POLÉMICO MENSAJE

El santuario que separa a los gallos de las gallinas "para que no las violen"

Una ONG denuncia la explotación de las gallinas y defiende su lenguaje inclusivo utilizando la ‘e’ porque “sabemos que el género es mentira”

Foto: Aseguran que consumir huevos implica “la explotación de las gallinas desde su nacimiento (Foto: iStock)
Aseguran que consumir huevos implica “la explotación de las gallinas desde su nacimiento" (Foto: iStock)
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Se llama ‘Almas Veganas’ y es un santuario para “acoger a aquellas animales (hembras) que son susceptibles de ser destinatarias de violencia, abuso, maltrato psicológico y, en definitiva, que se encuentren expuestos a condiciones de vida de esclavitud”, según explican en su web. El ejemplo que mejor explica sus ideales es el de las gallinas: las separan de los gallos "para que no las violen".

Sus responsables han conseguido su objetivo: que se hable de ellos, aunque sea para mal. Quieren hacer llegar su mensaje, aunque sea a costa de que les ridiculicen. Y el último ejemplo ha sido un programa de Cuatro, ‘Todo es mentira’, en el que han aceptado participar aunque aseguran que “nos habían invitado para ridiculizarnos, ya lo sabíamos, pero hemos intentado colar al máximo nuestro mensaje”.

La base de sus valores se cimenta sobre los ideales de “el antiespecismo, el transfeminismo, el asamblearismo y el veganismo intersecional”. Por eso hablan sin género definido, terminando las palabras con e como ‘gallines’ o ‘nosotres’ porque “sabemos que el género es mentira” y porque “les persones humanes son muy diversas y, por tanto, queremos incluirles a todes”.

Los huevos y el fascismo

Aseguran que generalizando el veganismo se conseguiría no deforestar los bosques, por lo que sería la mejor y más rápida solución al cambio climático. Pero hacen del cuidado de las gallinas su ‘leit motiv’: las tienen separadas de los gallos “para que no las violen” y explican que el hecho de consumir huevos implica “la explotación de las gallinas desde su nacimiento hasta que mueren”.

Por esa razón, las personas que comen huevos son “cómplices de opresión” sobre las gallinas, pero los gallineros donde viven poniendo huevos son auténticos “campos de concentración”. Su intención es que lleven una vida digna y alejadas de toda explotación, para lo que tienen su particular santuario.

La intervención en el programa de Cuatro terminó acusando a sus críticos de ser “personas fascistas y tránsfobas”. Las reacciones no se han hecho esperar y son muchas las personas que comentan en las redes sociales tanto la intervención de las responsables del santuario en el programa de Cuatro como los vídeos que cuelgan en Twitter en los que explican sus ideales.

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