EL ANTES Y DESPUÉS DE UNA CASA EN BOADILLA

Cómo maquillar una vivienda con 3.000 euros y conseguir que se revalorice un 20%

Cada vez son más numerosos los particulares o inversores que recurren a arquitectos o 'home stagers', sea para cerrar cuanto antes la venta al mejor precio posible o para conseguir rentabilidad

Vender una vivienda no es tarea sencilla. No basta con subir un anuncio en los principales portales inmobiliarios del país ni con colgar el cartel de 'se vende' en el balcón y esperar a que lluevan las llamadas y se sucedan las visitas. Las viviendas tienen que entrar por los ojos de los potenciales compradores. Deben, en definitiva, llamar su atención. 

De ahí que las imágenes que se muestren de ella y la presentación in situ cuando llegan las visitas jueguen un papel fundamental en el éxito o fracaso de una operación. “Lo más probable es que si el comprador ve las fotos y no le gustan, descarte el anuncio y no solo no llame, sino que no lo vuelva a consultar y la vivienda se pase meses en el mercado”, explica Constanza Subijana, 'home staging consultant' en HS Decor, para quien 'poner bonita' una vivienda es un aspecto fundamental a la hora de reducir los plazos de venta y revalorizar el valor del inmueble. 

[Vea en imágenes el antes y el después de esta vivienda]

Y eso es, precisamente, lo que ha hecho con la vivienda del vídeo que encabeza esta información. Un chalé de 450 metros cuadrados sobre una parcela de 2.000 en una de las zonas más exclusivas del norte de Madrid. La casa llevaba varios meses a la venta. La inversión en este caso concreto ha sido de poco más de 3.000 euros y se espera conseguir un incremento del precio de venta de entre el 15% y el 20%.

El cambio puede ser mucho más radical, como vimos en el barrio de Salamanca. Allí, se realizó una inversión de unos 100.000 euros -900 euros por metro cuadrado- en una vivienda de 120 metros. El inmueble, adquirido como inversión, presentaba mayor potencial de revalorización por su mal estado de conservación. Tras su profunda reforma, fue vendido en apenas dos meses con una rentabilidad del 20% sobre su precio de compra. 

Se han invertido 3.000 euros en pintura, pequeñas reparaciones, ilumnación, alfombras y almohadonesA la luz de estos porcentajes, cada vez son más numerosos los particulares o inversores que recurren a arquitectos o 'home stagers', ya sea para cerrar lo antes posible la venta de una vivienda al mejor precio posible o para conseguir la mayor rentabilidad para su inversión. 

La inversión a realizar dependerá del tipo de inmueble y de su estado de conservación, también de su potencial de revalorización en el mercado y, por supuesto, del dinero que esté dispuesto a gastarse el propietario del inmueble dependiendo de si lo que quiere es un cambio radical o simplemente un lavado de cara. 

"En este caso, la inversión ha sido muy pequeña, apenas el 0,5% del precio final de venta", explica Constanza Subijana. "La mayor parte del presupuesto, unos 1.500 euros, se ha destinado a realizar reparaciones en la vivienda, pintar las paredes, los muebles de la cocina y los tiradores, arreglar persianas, colgar lámparas o arreglar y limpiar la pista de tenis". 

"Aproximadamente otros 400 euros se han destinado a la iluminación de la casa, como compra de lámparas, y la red de tenis. Todo ello se quedará en la casa. Mientras que con otros 600 euros se han comprado estores, una mesa pequeña para el salón, alfombras, almohadones, colchas... Y, finalmente, a estas cantidades hay que sumar mis honorarios, otros 600 euros", concluye Subijana. En total, poco más de 3.000 euros. 

La inversión en este caso apenas ha sido de 3.000 euros, el 0,5% del precio final de venta

“La vivienda llevaba cuatro meses a la venta y los propietarios han tenido muy pocas visitas porque estaba muy mal presentada. Con el 'staging' lo que se ha hecho ha sido potenciar las ventajas de la casa. Se ha retirado el desorden, se muestran los espacios amplios de los que dispone la vivienda, para que el potencial comprador tenga la sensación de que es una casa muy espaciosa”, explica esta 'home stager'. "Por otro lado, hemos definido cada una de las estancias para que el comprador vea cuál es la zona del comedor, la zona de televisión, de relax frente a la chimenea... Hay que mostrar la función de cada una de las estancias de manera muy clara". 

Asimismo, se ha despersonalizado la casa retirando, por ejemplo, todas las fotografías personales. "A los compradores no les gustan estos detalles porque parece que están de visita y en muchas ocasiones se sienten incómodos visitando una casa ajena y cuesta más que se visualicen viviendo en ella", concluye Subijana.

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