Duerme en una cereza gigante con jacuzzi y vistas a la montaña: así es el hotel más original en la frontera entre España y Portugal
Este singular alojamiento temático, situado en plena Serra da Estrela, apuesta por una experiencia inmersiva en torno a uno de los productos más representativos de la región
Alojamiento único junto a la Serra da Estrela, uno de los más originales y sorprendentes de Portugal. (Google)
Algunos enclaves turísticos están redefiniendo la forma de viajar, apostando por propuestas que combinan entorno natural y diseño singular. En plena búsqueda de alojamientos originales que rompan con lo convencional, cada vez más viajeros se dejan sorprender por experiencias diferentes que aporten un valor añadido a sus escapadas. A los pies de una de las sierras más imponentes del país vecino, una silueta roja rompe la monotonía y despierta la curiosidad de quienes pasan cerca. No es una escultura cualquiera ni una instalación artística: esconde algo más.
El Cherry Sculpture Hotel, ubicado en la freguesía de Paul, en el municipio de Covilhã, se ha convertido en uno de los alojamientos más llamativos de la frontera entre España y Portugal. Inspirado en la tradición agrícola de la zona, donde la cereza es un producto emblemático, este complejo propone dormir literalmente dentro de este fruto, en una experiencia que combina diseño, turismo rural y un fuerte componente visual.
Un alojamiento temático con jacuzzi y piscina
El hotel cuenta con 13 habitaciones, 2 suites y 8 esculturas con forma de cereza, distribuidas en un entorno que mira directamente hacia la Serra da Estrela, la montaña más alta de Portugal continental. Entre las opciones más singulares destacan las llamadas "esculturas de cereza", pensadas para dos personas y equipadas con servicios como televisión por cable, WiFi, cafetera, albornoces y zapatillas, con un precio aproximado de 118 euros por noche, una propuesta que combina diseño llamativo y confort en plena naturaleza.
Para estancias más amplias, la habitación cereza permite alojar hasta cuatro personas, con una decoración en tonos rojos y madera y un precio que oscila entre 88 y 94 euros por noche. La opción más exclusiva es la Suite Cherry, que incluye una cama redonda con forma de cereza, jacuzzi y chimenea decorativa, con una tarifa aproximada de 153 euros por noche.
El complejo no se limita al alojamiento. También dispone derestaurante propio, donde se ofrece un menú por 18 euros por persona, disponible de lunes a viernes. La propuesta incluye entrantes, platos de pescado y carne, acompañamientos, postre, bebida y café o té, con recetas inspiradas en la tradición portuguesa.
Entre las entradas se incluyen ensalada de oreja de cerdo, bolinhas de alheira, tapa típica portuguesa, y mollejas a la portuguesa. En el apartado de pescados, destacan el filete de salmón asado con salsa provenzal, los calamares estofados y el bacalao desmenuzado con cebolla y corteza de pan de maíz. Para los amantes de la carne, el menú ofrece ternera estofada con especias, pollo a la guía con salsa piri-piri y lomo de cerdo asado al horno. Los acompañamientos incluyen arroz basmati, grelos salteados con ajo, judías negras, patata asada o ensalada mixta, mientras que los postres abarcan desde leche crema y pudín de huevo hasta arroz dulce cremoso tradicional o fruta de temporada.
Este enclave, ubicado en la freguesía de Paul (Covilhã), se encuentra a unas 2 horas y 15 minutos desde Cáceres, alrededor de 3 horas desde Badajoz y cerca de 2 horas y 45 minutos desde Mérida, con acceso habitual por la A-66 y carreteras portuguesas como la A23 o la N18. Su localización, junto a la Serra da Estrela, lo sitúa como uno de los ejemplos más representativos de alojamientos singulares en la frontera entre España y Portugal, combinando entorno natural, diseño temático y oferta gastronómica en un mismo espacio.
Algunos enclaves turísticos están redefiniendo la forma de viajar, apostando por propuestas que combinan entorno natural y diseño singular. En plena búsqueda de alojamientos originales que rompan con lo convencional, cada vez más viajeros se dejan sorprender por experiencias diferentes que aporten un valor añadido a sus escapadas. A los pies de una de las sierras más imponentes del país vecino, una silueta roja rompe la monotonía y despierta la curiosidad de quienes pasan cerca. No es una escultura cualquiera ni una instalación artística: esconde algo más.