Joaquín Rivero, el rey de las intrigas en el 'ladrillo', encalla en los tribunales franceses
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varapalo judicial: 4 años de cárcel

Joaquín Rivero, el rey de las intrigas en el 'ladrillo', encalla en los tribunales franceses

La justicia francesa lo considera culpable de 13 cargos, entre ellos malversación y blanqueo, si bien lo absuelve de otros cuatro por los que también había sido inculpado, en particular de "información engañosa"

Foto: Joaquín Rivero
Joaquín Rivero

Diez años debatallas judiciales. Diez años de pleitos, recursos, apelaciones y condenas. La última década de uno de los nombres más rimbombantes de las vacas gordasdel ladrillo en España, Joaquín Rivero (Jerez 1945), ha transcurrido en los pasillos de losjuzgados. Acusado en varias ocasiones deuso deinformación privilegiada, blanqueo de capitales y malversación,inmerso en luchas accionariales yenfrentado con accionistas minoritarios, el empresario recibía ayer, sin duda, uno de losvarapalos judicialesmás duros de su carrera profesional.

El Tribunal Correccional de Parísdictaba sentencia:cuatro años de cárcel, tres de prisión firme,una multa de 375.000 eurosy el pago de una indemnización de 208 millones de eurospor su gestión al frente de la inmobiliaria Gecina, cuya presidencia asumió entre 2005 y 2009 tras el fuerte enfrentamiento que mantuvo con lafamilia Sanahujapor el control deMetrovacesa.

Elvarapalo judicialha sido muy duro puesto que la justicia francesa lo considera culpable de 13 cargos, entre ellos malversación y blanqueo, si bienlo absuelve de otros cuatro por los que también había sido inculpado, en particular de "información engañosa".

La justicia francesa le ha condenado a cuatro años de cárcel, tres de prisión firme, una multa de 375.000 euros y el pago de una indemnización de 208 millones 

No obstante, a sus 71 años, el jerezano no está dispuesto a tirar la toalla. La sentencia ha sido recurrida, de tal manera que, además de ganar tiempo –entre 12 y 18 meses–,consigue que quede en suspenso y no tenga ejecución. En todo caso, tiene un depósito de 90.000euros en los juzgados franceses para cubrir posibles responsabilidades, una importante suma a pesar de haber perdido gran parte de su fortuna, según reconocen a este diario algunos de sus allegados.

La figura de quien hace ya tres lustros inició su particular cruzada para convertirse en el 'Rey del Ladrillo' en España –con mayúsculas–, se apaga. Al frente deBami, hace ahora quince años (año 2000), 'engulló'Inmobiliaria Zabálburu, por cuyo control se enfrentó a la gallega Fadesa, entonces en manos de la familia Jove. Rivero quería pasar a la historia comoel impulsor del mayor grupo inmobiliario español.

Apenas un año después (2001),Bami osabalanzar unaOPA sobre Metrovacesa, operación que culminaría a mediados de noviembre de 2003 con la fusión por absorción de las dos compañías. El pez chico se comía al grande. Pero el apetito inmobiliario de Joaquín Rivero seguía sin saciarse.

Dos años más tarde, en2005, este jerezano aficionado a la restauración de pinturas antiguas y al vino –cuenta con supropiabodega–cruzaba la fronteraparatomar el control del 30% de la inmobiliaria francesa Gecinay, posteriormente, lanzar una OPA con la que alcanzaríasu control a través de Metrovacesa. Riveroestaba dispuesto a pagar cualquier precio. Y ese precio fue la venta de parte desu patrimonio inmobiliario, como el famosoEdificio España, que vendió al Banco Santander por 111 millones de euros.

Como cualquier reinado, el suyo estuvo lleno de conspiraciones, traiciones, alianzas y luchas de poder. En su caminosiempre encontró a alguien dispuesto a plantarle cara. En Metrovacesa (2007) libró una cruenta batalla accionarial con lafamilia Sanahuja(Sacresa) y, aunque Rivero contó como aliado con el empresario valenciano Bautista Soler, padre del que fuerapresidente del Valencia CF,como cualquier matrimonio malavenidolas disputas terminaron en divorcio. La familia catalana se quedó con Metrovacesa y Rivero tuvo que conformarsecon un pedazo de Gecina, aunque también aprovechó para mirar al pasadoy resucitar Bami como empresa independiente (Bami Newco).

Muy sonado fue también su enfrentamiento conFrancesco Gaetano Caltagirone, uno de los empresarios más importantes de Italia, que en 2005 intentó hacerse con Metrovacesa a golpe de OPA con un intermediario de postín en las negociaciones: Alejandro Agag, el yerno del entonces expresidente del Gobierno, José María Aznar.

“¿Quieres que me monte en tu avión, yo solo, sin que nadie lo sepa y sin más compañía que la del piloto. Ni loco. Lo haces estrellar”

Lo que en un principio comenzó como una entrada amistosa del italiano en la inmobiliaria española desembocó en una oferta hostil para hacerse con el 75% de Metrovacesa a espaldas de Joaquín Rivero, que vio entonces peligrar sus planes de fusionar Bami y Metrovacesa y de crear, por tanto, la mayor inmobiliaria española. No hubo acuerdo de precio y el canje por acciones de Bami le pareció excesivo a Rivero. Las negociaciones se rompieron.

De la tensión de esos días y la desconfianza de Rivero hacia el magnate italiano se hizo eco Nacho Cardero, director deEl Confidencialen su libroLos señores del ladrillo. En él, cuenta cómoCaltagirone propuso a Rivero celebrar una reunión en Milán, para la que puso su avión privado a disposición del empresario jerezano. “¿Qué me estás diciendo, que me monte en tu avión, yo solo, sin que nadie lo sepa y sin más compañía que la del piloto. Ni loco. Lo haces estrellar”.

Una escena que bien podría haber sido extraída deEl padrinoy que da una idea de hasta qué punto la vida y figura de Joaquín Rivero, actor más o menos principalen cuatro crisis inmobiliarias, ofrece material de sobra para escribir unasmemorias. ¿Se decidirá el jerezano a coger la pluma algún día? Y,en caso de hacerlo, ¿lo hará con su apellido manchado por una condena a cárcel por parte de la justicia gala?

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