ENTREVISTA A ANA VIDAL, DIRECTORA GENERAL DE BOUYGUES

Bouygues sale de su letargo inmobiliario en España, pero no construirá viviendas

Su regreso tendrá como protagonistas las oficinas, los centros comerciales o activos alternativos como residencias de estudiantes o de la tercera edad

Foto: Ana Vidal, directora general de Bouygues Inmobiliaria.
Ana Vidal, directora general de Bouygues Inmobiliaria.

Está de vuelta tras un letargo inmobiliario que ha durado algo más que la crisis en España. Bouygues Inmobiliaria, filial española del gigante galés Bouygues, ha retomado la actividad en España. A diferencia de su matriz, primera promotora de Francia con una facturación anual de 2.800 millones de euros y 14.000 viviendas entregadas al año, no levantará casas en nuestro país. Al menos ese no es su objetivo, sino que su regreso tendrá como protagonistas las oficinas, los centros comerciales o activos alternativos como residencias de estudiantes o de la tercera edad, tal y como explica Ana Vidal, directora general de Bouygues Inmobiliaria a El Confidencial.

PREGUNTA. ¿Por qué no quieren construir viviendas en España?

RESPUESTA. En España, donde llevamos 27 años, el residencial nunca ha sido nuestro negocio principal. De hecho, antes de que estallara la crisis, apenas habíamos entregado 800 viviendas. Ahora no es un sector que nos interese porque a la hora de vender casas no tenemos un solo cliente, sino muchos. Se necesita mucha más gente para gestionar un proyecto residencial que uno terciario. Aquí estamos apostando por un modelo 'llave en mano', y en residencial, al ser muchos clientes, este modelo no se puede replicar.

P. ¿Qué proyectos tienen en marcha?

R. Nuestro negocio es promover y vender. No tenemos patrimonio. No somos patrimonialistas. Nuestra vocación es hacer proyectos llave en mano y aportar valor añadido al cliente y al proyecto, especialmente en el sector terciario, oficinas y comercial. En la actualidad, tenemos dos suelos en Madrid y uno en Barcelona para proyectos de oficinas. Julián Camarillo es nuestro proyecto más inmediato. Tenemos un solar que adquirimos en 2007 que se quedó en 'stand by', ya que no íbamos a desarrollar un producto que no iba a tener salida en el mercado. Será un proyecto de oficinas, pero estamos trabajando en un proyecto mixto, que combine diferentes usos y sea flexible. El arquitecto Luis Vidal es el encargado de su diseño y el objetivo es tener licencia de obra a finales de 2018 para entregarlo a finales de 2019. Los otros dos proyectos, uno cerca de Julián Camarillo y otro en el 22@, vendrán después. También estamos haciendo proyectos para otras empresas. En la calle Llul con Pamplona hemos hecho un hotel Ibi, llave en mano, para un fondo de inversión francés.

Logo de la matriz francesa Bouygues en París. (Reuters)
Logo de la matriz francesa Bouygues en París. (Reuters)

P. ¿Qué pasó con la compañía cuando estalló la crisis en España?

R. Nos quedamos en 'stand by'. No teníamos financiación ajena y por eso la crisis no nos afectó como a otras compañías del sector. Mantuvimos la estructura jurídica en España y fuimos recolocando a los empleados en diferentes empresas del grupo por todo el mundo. Llegamos a ser 30 empleados y ahora solo somos cuatro.

P. ¿Cómo ve el mercado inmobiliario español?

R. En España no va todo a la misma velocidad. En Madrid y Barcelona se está calentando algo el mercado, especialmente del suelo, pero ni de lejos estamos en los niveles previos a la crisis, ni en cuanto a financiación ni en cuanto al precio del suelo y de las viviendas.

Los inversores están a la expectativa de lo que pase (en Cataluña). España tiene seguridad jurídica, pero el dinero es muy miedoso

P. ¿Se pueden repetir los errores del pasado?

R. En tema de suelo hay que empezar a tener cuidado, ya que hay precios que se están pagando que no son razonables para lo que se va a hacer después sobre ellos, pero creo que en general se ha aprendido la lección. Además, antes se financiaba el bien, ahora a la persona, y eso reduce el riesgo.

P. ¿Les preocupa la situación en Cataluña?

R. Los inversores están a la expectativa de lo que pueda pasar allí. Lo que estaba pactado antes del 1-O ha salido adelante, no en vano Barcelona es la segunda ciudad de España, un país con seguridad jurídica y política donde se están haciendo las cosas bien y la situación económica actual es bastante sólida, pero el dinero es muy miedoso. Nosotros tenemos parados proyectos de terceros hasta que se aclare la situación. Por otro lado, la idea de que todo esto puede beneficiar a Madrid no es cierta, ya que la realidad es que se está reduciendo el mercado de oficinas a la mitad, ya que los inversores que descartan Barcelona tienen un 50% menos de posibilidades de inversión.

P. Pero ¿hay vida más allá de Madrid y Barcelona?

R. A nivel de oficinas, solamente hay dos mercados, Madrid y Barcelona, pero Valencia, Málaga, Sevilla o Zaragoza, a nivel de residencias de estudiantes o de la tercera edad y productos alternativos, ofrecen posibilidades. Nosotros, por ejemplo, estamos mirando por toda España proyectos de hoteles urbanos y de residencias.

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