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La hipoteca inversa empieza con mal pie: los españoles son reacios a contratarla por problemas fiscales y culturales
  1. Vivienda

La hipoteca inversa empieza con mal pie: los españoles son reacios a contratarla por problemas fiscales y culturales

La hipoteca inversa, desarrollada por la reciente Ley Hipotecaria, ha sido objeto de una intensa campaña de marketing por parte del sector financiero que la presenta

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La hipoteca inversa empieza con mal pie: los españoles son reacios a contratarla por problemas fiscales y culturales

La hipoteca inversa, desarrollada por la reciente Ley Hipotecaria, ha sido objeto de una intensa campaña de marketing por parte del sector financiero que la presenta como el complemento perfecto a la pensión e incluso como un producto ideal para desarrollar la Ley de Dependencia. Sin embargo, algunos expertos cuestionan que vaya a tener éxito a medio plazo en nuestro país. Y no porque el producto sea malo, sino por una cuestión cultural: el apego de los españoles a nuestra casa y la obsesión por legarla a nuestros hijos.

La hipoteca inversa es un producto que permite a los ancianos ‘vender’ su vivienda a una entidad financiera a cambio de una renta mensual vitalicia que le paga el banco al propietario y no al revés (de ahí lo de “inversa”), mientras sigue viviendo en su casa. Cuando fallece el titular de la hipoteca, sus herederos pueden optar entre quedarse con la vivienda y devolver las cantidades percibidas hasta la fecha, o bien venderla definitivamente.

La teórica bondad de este producto como alternativa a los planes de pensiones o seguros de vida deriva de la situación en que se encuentra la inmensa mayoría de los ancianos en nuestro país: aumento de la esperanza de vida, disminución del poder adquisitivo de los jubilados, el hecho de que ninguna pensión de jubilación da para acceder a una residencia privada y, el elemento clave, la muy elevada proporción de propietarios de vivienda en España, independientemente del nivel económico (se estima en un 92% de los mayores de 65 años).

A esto hay que sumar los efectos del boom inmobiliario: “Los propietarios de vivienda acumulan unas plusvalías muy importantes y la hipoteca inversa es una forma muy interesante de liberarlas y poder disfrutar de ellas durante la jubilación”, asegura Steve Hales, director del área de vida y ahorro de Axa Winterthur, en la reciente Semana del Seguro de Madrid. La razón es que la cuantía de la hipoteca inversa se calcula sobre el valor de tasación actual, que suele ser infinitamente superior al de compra si hablamos de la vivienda de toda la vida de los ancianos.

Ahora bien, Hales duda mucho de que este producto vaya a cuajar en nuestro país. “El problema radica en un aspecto cultural: los ancianos deben elegir entre hipotecar su casa para obtener ingresos o mantener el patrimonio para los hijos. En los países anglosajones, los jubilados son más egoístas y no piensan en dejar nada a sus hijos, sino en disfrutar de la vida. Pero en España esa generación tiene una cultura de sacrificio muy arraigada y un vínculo familiar muy fuerte.

A juicio de este experto, esta cultura no va a cambiar de un día para otro, por lo que habrá que esperar al menos 10 años para que este producto tenga una implantación significativa en nuestro país. “La era de crecimiento tendencial en España es muy reciente, no llevamos 50 años como los países anglosajones, y todavía hay miedo a una gran crisis, en especial entre la población mayor”, concluye.

Obstáculos fiscales

El obstáculo cultural no es el único con el que se enfrenta la hipoteca inversa. La fiscalidad tampoco es demasiado favorable, puesto que no se beneficia de la exención de que disfruta la venta de vivienda por mayores de 65 años, ya que no se requiere tal venta. León Barriola, de la firma Lupicinio Eversheds, explicó en una jornada de la APD que “lo que haría atractiva de verdad a la hipoteca inversa sería una reducción del impuesto de actos jurídicos documentados en la constitución de la hipoteca y de los aranceles registrales y notariales”. Estos beneficios se recogían en una enmienda que CiU presentó en 2005, pero que fue finalmente retirada.

La hipoteca inversa, desarrollada por la reciente Ley Hipotecaria, ha sido objeto de una intensa campaña de marketing por parte del sector financiero que la presenta como el complemento perfecto a la pensión e incluso como un producto ideal para desarrollar la Ley de Dependencia. Sin embargo, algunos expertos cuestionan que vaya a tener éxito a medio plazo en nuestro país. Y no porque el producto sea malo, sino por una cuestión cultural: el apego de los españoles a nuestra casa y la obsesión por legarla a nuestros hijos.