LA SEGUNDA SUBASTA QUEDÓ DESIERTA

Pisos okupas y alquiler subvencionado: el lado oscuro de los inmuebles del IVIMA

Esta vez la letra pequeña no estaba en el precio, sino en las características de los inmuebles y las garantías jurídicas en torno a sus inquilinos en régimen de alquiler.

Foto: Pisos del Plan Municipal de Alquiler de Parla. (http://joaquinreyesppparla.wordpress.com/)
Pisos del Plan Municipal de Alquiler de Parla. (http://joaquinreyesppparla.wordpress.com/)

En plena vorágine compradora de los inversores internacionales, la semana pasada quedó desierta la segunda subasta de activos inmobiliarios organizada por la Comunidad de Madrid. Y eso a pesar de que al proceso organizado por el IVIMA acudieron siete candidatos interesados en el lote de 1.500 pisos. Esta vez, sin embargo, el punto de fricción no estaba en el precio, sino en la letra pequeña de las características de los inmuebles y de las garantías jurídicas en torno a sus inquilinos, según fuentes próximas al concurso.

El interés del IVIMA por subastar un pack de 1.500 pisos con un precio de salida de 67 millones de euros tenía truco. Un porcentaje no cuantificado de las viviendas está ocupado por inquilinos que no paga ningún tipo de alquiler. La Comunidad de Madrid ofreció a los potenciales compradores que asumieran las gestiones correspondientes para, asistidos por la ley, llevar a cabo los lanzamientos. Este coste, más reputacional que económico, ha sido el principal reparo objetado por los fondos, que no quieren asumir ese papel.

Después de cargar con la etiqueta de "buitres", los inversores huyen del riesgo jurídico y el coste social que implicaría tener que afrontar el desalojo de una gran cantidad de pisos, por mucho que les pueda asistir de garantías la nueva Ley del Alquiler (desahucio exprés). Si el IVIMA quiere vender esos pisos, el conflicto de la ocupación debe estar resuelto antes, salvo que esté dispuesto a asumir la penalización en precio que genera esa carga, como quedó demostrado la semana pasada al quedar desierto el concurso.

Otra de las objeciones presente entre los inversores (Guidebridge Capital, Livorno Inversores, Colfin Residential, Fidere, Azora, Greenwood y Talus Real Estate) tuvo que ver con el elevado porcentaje de inquilinos que se beneficia de rentas subsidiadas, en algunos casos hasta el 90% de la mensualidad. En este escenario, el riesgo latente que aprecian los fondos tiene que ver con el perfil de solvencia, ya que en caso de rebajar o cancelar las ayudas públicas es difícil que puedan pagar un alquiler de mayor importe.

Precisamente, de las 22 promociones, el 70% de las viviendas incluidas está en régimen de alquiler, mientras que el restante 30% se corresponde al formato de alquiler con opción a compra. Las expectativas de la Comunidad de Madrid eran altas, pues esperaba que por estos activos se pagasen primas superiores al 20%, como ya sucedió en el mes de agosto con otro paquete de 32 promociones por el que el grupo Goldman Sachs-Azora desembolsó 201 millones por casi 3.000 viviendas, un 20% más que el precio de salida.

Desde este verano, Madrid ha visto cómo las operaciones comenzaron a sucederse. Por este motivo, el hecho de que la subasta quedara desierta contrasta aún más, sobre todo cuando la semana pasada varios inversores pujaron por dos edificios de la Comunidad de Madrid en pleno centro de la capital, en los números 3 y 18 del eje de la Gran Vía. Por ambos, hubo ofertas significativamente superiores al precio inicial de salida, sin que por el momento haya trascendido quiénes se han adjudicado finalmente los inmuebles.

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