitivo que antes no vendíamos con tanta facilidad. Cada vez hay más personas adineradas de países como Estados Unidos, Alemania o Noruega interesándose por Galicia”, indican. “Además de mostrarles la propiedad, les asesoramos a todos los niveles: contamos con abogados y un gabinete técnico en todos los ámbitos. Buscamos líneas de fondos públicos para financiar su actividad y hacemos trámites ante la Administración en su nombre. Vender una aldea no es nada sencillo, se puede tardar un año en resolver todos los documentos”, subraya Adkinson. Y pone como ejemplo: “Muchísima gente emigró a Sudamérica y no se registró en los consulados. Hoy es muy complicado conocer el 100% de la propiedad de una aldea para poder venderla como un único lote. Pero lo hemos conseguido varias veces y seguiremos haciéndolo. Ahora mismo, en una aldea que estamos tramitando, de un total de 28 herederos solo me falta la confirmación de dos”.

El histórico castillo de Quindous está en venta por 225.000 euros.
El histórico castillo de Quindous está en venta por 225.000 euros.

También ocurren los episodios románticos, como la familia de argentinos que les escribió pidiendo ayuda para encontrar el pueblo gallego de sus antepasados y poder comprar una casa allí. O el grupo de seis amigos jubilados que quiere hacer coviviendas en pleno monte. “Exempleados de banco, abogados… Me dijeron ‘búscanos seis casitas juntas. Queremos un jardín para tener animales, un sitio amable para caminar y que haya un médico y farmacia cerca, porque nos queremos jubilar todos juntos. Queremos pasar los últimos años de nuestra vida allí en lugar de en una residencia de la tercera edad'. Pues bien, ya hemos encontrado un inmueble que les encaja. Cuesta 40.000 euros y es muy antiguo. Estamos buscando ayudas para poderlo restaurar”, cuenta Costoya.

Lugo es la provincia más barata debido al clima, más áspero que en el resto de Galicia, y sus peores conexiones. “En climas más calurosos, como es la zona de los viñedos o el entorno de A Coruña, el precio es más caro. Pero Lugo tiene casas habitables por 20.000 euros”, explica el matrimonio. Un ejemplo con el que hay que frotarse los ojos en Lugo: el castillo de Quindous, del que cuenta la leyenda que allí murieron los últimos templarios y fue residencia de doña Urraca (reina de León entre 1109 y 1126), está en el mercado por 225.000 euros. "Es difícil describir una propiedad de esta categoría. Hay que verlo para creerlo", reza el anuncio de Galician Country Homes, que sugiere restaurarlo como hotel de alta gama. En efecto, verlo para creerlo.

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